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DÍA MUNDIAL

Mar Carmona, enferma de cáncer de mama: "Solo es pelo. Y vuelve a crecer"

Fue diagnosticada con un triple negativo el verano pasado, tras sentir un "pinchazo" en el pecho derecho

"Hay dos formas de afrontar las cosas: con optimismo o con pesimismo. El camino es el mismo", sostiene

Beatriz Pérez

Mar Carmona, de 41 años, en su hogar de Barcelona. / JOAN CORTADELLAS

Mar Carmona (Mataró, 1977) recuerda perfectamente el momento en que sintió un pinchazo en el pecho derecho. "Fue la madrugada del 24 al 25 de junio de este año, sobre las dos. Automáticamente me noté el bulto", relata desde su hogar, en Barcelona. Los médicos, en la primera visita, no creyeron que aquel pinchazo fuera nada malo. Pero le hicieron una mamografía, una ecografía y, finalmente, una biopsia cuyos resultados debía ir a buscar en unos días. "Durante todo el fin de semana, yo ya me había hecho a la idea de que sería cáncer. Me había preparado para ello. Siempre pensé que lo tendría, no sé por qué. Meses antes se lo había comentado a una amiga que había pasado por uno", añade.

Carcinoma invasivo de alto grado. Es lo que revelaban los resultados de la biopsia. "Mi pareja preguntó: '¿Y esto?'. Yo le respondí: 'Es cáncer'". Mar explica con naturalidad su vivencia de una enfermedad que afronta con fortaleza y buen humor. "Mi cáncer es triple negativo, el más agresivo de todos los cánceres de mama. Solo lo tienen un 20% de las mujeres, aunque el 80% de las enfermas lo superan. Es, también, el que más recidivas tiene. Y visceral, es decir, puede irse al hígado, al páncreas...".

"Cuando vimos los resultados, mi pareja preguntó: '¿Y esto?'. Yo le dije: 'Es cáncer'. Me había preparado para ello"

Esta administrativa de 41 años reconoce que al principio le costaba pronunciar la palabra. Cáncer. "¿Yo con un cáncer? Fue duro, pero pude asimilarlo. La persona que para mí ha sido un referente es la tía de mi pareja, la 'tieta', quien ha tenido un cáncer con 78 años, el cual ha llevado de manera admirable. Ahora está en fase terminal pero, si ella lo ha llevado bien a su edad, ¿cómo no lo voy a llevar yo bien? Quiero que los míos sufran lo menos posible por mí", afirma.

Mar vive la enfermedad con fortaleza. "En la vida hay dos formas de afrontar las cosas: desde el optimismo o desde el pesimismo. El camino va a ser el mismo", dice. Y añade: "Yo soy consciente de la suerte que tengo por haber nacido en un país donde me puedo tratar, porque me lo han detectado pronto, porque no me tienen que extirpar el pecho ya que es un tumor muy pequeño". Cree que la palabra 'cáncer' es aún un tabú y por eso la gente lo teme tanto. "Antaño era sinónimo de muerte, ahora no. Gracias a la investigación se están sacando nuevos fármacos y químicos". Y recuerda que una de cada ocho mujeres padecen cáncer de mama, "una barbaridad".

La caída del pelo

Esta barcelonesa está muy vinculada a la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC), a cuyo 'Espai actiu contra el càncer', en la Travessera de Les Corts, acude para asesorarse acerca de temas como, por ejemplo, la nutrición. Aunque hacen otros muchos talleres, como por ejemplo de yoga, 'mindfulness' e incluso apoyo psicológico.

"Creí que la caída del pelo sería lo que más me afectaría, pero solo lloré cuando se me cayó el primer mechón. Luego fui a la peluquería a raparme", cuenta esta mujer. No tiene vergüenzas a la hora de mostrarse tal y como ahora es: exactamente la misma de siempre, pero con cáncer. No muestra reparos a la hora de ponerse delante de la cámara de EL PERIÓDICO sin su peluca. "Solo es pelo. Y vuelve a crecer", dice con una sonrisa. "No me hubiese importado ir con pañuelo, pero con peluca me siento más yo. En casa voy calva y no pasa nada". 

"No me hubiese importado ir con pañuelo, pero con peluca me siento más yo. En casa voy calva y no pasa nada"

El cáncer en la vida de Mar fue un golpe pero ni mucho menos un cambio profundo. Sus planes de futuro pasan por poder coger el avión el próximo verano. "Me encantaría tener el alta en agosto y viajar, que es lo que más me gusta, y este año no pudimos. Soy una enamorada de Asia. Eso y seguir disfrutando de mi familia y amigos. El cáncer no me ha cambiado mucho la perspectiva de vida porque ya tenía unas buenas bases. Con todo, he aprendido a vivir el momento, a no hacer planes a largo plazo. No sé cómo estaré mañana", señala. 

Para ella esta es la "enfermedad inversa": "Cuando estamos enfermas, no nos damos cuenta. Después, cuanto peor estamos es cuando nos estamos curando", reflexiona. Mar manda "fuerza" a todas las mujeres que en estos momentos padecen cáncer. "Todo pasará. Y aunque ahora no nos reconozcamos en el espejo, todo pasa", finaliza.