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entrevista

"Ningún pederasta está por encima de la ley"

Miguel Hurtado se ha estado preparando durante casi 20 años para poder revelar los abusos que sufrió en la abadía de Montserrat

Guillem Sànchez

MIguel Hurtado, el pasado sábado en Barcelona, tras la entrevista con EL PERIÓDICO.

MIguel Hurtado, el pasado sábado en Barcelona, tras la entrevista con EL PERIÓDICO. / JORDI COTRINA

¿Ha esperado casi 20 años para revelar los abusos sexuales que sufrió siendo menor en la abadía de Montserrat… ¿Por qué? Me di cuenta de que si quería sacar estos hechos a la luz, tenía que esperar y hacerlo yo mismo. A lo largo de estos años me he formado como activista. Incluso fui a conferencias de SNAP (Survivors Network of those Abuse by Priests) [la mayor red de víctimas de abusos sexuales infantiles ocurridos en la Iglesia]. Y conocí a personas que me ayudaron como Barbara Blaine, su presidenta, y a Phil Saviano, el activista que colaboró con los periodistas del 'Boston Globe' para destapar el escándalo que se recoge en la película 'Spotlight'. Quería aprender todo lo necesario para sacarlo a la luz. Llevo casi toda la vida. Y ahora me siento preparado para llegar al final.

¿Y durante todo este tiempo ha guardado silencio? Creo que la sociedad antes no estaba preparada para escuchar estas cosas. Y menos si afectan a una institución como la abadía de Montserrat, que no solo representa a la Iglesia católica sino que también es un símbolo nacional.

¿Ejerce como psiquiatra infantil y juvenil en Londres, entiende el proceso interno que ha vivido? Sí. Cuando un menor sufre un abuso sexual, la historia le viene grande. Los recursos como crío no son suficientes para afrontar las consecuencias de una relación abusiva. Lo más frecuente es intentar negarlo. A veces, la mente incluso lo olvida. Hay personas que para superar esta experiencia traumática se disocian e intentan hacer vida normal. O se refugian en los estudios, o en el abuso de las drogas y del alcohol.

¿Por qué es tan difícil hablar de pequeño? Porque el abuso sexual a un menor es siempre un abuso de poder. Si además, se trata de alguien perteneciente a una organización y esta lo encubre, la asimetría entre víctima y agresor aumenta exponencialmente. Porque el menor siente que ya no únicamente debe hacer frente a un adulto sino a toda una institución. 

¿Qué cree que sucederá después de hacerlo público? Que quede bien claro que a partir de ahora en España ningún pederasta está por encima de la ley. Ya no importa su prestigio, ni su poder, o que sea un símbolo nacional que te codeas con presidentes.

¿Cómo cree que reaccionará Montserrat? En el 2014, estuve en la comisión de la infancia de la ONU en la que el Vaticano tuvo que testificar. Presentaron un informe demoledor y se le dio a la Iglesia católica unas recomendaciones sobre qué debería hacer para combatir la pederastia. El Vaticano ni aceptó el informe ni ha cumplido las recomendaciones. Una de estas decía que tenía que notificar a las respectivas autoridades civiles estatales todos los abusos y entregar la documentación que guardara sobre abusos. Me gustaría que Montserrat cumpliera esa recomendación de la ONU, y que si ha habido más víctimas, de Andreu Soler o de otro monje, que lo explique con transparencia y que entregue los papeles a los Mossos d’Esquadra.

¿Crees que hay más víctimas? Andreu Soler abusó de mí cuando tenía 65 años. ¿Debutó entonces o es un depredador sexual que ha estado abusando durante 40 años? Eso es lo quiero saber. Y animo a todas las víctimas, si existen, a no sentirse solos y dar este paso.