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EN NAVARRA

Juicio a 'la Manada', segunda parte

El TSJN revisa este miércoles la sentencia que condenó solo por abuso sexual y no por violación

El fallo se ha convertido en el estandarte de la lucha de las mujeres contra el acoso

Miriam Ruiz Castro / J. G. Albalat

Los cinco miembros de ’la Manada’, condenados a quince años de prisión.

Los cinco miembros de ’la Manada’, condenados a quince años de prisión.

Era el 26 de abril pasado. Apenas habían pasado unos minutos desde que el magistrado empezó a leer la sentencia contra los cinco miembros de  'la Manada' y en las principales ciudades del país los colectivos feministas ya clamaban con rabia contra un fallo que contemplaba el abuso sexual, pero no la violacióna una joven madrileña en los Sanfermines del 2016. Este miércoles los cinco magistrados de la Sala de lo Penal del Tribunal Superior de Justicia de Navarra (TSJN) deliberarán sobre los recursos presentados contra la sentencia que condenaba a los procesados a nueve años de prisión. Cumplirán con un formalismo legal. No es la primera vez que se reunen para debatir, pero sí la definitiva. Y decidirán con una sociedad más sensibilizada frente a la violencia machista y también con un feminismo más organizado que ya exhibió su capacidad de movilización en un histórico 8 de marzo.

La previsión es que la resolución esté lista dentro de un més. Aún quedará el recurso al Tribunal Supremo, que será quien convierta en firme el fallo de un caso que se ha convertido en emblema del movimiento feminista en España, según comparten los expertos consultados por EL PERIÓDICO.

El TSJN acordó el pasado 8 de octubre no celebrar una vista para resolver los recursos, al considerar que no lo consideraba necesario "para la correcta formación de su convicción", puesto que "queda ilustrada por los extensos y fundados recursos y sus respectivas impugnaciones". Añadió que así también se preserva “la identidad e indemnidad de la víctima denunciante". Además de las defensas, que solicitan la absolución, también presentó recurso la fiscalía, que reclama que se condene a los procesados por agresión sexual y no por abuso sexual. Estima que concurre violencia e intimidación y que no hubo consentimiento de la víctima. La defensa de cuatro de los cinco procesados se ha alineado en su recurso con el magistrado que se inclinó por la absolución y vio en el vídeo que grabaron los acusados sexo con "un ambiente de jolgorio". El abogado Agustín Martínez Becerra señala en su escrito su "absoluta adhesión" al voto particular del magistrado Ricardo González

Todos los ingredientes

“El juicio ha dado argumentos para la movilización. Es una sentencia muy patriarcal”, indica la socióloga María Silvestre. Para la fiscal Inés Herreros “los hechos que relataba la sentencia están en el imaginario de todo el horror del que nuestras madres nos han prevenido desde pequeñas: el portal, la fuerza… Y nos dicen que no es suficiente. La reacción ha sido un ‘¿qué más queréis’?”. “Fue un caso muy mediático, y la expectación previa fue enorme. Estábamos todas esperando la sentencia y cayó como un jarro de agua fría”, señala Helena Gil, juez de Granollers.

“Cualquier movimiento necesita de una organización mínima”, dice Silvestre. Y éste la encontró en los colectivos feministas, que empezaron a convocar a las mujeres en toda España y fue el reflejo de cómo la sociedad había acabado asimilando un trabajo que había estado haciendo durante años el movimiento feminista.

En 2012, las imágenes de los Sanfermines mostraban a mujeres manoseadas por hombres. En 2008 fue Nagore Laffage, violada y asesinada porque el hombre al que conoció en el chupinazo no entendió que no es no. 2016 fue el punto de inflexión. Un día después de que la víctima de La Manada denunciara, una manifestación masiva en Pamplona llenó las plazas de la ciudad contra todas las agresiones sexuales. “Por fin ha llegado una generación que no admite que se las maltrate, que se dude de su palabra”, asegura la socióloga Marina Subirats. “Salimos a decir basta ya a este tipo de Justicia exageradamente machista e injusta”, explica Bernat Escudero, de la Asociación de Hombres por la Igualdad de Género.

Justicia patriarcal

El 8 de marzo fue una demostración de fuerza que ni sus promotoras esperaban. “La organización feminista ya era muy potente y estable en el tiempo, pero también minoritaria. Lo nuevo es su desideologización, agrupando a mujeres que nunca se habían puesto esa etiqueta”, indica Silvestre. La sentencia de La Manada había sido el ‘Me too’ español, lo que el sociólogo y experto en movimientos sociales Pedro Luis Iriso llama “un chispazo”, una situación “injusta, concreta y que afecta a alguien determinado” contra la que se levanta todo el colectivo. El “grado de más” que llevó a ebullición un feminismo que llevaba años calentándose a fuego lento, en palabras de Subirats. “Es imposible saber qué causa concreta lo va a hacer estallar. Cuando nadie hablaba de violencia de género, una mujer habló en televisión [Ana Orantes] y más tarde su marido la mató. Fue tan bestia que a partir de ese momento todo cambió”, recuerda.

No es la primera vez que se convocan protestas por una sentencia (ocurrió en Galicia con el Prestige, en Catalunya con la del Estatut o en Sevilla con el caso Marta del Castillo), pero sí ha sido quizá una de las más masivas. Tanto que el CGPJ tuvo que responder con un comunicado a las voces que se sucedían: "Parece evidente que los acontecimientos vividos en las últimas jornadas nos deben hacer reflexionar e incrementar los esfuerzos para trabajar por una sociedad más igualitaria".

Subirats recuerda otras sentencias anteriores que levantaron también a las mujeres, como la de “la minifalda” —concluía que la joven Mª José López “pudo provocar, si acaso inocentemente, al empresario Jaime Fontanet por su vestimenta”—. “Pero en esa época no había un movimiento social tan fuerte”, señala. Que la sociedad cuestione también al Poder Judicial no puede entenderse como algo negativo, aunque algunos jueces “se lo tomaron muy mal”, recuerda Gil. 

El discurso feminista se está imponiendo. Las mujeres están reescribiendo lo que es o no tolerable. “Esa crítica social la ha asumido la sociedad. Los movimientos no se mantienen a largo plazo porque sería insostenible, pero su legitimidad hace que se mantenga hasta que reciba una respuesta institucional”, considera Silvestre. Subirats advierte: “Más que un punto de inflexión, es un periodo de inflexión y habrá ofensivas machistas muy fuertes”.

El efecto multiplicador de las redes sociales

La sentencia de la Manada llegó en el momento propicio, la ‘cuarta ola feminista’ que señala la doctora en psicología social Sara Berbel. “Primero fueron las revolucionarias francesas, después las sufragistas y el derecho al voto, en los 60 nos centramos en el cuerpo (aborto, libertad sexual) y ahora se ha focalizado en la violencia”, explica la experta. Las redes sociales y su efecto multiplicador han hecho el resto. El ‘Me Too’ y sus derivados patrios inundaron las redes de testimonios de mujeres que hicieron visible lo invisible, que nombraron lo que nunca había sido nombrado, y que tejieron conexiones en forma de ‘hashtags’. “El feminista era un movimiento minoritario que a duras penas llegaba a nadie: las redes han cambiado eso, lo han hecho masivo”, indica Berbel. El éxito es haber tejido redes entre mujeres que pese, a no conocerse, habían vivido las mismas situaciones. Así es como tomaron conciencia de que formaban un colectivo sin más apellidos que el género.