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Acuerdo político en la UE para erradicar los plásticos de un solo uso

Consejo, Eurocámara y Comisión cierran el pacto que permitirá decir adiós a determinadas pajitas, cubiertos, vasos y embalajes de usar y tirar

Silvia Martinez

Cubiertos de plástico

Cubiertos de plástico / ARCHIVO

El adiós a los plásticos de un solo uso, como pajitas, tenedores y cuchillos, platos y otros embalajes de comida, será realidad en 2021. Los negociadores del Consejo, Parlamento Europeo y Comisión Europea han cerrado esta madrugada un acuerdo político provisional que impone nuevas restricciones y endurece la normativa actual sobre plásticos, dentro de los esfuerzos de la UE por reducir la contaminación en mares y playas y mejorar la protección del medio ambiente.

Las nuevas reglas, que todavía necesitan el aprobado final del Consejo y la Eurocámara, prohíben la utilización de determinados plásticos desechables para los cuáles ya existen alternativas e introduce medidas específicas para reducir el uso de los productos de plásticos de un solo uso que con más frecuencia se encuentran en la basura. Entre los productos que se prohíben figuran los cubiertos de plástico, platos, pajitas, palillos de algodón hechos con plástico, así como tazas y vasos fabricados con poliestireno expandido.

La prohibición también afecta a embalajes de comida rápida realizados con plásticos oxo-degradables –aquellos que aunque son biodegradables se descomponen en microplásticos- así como productos de plásticos oxo-degradables. Es decir, aquellos que contienen aditivos que promueven la oxidación de ese plástico en micro fragmentos en condiciones aeróbicas. Un tipo de plástico que no es compostable y que afecta negativamente al reciclaje del plástico convencional.

Además, incluye la obligación de los Estados miembros de adoptar las medidas que sean necesarias para lograr “una reducción cuantitativa mesurable” en el consumo de los siguientes productos: recipientes de alimentos hechos de plástico, como embalajes de comida rápida, con o sin tapa, utilizados para contener alimentos destinados al consumo inmediato, ya sea en el lugar o para llevar, y que están listos para ser consumidos sin necesidad de ser cocinados, hervidos o calentados. Así como vasos de plástico para bebidas, incluidas sus tapas y tapas.

Por ejemplo, los gobiernos de la UE tendrán que garantizar para 2025 que al menos el 25% del plástico utilizado en las botellas de bebidas sea reciclado y el 30% en 2030. Además, estarán obligados a recoger de forma separada las botellas de bebidas de forma que el 90% sean recicladas para 2029 (frente al 2025 que día la Eurocámara). Y, los envases de toallitas húmedas, aquellas utilizadas para el cuidado personal, deberán informar a los consumidores de la presencia de plástico en la toallita húmeda y del daño para el medio ambiente si se desecha en otro lugar que no sea una basura.

Solución para las colillas

La nueva normativa también contempla medidas específicas para atajar uno de los grandes problemas como son las colillas de los cigarrillos. Según el pacto, los productores de filtros de tabaco que contienen plástico estarán sujetos a un esquema de responsabilidad extendida del productor lo que significa que los productores tendrán que cubrir los costes de los sistemas de recolección pública para colillas de cigarrillos, incluida la creación de infraestructuras como papeleras especiales en puntos de recolección.

El argumento es simple: una sola colilla, el segundo plástico más encontrado entre los residuos, puede contaminar entre 500 y 1.000 litros de agua y tirada en cualquier carretera puede tardar hasta doce años en desintegrarse. Los cigarrillos y otros productos de tabaco que tienen filtros que contienen plástico deberán llevar una marca en su envase que informe a los consumidores de la presencia de plástico y del daño causado al medio ambiente si los colillas de cigarrillos se desechan en otro lugar que no sea el recipiente.

“Los desechos marinos son un crecimiento problema mundial. Si continuamos como hasta ahora habrá más plásticos que peces en el mar en 2050. No podemos dejar que esto ocurra y por eso la UE ha adoptado medidas para restringir el uso de determinados plásticos”, ha asegurado la ministra austríaca de medio ambiente, Elisabet Köstinger, tras el acuerdo que ha sido recibido con satisfacción en la Eurocámara. “Es un gran paso para que los plásticos de un solo uso que asfixian nuestros mares sean historia”, ha celebrado el eurodiputado de Equo, Florent Marcellesi, urgiendo a no detenerse aquí sobre todo porque “la aplicación de las prohibiciones, el reciclaje y las normas de recogida llevarán años”. Según las estimaciones de la Eurocámara, la nueva normativa permitirá reducir en 22.000 millones de euros la factura medioambiental a cuenta de la contaminación de los plásticos.