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HUELGA INDEFINIDA

"Nos quieren cambiar las reglas de juego a mitad del partido"

Los taxistas de Barcelona protestan tras la decisión del Govern sobre la precontratación de Uber y Cabify

Luis Benavides

Taxistas atacan vehículos de Uber y Cabify / FOTO: FERRAN NADEU

El anuncio del ‘conseller’ de Territori i Sostenibilitat, Damià Calvet, este viernes por la mañana ha sentado como un jarro de agua fría en el colectivo taxista, perjudicado (una vez más) por un grupo muy minoritario que ha protagonizado destrozos en coches VTC por la noche. La tensión ha ido en aumento durante todo el día. Que los usuarios de plataformas como Uber y Cabify deban solicitar sus servicios con un mínimo de 15 minutos de antelación es  “una tomadura de pelo” a ojos de taxistas como X.I, de 65 años. “Habíamos pedido 24 horas pero podríamos entender una reducción hasta 6 horas, cualquier cosa para diferenciar realmente a los taxis y a los VTC. Pero 15 minutos, no”, subraya. 

A las cuatro de la tarde este veterano conductor  –a solo cuatro meses de la jubilación- estaba con otros compañeros, debidamente equipados con un chaleco reflectante, dirigiendo la ocupación de la Gran Via entre Bruc y Girona. Habían vuelto a la lucha después de unos meses de relativa calma sin mucha esperanza, pues tampoco esperan que el ‘conseller’ recule.  La decisión del Govern ha sido, según este taxista, una mezcla de “miedo de las administraciones, compra de voluntades y profunda ignorancia sobre la realidad del sector”. Este mismo taxista entendió que el ministro de Fomento, José Luís Ábalos, pasara la pelota a las autonomías y ayuntamientos en octubre, aunque cree que le faltó dejar “más atado el decreto” que ponía fecha de caducidad a los VTC.

Atropello en el aeropuerto

Horas antes, sobre las 12 y media de la mañana, un nutrido grupo de taxistas había votado a favor de hacer una huelga indefinida en una reunión en el aparcamiento de la Terminal 2 del aeropuerto de Barcelona. Tras una marcha lenta, que colapsó durante casi dos horas la C-31 en sentido El Prat, los taxistas en huelga allí congregados acordaron ocupar la Gran Via como en verano.  “La asamblea ha decidido que empezamos una huelga indefinida y desde allí iremos viendo que hacemos cada día. Hay más medidas que son muy buenas, es cierto, como que desaparezcan los coches de la aplicación y solo los veas cuando solicitas el servicio o que tengan que estacionar en un aparcamiento cuando no tengan servicio, pero con 15 minutos van a encandenar servicios y harán de taxi”, ha explicado el representante del sindicato de taxistas Élite, Tito Álvarez, quien conocía justo entonces la noticia de un compañero arrollado por un VTC en las inmediaciones del aeropuerto. Los Mossos d'Esquadra han iniciado una investigación de oficio del atropello, presuntamente intencionado. El taxista en cuestión está fuera de peligro, con contusiones y varios puntos de sutura en la cabeza.

“Estuvimos ocho días y esperamos que no tengamos que llegar a tanto, pero no está en nuestras manos. En julio estaba en manos del Gobierno, y ahora en manos de la Generalitat”, ha añadido Álvarez, quien ha pedido un poco de empatía al resto de ciudadanos cuando un periodista le ha preguntado si tenía miedo a la reacción de la ciudad con otra huelga indefinida en el corazón de Barcelona: “Nos da miedo no poder llevar el pan a casa y que nuestros hijos no tengan para comer. Cualquier ciudadano se defiende cuando le quieren arrebatar todo. Como los pensionistas, las ‘kellys’, los estibadores, los ‘riders’…  Al final todos somos trabajadores y tenemos que ganarnos la vida”.

Ataque de ansiedad en Via Laietana

A las siete de la tarde se ha celebrado una asamblea en el paseo de Gràcia, a la altura de la calle de Casp, donde los allí presentes han acordado mantener la huelga de manera indefinida. Algunos taxistas en huelga han decidido bajar caminando desde ese punto hasta Sant Jaume. En esa marcha, bajando por Via Laietana, un pequeño grupo de personas  ha destrozado un coche VTC. El chófer ha sufrido un ataque de ansiedad y ha acabado tendido en el asfalto, donde ha sido atendido en primera instancia por agentes de la Guardia Urbana y posteriormente por el Sistema d’Emergències Mèdiques (SEM).  También se han vivido momentos de tensión en el paseo de Gràcia, donde la intervención de los antidisturbios de la Guardia Urbana ha impedido que la tensión acabara en más destrozos de consideración, y en Urquinaona, donde unos taxistas no han dejado hacer su trabajo a dos periodistas.

La indignación en el sector del taxi es generalizada. “¿Dicen que tenemos un monopolio? ¿Qué monopolio tiene los precios regulados? Nuestro taxímetro es un algoritmo controlado por las autoridades, mientras el de las VTC no. Hoy, por ejemplo, durante la marcha lenta han llegado a pedir 78 euros para ir del centro al aeropuerto”, explica otro de los concentrados en la Gran Via, Manel Blanco, con 20 años de experiencia al volante de un taxi. “Están vendiendo esto de los VTC como economía colaborativa, autoempleo –continúa Blanco, afín a Élite-, cuando en realidad están precarizando el mercado laboral. El que se lleva la riqueza no es el conductor sino las compañías”.

Manuel Fernández, de 46 años, hace tres años acabó de pagar una licencia. Le costó unos 126.000 euros y teme que un aumento descontrolado de ‘coches negros’ por la ciudad la devalúe. “Ahora parece que cualquiera puede tener una licencia de VTC y la ciudad no puede absorber tantos vehículos. Si con 2.000 VTC ya hemos notado que hay menos trabajo, imagina si siguen entrando más”, asegura Fernández, quien recuerda que el traspaso de la licencia supone un importante colchón en el momento de la jubilación. “Hemos comprado unas licencias bastante caras –continúa- y ahora nos quieren cambiar las reglas de juego a mitad del partido”.

Los agravios también están en el centro de la polémica. “Los VTC son al taxi como los manteros a las tiendas o los lateros a los bares. Yo por llevar un taxi ya pago 1.400 euros de seguro a terceros al año, mientras ellos quizá pagan 300. Además, nosotros estamos obligados a comprar un coche y ellos pueden llevar uno de alquiler, que cambian en caso de reparación. Nosotros no podemos hacer eso”, explica Fernández, adscrito al sindicato de taxistas autónomos de Barcelona (STAB), quien recuerda que nadie quiere hacer huelga porque cada día que no bajan la bandera es un día que no solo no ingresan sino que pierden dinero.