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TRADICIONES

El origen del árbol de Navidad y otras curiosidades de estas fechas

Te explicamos el origen de algunas tradiciones que, en época de Navidad, muchos cumplen y pocos saben por qué

Gisela Macedo / Alba Jaumandreu

El árbol de Navidad del 2018 de la Casa Blanca.

El árbol de Navidad del 2018 de la Casa Blanca. / REUTERS / Leah Millis

Decorar el árbol de Navidad, ponernos ropa interior roja y gastar bromas el día de los Santos Inocentes son algunas de nuestras tradiciones por estas fechas. ¿Alguna vez te has preguntado por qué? Te contamos el origen de algunas de ellas.

El Árbol de Navidad

El árbol de Navidad proviene del histórico culto a los árboles y se remonta al siglo VIII, cuando el Papa encomendó a un sacerdote llamado Bonifacio la misión de evangelizar a pueblos alemanes de costumbres paganas. Una vez allí, el misionero se encontró con el sacrificio de un niño bajo un roble que los germanos consideraban sagrado. Bonifacio taló el roble y, tras leer el Evangelio, ofreció a los lugareños un abeto como símbolo de paz. A partir de entonces, se comenzaron a talar abetos y a colgarlos boca abajo de los techos para que se supiera que era un símbolo del cristianismo. Finalmente, esto se cambió y se optó por poner el árbol en posición vertical, con su punta señalando al cielo.

Navidad el día 25

¿Por qué celebramos el día de Navidad el 25 de diciembre? Si crees que es porque dicho día nació Jesús, estás equivocado;  en la Biblia no aparece la fecha de su nacimiento. La teoría más aceptada afirma que se eligió por ser el día del solsticio de invierno, en el que la Roma pagana celebraba las Saturnales y el nacimiento del dios Sol. Por eso, cuando el cristianismo se estableció como religión oficial del Imperio Romano, se fijó este día para acercar a los paganos a la nueva doctrina.

Armar el Belén

El origen del belén es una leyenda del año 1223. Se dice San Francisco de Asís reunió a los fieles en una cueva de la villa italiana de Greccio para celebrar la misa de medianoche alrededor de un pesebre viviente, en torno a la figura de un niño Jesús de arcilla moldeada por él mismo. La tradición cuenta que, en el momento más solemne de la misa, aquella figura inmóvil adquirió vida, sonrió y extendió sus brazos hacia el santo de Asís. A partir de entonces, los cristianos han ponen cada año el Belén.

El ‘caganer’ del belén

La asociación de ‘Amics del caganer’ asegura que el origen de esta figurita se sitúa en la época del barroco (finales del s. XVII - inicios del s. XVII), un movimiento artístico que representaba el realismo más extremo. Esto, al parecer, dio lugar a la reproducción de escenas costumbristas que dignificaban aspectos de la realidad cotidiana. Así, la corriente barroca llegó a incidir en el propio belén con la figura del ‘caganer’, identificada como un símbolo de de la condición humana desde el punto de vista más crudo e irónico. Este icono se hizo especialmente popular en Catalunya y, a día de hoy, se puede encontrar en pesebres de todo el país.

Los Santos Inocentes

La costumbre de celebrar el día de los Santos Inocendes gastando bromas tiene un origen de lo más truculento: Según la Biblia, el rey Herodes ordenó ejecutar a todos los niños menores de dos años nacidos en Belén para asegurarse de acabar con Jesucristo, el “futuro mesías”. Este suceso se conoce como ‘la matanza de los inocentes’ y se conmemora el día 28 de diciembre. Pero, ¿por qué es costumbre gastar bromas? La teoría más extendida es que tiene que ver con las artimañas que supuestamente utilizaron muchos padres de Belén para evitar que mataran a sus hijos durante dicha matanza.

Ropa interior roja

Otra costumbre que muchos cumplen a rajatabla es la de llevar ropa interior roja en Nochevieja para atraer la buena suerte. Aunque el origen de esta tradición no está del todo claro, se dice que se remonta a la Edad Media, una época en la que el rojo era símbolo del demonio, la sangre y la brujería, por lo que era un color tabú, prohibido hasta el punto, incluso, de que hubo tiempos y lugares en que se prohibió hasta plantar y consumir alimentos de color rojo, como los pimientos y tomates. Por eso, vestir con ropa roja era algo impensable. No obstante, durante el invierno, cuando la nieve teñía de blanco las calles, llevar algo rojo se consideraba un símbolo de vida y buena suerte pero, al estar prohibido, la gente optaba por llevar dicho color en la ropa interior.

Las doce uvas

La tradición española es tomar una uva con cada campanada (que no con los cuartos, ¡ojo!). Su procedencia se remonta al año 1882, una época en la que, en Nochevieja, la alta burguesía solía celebrar fiestas privadas donde comían uvas y brindaban con champán. En aquél etonces, en Madrid estaban prohibidos los festejos callejeros en la víspera del día de Reyes. Ante esa situación, algunos madrileños decidieron acudir a la Puerta del Sol para comer uvas con el sonido de las campanadas como señal de burla y de protesta. Pero la tradición no se extendió por todo el país hasta el 1909 cuando, en Alicante, hubo una muy buena cosecha de uvas y los productores decidieron incentivar su venta publicitándolas como “uvas de la suerte”, cuyos paquetes de doce unidades ya preparadas tuvieron un gran éxito.

El haba del roscón 

El origen del roscón de Reyes se sitúa en el siglo II a.C., cuando los romanos celebraban el solsticio de invierno con una fiesta en la que comían una torta de miel y frutos secos. No obstante, el haba no se le introdujo hasta el siglo III d.C., cuando esta legumbre era símbolo de prosperidad y auguraba suerte a aquél que la encontraba.

Su significado cambió cuando, en el siglo XVIII, Felipe V trajo de Francia la costumbre de añadir también una moneda como premio (que más tarde se cambió por una figurita), cosa que transformó al haba en un símbolo negativo. Con el tiempo, al que le salía la figurita se le comenzó a coronar como ‘el rey de la fiesta’ y al que le salía el haba, que era quien debía pagar el postre, se llamaba ‘tonto del haba’, cosa que originó el conocido insulto ‘tontolaba’.

Las tarjetas navideñas

El origen de estas tarjetas de felicitaciones es de lo más curioso: En el Londres de 1843, era costumbre enviar cartas para desear una feliz navidad y año nuevo. Sin embargo, un funcionario llamado Henry Cole tenía demasiados amigos como para redactar tantos escritos para cada uno de ellos. Ante este "problema", 'Sir Cole' hizo uso de su ingenio y pidió a un pintor que imprimiera copias de un retrato suyo con una escena navideña de fondo en una pequeña cartulina que incluyera las palabras: “Feliz Navidad Y Feliz año nuevo”. Muchos decidieron imitar esta invención, que todavía está muy presente en nuestra sociedad.