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SENTENCIA EN BARCELONA

Una paciente recupera la pensión por las secuelas de su cáncer de mama

La mujer había perdido la prestación porque se le había extirpado el tumor maligno

El juez considera que las secuelas son suficientes para otorgarle de nuevo la invalidez

J. G. Albalat

Imágenes de ecografías de senos.

Imágenes de ecografías de senos. / TORIN HALSEY

Un juez de Barcelona ha devuelto a una mujer enferma de cáncer de mama la pensión por  invalidez absoluta que el Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS) le había otorgado y que, al cabo de un tiempo, le retiró porque se le había extirpado el tumor y, por lo tanto, había mejorado su estado. La sentencia sostiene que las secuelas producidas por la quimioterapia, la radioterapia y el tratamiento hormonal demuestran que la paciente no está todavía recuperada y son dolencias suficientes para retornarle la prestación.

En abril del 2018, la mujer, representada por los expertos de l despacho Tribunal Médico, presentó una demanda en el juzgado para que se le volviera a reconocer la situación de incapacidad para trabajar en cualquier empleo. El Juzgado de lo Social número 19 de Barcelona le ha dado ahora la razón y le ha reconocido la situación de invalidez absoluta para desempeñar todo tipo de empleo y le ha otorgado una prestación de 1.519 euros, con efectos desde febrero del 2017.

La sentencia señala que a la mujer el INSS le reconoció en octubre del 2015 la incapacidad laboral a causa del cáncer de mama que sufría. Más de dos años después, en enero del 2017, el mismo organismo, tras una revisión, se la retira, a pesar de que continuaba teniendo una serie de lesiones después de que el tumor le fuera extirpado. El juez sostiene ahora que estas secuelas, como osteoporosis, fracturas costales, dolores poliarticulares que afectan al raquis cervical y rodillas, trastornos depresivos, entre otros, sin que sean suficientes para considerar que la paciente no puede desempeñar una actividad laboral.

Dolencia renal

Hace unos meses, otro juzgado concedió a un comercial la incapacidad permanente absoluta que padecía un carcinoma renal y que, al igual que la paciente de cáncer de mama,  el INSS había denegado.  El demandante, que trabajaba en una empresa al por mayor para parafarmacias, ya tenía un tipo de incapacidad, pero en menor grado, desde hacía varios años, pero solicitó la absoluta por el agravamiento de sus dolencias.

La sentencia del Juzgado de lo Social número 25 de Barcelona sostiene que el hombre ha sufrido un "agravamiento de su patología renal desde la nefrectomía con la aparición de una insuficiencia renal". Además, le apareció un cáncer en la vejiga urinaria, que requirió una intervención quirúrgica y está bajo control médico. También sufre otras enfermedades. La resolución indica que "las limitaciones funcionales" que se derivan de esas lesiones llevan a la conclusión de que el demandante no solo no está en condiciones de realizar su trabajo de comercial, "profesión que no requiere grandes esfuerzos físicos", sino que tampoco puede realizar ningún otro tipo de trabajo "como consecuencia de sus patologías graves, permanentes, por las que debe seguir controles estrictos". La jueza le otorga una pensión mensual de 958 euros.