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LOS PROTAGONISTAS DE UN RESCATE COMPLEJO

Los mineros de Julen, desbordados por la admiración

Los miembros de la brigada de rescate se resisten a ser considerados héroes y dicen que solo hicieron su trabajo

Esperan que la atención generada ofrezca continuidad a un cuerpo creado hace más de un siglo

Julia Camacho

Siete de los ocho integrantes de la Brigada de Rescate Minero, durante la rueda de prensa que ofrecieron en Oviedo.

Siete de los ocho integrantes de la Brigada de Rescate Minero, durante la rueda de prensa que ofrecieron en Oviedo. / EFE / ALBERTO MORANTE

"Desbordados, cansados y con ganas de volver a la rutina". Los ocho integrantes de la Brigada de Rescate Minero de la empresa pública Hunosa decidieron corresponder este domingo a las muestras de gratitud recibidas después de participar en la última fase, la más delicada, del rescate del pequeño Julen, engullido por un pozo de 71 metros de profundidad. Durante las dos semanas de labores de salvamento, los ojos de todo el mundo estuvieron puestos en ellos y su trabajo, el más duro: tenían que romper la roca viva con sus herramientas para recuperar el cuerpo del niño, una pelea contra la montaña que les valió el calificativo de "superhéroes". Ahora, ya en casa, rechazaron la etiqueta con humildad. "No somos héroes, por supuesto, simplemente hicimos nuestro trabajo".

El director técnico de la Brigada Central de Salvamento Minero, Sergio Tuñón Iglesias, reconoció en una rueda de prensa en la sede de Hunosa –celebrada al mismo tiempo que el funeral de Julen- que el interés en torno a la brigada, tanto por parte de los medios de comunicación como de los propios vecinos de Totalán y de Rincón de la Victoria, donde se alojaron, les llegó a desbordar. "Nos pilló a contrapié tanta repercusión", admitió el responsable. "Normalmente, trabajamos desde el anonimato", añadió.

Vuelta a la normalidad

Cualquier presión o incomodidad por ese exceso de atención, no obstante, desapareció en cuanto les tocó entrar en acción y abrir la galería, dado que es "el terreno donde mejor se encuentran". Por eso, Tuñón expresó su deseo de que, después de esa comparecencia, todo volviera a la normalidad. "Ahora, básicamente, estamos cansados y tratando de recuperar nuestra vida", dijo, "y mañana o pasado poder estar de nuevo al pie del teléfono, o continuando con las funciones de formación con otros cuerpos". No obstante, consideró que esa timidez "no tiene que estar reñida con el foco que se ha puesto sobre la brigada después de 107 años", confiando en que este reconocimiento al trabajo de la brigada sirva para darle continuidad. A su lado, el presidente de Hunosa, Gregorio Rabanal, fue rotundo. "No está en cuestión".

Gran parte de la curiosidad que generaba la comparecencia estaba en el desempeño del grupo de rescate en el Cerro de la Corona, en Totalán. "El desenlace nos deja un sabor muy amargo y no te sientes al cien por cien útil, por decirlo de alguna manera", aseguró Tuñón, al tiempo que concedió que la implicación fue distinta porque se trataba de rescatar a un niño. Salvo uno de los brigadistas, todos tienen hijos de corta edad.

El cable de Santa Bárbara

Según relató, prácticamente no tuvieron problemas técnicos, tal vez porque la patrona de los mineros, "Santa Bárbara", deslizó, "nos echó un cable". Se encontraron un escenario menos duro de lo que preveían después de contemplar las dificultades de la perforadora para atravesar la dura cuarcita. Sin embargo, sí hizo falta recurrir a las micro voladuras, que se hicieron "sincronizando lo máximo posible" y de una forma casi "quirúrgica", de forma que los esquemas de barrenado y las cargas fueran los mínimos imprescindibles para evitar que las vibraciones afectaran al pozo donde estaba Julen. "Se buscó más bien poder resquebrajar la piedra, que tronara sin más", para que luego el martillo neumático pudiera "acabar de sanear" la galería. Tuñón explicó que en los tres primeros metros de galería la excavación fue más ligera, y que al llegar al último tramo se trabajó "poco a poco y con mucho cuidado, sondeando la hipotética zona" en la que podía estar el niño.

"Como mineros y rescatistas, teníamos doblemente claro que haríamos lo máximo que pudiéramos por llegar hasta Julen lo mejor posible, en el menor tiempo posible y siempre esperando el desenlace más favorable", dijo. "Para eso estamos". "Pero desgraciadamente no ocurrió así".