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Rompen el precinto de la casa del asesino confeso de Laura Luelmo

Fueron unos vecinos quienes alertaron a la Guardia Civil al ver la puerta abierta y oir ruidos en el interior

Julia Camacho

Bernardo Montoya Navarro.

Bernardo Montoya Navarro.

La casa del asesino confeso de Laura Luelmo, Bernardo Montoya, apareció abierta este pasado día 1 de enero después de que alguien rompiera el precinto o brida fijado para evitar que nadie accediese, según han confirmado fuentes policiales. La Guardia Civil investiga ya lo ocurrido después de que los vecinos dieran la voz de alarma y ha vuelto a precintar la vivienda con cadenas y candados.

Montoya se encuentra encarcelado desde el pasado 21 de diciembre por asesinato, agresión sexual y detención ilegal de Laura Luelmo, la joven maestra zamorana de 26 años que se desplazó hacia El Campillo (Huelva) para realizar una sustitución en un instituto de la zona. Su cadáver fue hallado el día 17 en las inmediaciones de una acequia con un fuerte golpe en la cabeza y medio desnuda.

El detenido, que acumula un largo historial de condenas por asesinato y robo y hacía dos meses que se encontraba en libertad, era vecino de la joven. Residía en una casa a apenas cinco metros de la chica, que llegó a expresar a su entorno su temor por la forma en la que el hombre la miraba. La vivienda, el lugar donde los agentes sospechan que la joven fue agredida, había sido sometida a intensos registros y análisis por parte de la Policía Científica, que encontró restos de sangre pese a que el asesino se esforzó por limpiarla. Desde su arresto hace dos semanas, la modesta casa se encontraba precintada.

Según ha trascendido, fueron los propios vecinos de El Campillo quienes advirtieron la tarde del día 1 de enero a la Guardia Civil de que la puerta de la casa estaba abierta, según adelantó el diario VozPópuli, y que incluso se escucharon ruidos en su interior. Una patrulla se desplazó a la zona y tras comprobar lo ocurrido, los agentes dieron aviso a la Policía Judicial para que se iniciara una investigación. Desde entonces, la casa permanece de nuevo cerrada con un candado y cadenas para evitar futuros ataques. Los vecinos de la zona ya han expresado su temor acerca de que la vivienda, propiedad del padre de Bernardo Montoya, pueda ser usada por el otro hermano gemelo, Luciano, durante los permisos que se le concedan en el cumplimiento de su condena por asesinar a una mujer.