La muerte de Domingo Santos conmueve a los fans de ciencia ficción española

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EFE

Pedro Pablo G. May

La muerte hace unos días de Pedro Domingo Mutiñó, más conocido por su seudónimo de Domingo Santos, ha conmovido a los fans de la ciencia ficción española, que el pasado mes de marzo lloraba el fallecimiento de otro de sus "históricos", Carlos Sainz Cidoncha.

Ambos autores recibirán un homenaje especial en la próxima HispaCon, el Congreso Nacional de Fantasía y Ciencia Ficción, que este año se celebrará del 16 al 18 de noviembre en el Colegio Arzobispo Fonseca de Salamanca.

Domingo, que falleció poco antes de cumplir los 72 años, fue escritor de relatos y ensayos, traductor y antologista, además de editor de libros y revistas, en cuya faceta "descubrió" y publicó a algunos de los principales nombres actuales de la ciencia ficción española como Juan Manuel Aguilera o Rafael Marín Trechera.

Colaborador de numerosas publicaciones especializadas desde los años 70, autor de relatos y de más de veinte novelas, uno de sus principales méritos fue la fundación, junto con Sebastián Martínez y Luis Vigil, de 'Nueva Dimensión', la mítica revista de género que durante años alimentó el hambre literaria de unos aficionados que en España no tenían fácil acceso a las publicaciones de los principales autores internacionales.

'Nueva Dimensión' nació en Barcelona en 1968 y ofrecía en cada número un puñado de novelas cortas y relatos, historietas, ilustraciones, información y divulgación de género por el módico precio de 100 pesetas, el equivalente a poco más de medio euro, con formato de libro.

Elegida la mejor revista de ciencia ficción en la EuroCon -convención europea de Ciencia Ficción de 1972- esta revista publicó un total de 161 números hasta 1982.

Santos, junto con Martínez y Vigil, se reservó el derecho de publicar algunos de sus propios cuentos en la revista, pero no era ningún debutante en el género: había escrito para 'Bang!', una de las revistas pioneras sobre la historieta en España y firmado narraciones de "bolsilibros" con sus seudónimos de Peter Danger y Peter Dean.

De hecho, publicó su primera novela '¡Nos han robado la luna!', firmada como Danger, en 1959, poco antes de cumplir los 18 años.

Los críticos consideran su obra como deudora de los clásicos de la literatura anglosajona, Isaac Asimov, Arthur C. Clarke y Robert A. Heinlein, aunque su última etapa ofrecía un tratamiento más personal, desencantado y filosófico, de sus personajes.

En una de las escasas entrevistas que concedió, en la web especializada literaturaprospectiva.com, reconocía que sus dos debilidades en el género "han sido siempre el tiempo y los robots" y de hecho sus obras más conocidas son 'Volveré ayer' y 'Gabriel' sobre ambos temas.

Como editor, además de 'Nueva Dimensión' destaca su etapa al frente de dos de las principales colecciones de género en la época, en las editoriales Acervo y Ultramar, así como de la primera antología seria de autores españoles del siglo XX: 'Lo mejor de la CF española', en Martínez Roca.

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Santos siempre defendió que la ciencia ficción española "nunca ha estado por debajo del nivel de la anglosajona" y culpaba de la falta de ese reconocimiento "por una parte a los editores y por otra parte a un sector del público lector" que a su juicio sólo tenían en cuenta las obras firmadas por apellidos extranjeros.

Admirado por los fans, recibió el respeto y homenaje en vida de autores y público a partes iguales, hasta el punto de que uno de los más prestigiosos premios literarios de relatos de género lleva hoy su nombre: el que organiza anualmente la Asociación Española de Fantasía, Ciencia Ficción y Terror (AEFCFT) y cuyo fallo se hace público durante la HispaCon.