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Ascienden a ocho las víctimas del monje Soler en Montserrat

Delfí Urgelés, de 65 años, explica que le hizo tocamientos en los genitales durante la noche

Ha decidido hablar públicamente para ayudar a Miguel Hurtado, el primero en revelar los abusos del fraile

Guillem Sànchez

El germà Andreu Soler con un noi de servei. 

El germà Andreu Soler con un noi de servei.  / Imagen del libro 'Escoltisme i Montserrat'

Las víctimas que aseguran haber sufrido los abusos sexuales del monje Andreu Soler en la abadía de Montserrat ascienden a ocho. EL PERIÓDICO ha entrevistado a la última de ellas, Delfí Urgelés, que explica que sufrió los tocamientos del fraile en 1972.

Tras la revelación de Miguel Hurtado, publicada por este diario, durante dos semanas se ha producido un goteo constante de personas, que en su mayoría fueron escoltas. El ‘diari Ara’ ha difundido este fin de semana el testimonio de dos nuevas víctimas, entre ellas la primera mujer, que se suman a las localizadas por este diario y a las dos de las que tuvieron constancia la emisora RAC1 y La Vanguardia.

Hurtado sufrió estos abusos entre 1997 y 1998. La segunda víctima explica que los padeció en 1978. La tercera los sitúa antes, en 1971. Aproximadamente el mismo año en que acorraló a la cuarta. La quinta recuerda que fue en 1984. La sexta dice que fue en 1974 y la séptima en 1989. La octava, en 1972.   

Urgelés era escolta de la agrupación Aureli Escarré de Barcelona y, como Hurtado, pernoctaba algunos sábados en la abadía para ejercer de ‘noi de servei’ desempeñando tareas como ordenar las filas para venerar a la Moreneta. Cuando acababa de cumplir los 18 años, sufrió el acoso de Soler.

"Entró en mi habitación y comenzó a hablar conmigo. No me extrañó porque era un hombre muy cercano. Pero a los pocos minutos, deslizó su mano por debajo de la colcha, y por debajo de mi ropa interior, y me hizo tocamientos en el pene. Atónito le pregunté qué hacía y trató de enredarme asegurando que conocía un ejercicio para alargar el pene. Le pedí que por favor parara y lo hizo. Se levantó y se fue de la habitación", explica.

Urgelés explica que aquella fue la última vez que fue a Montserrat. Aclara también que no cree que aquel abuso le dejara secuelas aunque sí supuso un impacto por el aprecio que sentía hacia al monje, un hombre al que respetaba. Esta nueva víctima acababa de cumplir los 18 años porque cuando celebró ese aniversario se sacó el permiso de conducir y en esa ocasión –cuando sufrió los abusos– había subido con su propio coche a la abadía. Ha decidido dar este paso, hasta ahora no había compartido con nadie el episodio, porque escuchó una entrevista con Hurtado y se dio cuenta de que si el resto de personas que sabían que todo lo que contaba sobre Soler era cierto no salían como él públicamente a decirlo corría el riesgo de que nadie creyera en su palabra. Por eso contactó con él en el correo ‘transparencia.montserrat@gmail.com’.

Soler es el fundador del movimiento 'escolta' de la abadía, 'els nois de servei', y fue su responsable durante 40 años. Falleció en el 2008 y, un año antes, la abadía, a pesar de estar al corriente de los hechos denunciados por Hurtado, le rindió homenaje con la publicación de un libro con sus memorias, 'Escoltisme i Montserrat' (L'Abadia de Montserrat, 2007).

En el documental 'Examen de Conciencia', emitido por Netflix y dirigido por Albert Solé, que incluye la experiencia de Hurtado en Montserrat, esta víctima aclara que ha decidido denunciarlo porque necesita saber si hubo más víctimas de Soler. Ahora ya lo sabe, por lo menos hubo ocho más.