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Amelia Tiganus: "Los prostíbulos son campos de concentración para mujeres pobres"

Activista y experta en trata, alerta de que España está en el punto de mira del loby proxeneta

La exprostituta pide al Gobierno que cierre los clubes de alterne y sancione a los clientes

Patricia Martín

Amelia Tiganus, exprostituta y activista en contra de la trata con fines de explotación sexual. 

Amelia Tiganus, exprostituta y activista en contra de la trata con fines de explotación sexual.  / DAVID CASTRO

Amelia Tiganus (Galati, Rumanía, 1984) fue un eslabón más, el más débil, de la maquinaria que fabrica prostitutas en Rumanía. Violada por varios hombres a los 13 años, le ofrecieron prostituirse en España a cambio de"solucionar su vida". Aguantó cinco años y ahora es activista y experta en la lucha contra la trata, como parte de Feminicidio.net. Es además una de las 10 supervivientes que estos días, en un congreso internacional, hablan sin pelos en la lengua sobre una de las peores lacras del patriarcado. 

¿Cómo se convirtió en víctima de la trata?

Mi caso es como el de otras muchas compañeras, porque en Rumanía se fabrican putas a gran escala y es el mayor exportador de la materia que necesita la industria del sexo. Todo a través de la violencia sexual. De hecho, yo a los 13 años sufrí una violación múltiple, una agresión que luego se volvió en sistemática. Entonces la sociedad me marginó, entendió que era un cuerpo desechable. En ese contexto de vulnerabilidad, los tratantes, que estaban relacionados con mis violadores, me dijeron que si venía a España a prostituirme, en un par de años me iban a solucionar la vida. Se convirtieron así en mis salvadores y pensaba que me estaban ayudando, cuando en realidad me engañaron. Pero no me di cuenta de que era víctima de la trata hasta hace cuatro años.

¿En que se tradujo ese engaño?

Me dijeron, por ejemplo, que iba a repartir las ganancias al 50% con el proxeneta, cosa que no fue verdad, porque en los prostíbulos hay un sistema para quitarnos el dinero, a través de multas, de vendernos productos a precios inflados y de engancharnos a la cocaína y al alcohol. Al final hay toda una maquinaria, a través de las que se nos explota y se nos deja sin nada en lo económico y en lo humano. Los prostíbulos son campos de concentración exclusivos para mujeres empobrecidas, en los que llegamos a perder la identidad. Nos convertimos en mujeres desechables no solo para los proxenetas y puteros, sino también para los Estados y la sociedad, que cree que nosotras elegimos, sin profundizar en la realidad.

"Nos convertimos en mujeres desechables no sólo para los proxenetas y puteros, también para el Estado y la sociedad"

¿Cómo fueron aquellos años?

En cinco años, pasé por más de de 40 prostíbulos porque cada 21 días nos movían de lugar para que los puteros tuvieran culos nuevos, diversión y todo lo que tenga que ver con una mercancía siempre disponible. Tenía que hacer cola para comer o dormir, cuando me dejaban, y actuar en base a lo que otros quieren: o bien esa novia cariñosa que les ‘haga el amor’, o bien  la puta viciosa rumana que haga lo que se ve en las películas porno, o la víctima de un depredador que acaba asesinándote.

¿Cómo consiguió salir de ese mundo?

Después de cinco años atrapada, colapsé tanto física como psicológicamente. Nos ocurre a muchas porque nuestra vida útil en esos campos de concentración está entre los dos y tres años, que es cuando ya no servimos para hacer la performance de putas felices. Ni siquiera la sociedad está dispuesta a escuchar a las putas tristes. Por eso, cuando ya no servimos, se nos desecha, porque en la puerta hay otras tres nuevas y nosotras no costamos un euro al Estado, que no se ocupa de nuestra reparación, el acceso a una vivienda, la terapia, etc. Somos lo más desechable que hay en el patriarcado.

Amelia Tiganus / David Castro

¿Qué secuelas deja, tanto físicas como emocionales la trata y la prostitución?

Lo que más huella deja es el miedo que sientes, no solo a ser torturada física, emocionalmente y sexualmente, sino a no poder ganar la manutención que te exige el prostíbulo. También el miedo a contraer una enfermedad de trasmisión sexual, a ser agredida y al mundo exterior porque, muchas veces las puertas de los prostíbulos están abiertas, pero fuera nada nos espera y hay un abismo entre los dos mundos.

¿Por qué se convirtió en una activista?

Porque se ha convertido en mi terapia. Cada vez que cuento lo que pasé, mi dolor mengua. Yo al menos he tenido la suerte de sobrevivir, porque muchas acaban suicidándose o mueren por las adiciones o las enfermedades contraídas.

"Debería doler igual que un hombre vaya a un prostíbulo que una violación de una joven en un portal"

El Gobierno español está elaborando una ley contra la trata. ¿Qué medidas debería contener?

Una reforma del Código Penal que prohíba la tercería locativa, la ley que permite que un tercero alquile un espacio donde se ejerce la prostitución, y que en 1995, cuando gobernaba el PSOE, llenó las carreteras de prostíbulos. Hay que cerrar esos espacios, los pisos y las agencias. Además hay que perseguir el proxenetismo no coercitivo, porque si alguien te explota, da igual tu consentimiento, esto no le exime de responsabilidad. También hay que poner en marcha medidas preventivas y cambiar la ley de extranjería, porque el proxeneta se aprovecha del miedo de las inmigrantes a ser deportadas. También los jueces y fiscales deberían tener una formación en género como mínimo y multidisciplinaria y que los medios informen desde el punto de vista de los derechos humanos.  

¿Debería incluir sanciones contra los clientes?

Sí, porque hay una disociación colectiva, incluso en el movimiento feminista, que provoca que se perciba que un violador aprovecha su situación de poder para vulnerar los derechos de una mujer, pero un putero no, porque paga. Esa visión neoliberal de que el dinero todo lo blanquea, ¿le hace menos agresor?, ¿hace que las mujeres estemos más a salvo? Hay que intentar romper con esa división que ha hecho el patriarcado y que nos duela igual que un hombre vaya a un prostíbulo, a pagar para penetrar el cuerpo de una mujer que no tiene otra alternativa, que cuando se viola en un portal a una joven de 18 años.

¿Qué opina de que haya un sector que quiera legalizar la prostitución en España y que se cree un sindicato que ampare a los que ejercen esta actividad, supuestamente, de forma libre?  

La prostitución no es ilegal, ya está regulada y se puede ejercer. Lo que entiendo por legalizar es dar vía libra al proxenetismo, que es lo que está perseguido. España está, de hecho, en el punto de mira del loby proxeneta, porque es el mayor consumidor de prostitución de Europa, se ha convertido en un destino de turismo sexual y la puerta de entrada a la UE de mujeres explotadas de los países del sur. No se puede por tanto legalizar porque en los países que han tomado esta decisión la trata ha aumentado, los derechos de las mujeres no han mejorado y los hombres consumen cada vez más porque entienden que esta legitimados para penetrar a mujeres que no les desean.

"España está en el punto de mira del loby proxeneta porque es el mayor consumidor de prostitución de la UE"

Y a nivel internacional, ¿qué medidas hay que adoptar?

Me reafirmo en que es importantísimo luchar contra el proxenitismo, pero es difícil porque los proxenetas están en oficinas, manejan muchísimo dinero, son amigos de políticos, empresarios y periodistas. Estamos luchando contra titanes.

Feminicidio.net publica desde hace años estadísticas con las mujeres fallecidas por razón de género, lo mismo que el Gobierno quiere hacer para cumplir con el pacto de Estado contra la violencia machista. Sin embargo, pasan los meses y el recuento no se actualiza. ¿Sabes por qué?

No sé si se debe a que no encuentra datos que les parezcan aptos o a que están esperando a ver qué va a ocurrir con las elecciones generales.

¿Qué diría a una persona que cree que la ley integral contra la violencia machista perjudica a los hombres, como sostiene Vox, y que hay que reformarla?

Que en siglo XXI y en el llamado primer mundo no podemos seguir mirando para otro lado y los hombres tienen que renunciar a sus privilegios, porque la justicia social pasa por la igualdad de mujeres y hombres.