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CRIMEN ORGANIZADO

Así quiso la mafia rusa conquistar Catalunya

Los "ladrones en ley" trataron de lograr "influencia y reconocimiento social" invirtiendo en locales y acercándose a futbolistas y políticos

Los fiscales anticorrupción que les persiguen para evitar su "penetración social y política" están amenazados de muerte

Luis Rendueles

Tariel Oniani, tras ser detenido.

Tariel Oniani, tras ser detenido.

Penetración social. Son las dos palabras que utilizan los servicios de información y la Fiscalía Anticorrupción para explicar una de las tácticas que han venido utilizando los grupos mafiosos de origen ruso o exsoviético durante al menos los últimos 20 años para tratar de implantarse en Catalunya y en general en todo el Mediterráneo. El primer registro oficial de un vor v zakone (ladrón de ley) o capo ruso en Catalunya tiene fecha en los archivos policiales: diciembre de 1997, y lugar, el hotel Princesa Sofía de Barcelona. También, nombre y apellidos: Tariel Oniani, vor v zakone actualmente encarcelado en Rusia y al que España trata de juzgar desde hace 10 años sin resultado.

Sin embargo, las fuentes policiales y judiciales consultadas por EL PERIÓDICO discrepan sobre la llegada de los grupos mafiosos rusos. Para fuentes de la Guardia Civil, los primeros llegaron a Catalunya ya en "1989 o 1990. Entonces hubo reuniones en las que se repartieron la costa mediterránea para evitar choques y luchas criminales. Grupos lituanos se quedaron con la provincia de Almería, por ejemplo. Los rusos prefirieron Catalunya para hacer inversiones inmobiliarias y de hostelería". Fuentes de la Fiscalía Anticorrupción creen, en cambio, que la llegada de dirigentes del crimen organizado ruso ocurrió entre "1993 y 1994. Primero compran casas y se instalan. Luego, empiezan a blanquear dinero", subrayan.

Aval de la delegación de gobierno 

El capo que más prosperó en Catalunya fue Tariel Oniani. Desde muy pronto tuvo relación con el dirigente de un grupo de empresas llamadas AMT. El hombre era Malchas Tetruasvhili, alias 'Micky'. Y ahí se inició la penetración social. El 7 de mayo del 2001, 'Micky', que se presentaba como dirigente de una oenegé de ayuda a los residentes en países de la CEI (la antigua Unión Soviética), consiguió que la delegación del Gobierno en Catalunya le firmara un insólito documento en el que avalaba a la organización de Tetruasvhili y aseguraba que "tramita ofertas de trabajo de diversos hoteles especialmente de la costa catalana que se dirigen a personal de países del Este de Europa… ante la dificultad de contratación de mano de obra autóctona especializada".  El documento, todo un aval "para su exhibición ante las distintas autoridades" lo firmó Eduard Planells, entonces coordinador de Servicios y luego Subdelegado del Gobierno. La fiscalía pide ahora 20 meses de cárcel para Planells por prevaricación y tráfico de influencias. Sostiene que los contratos y permisos de residencia se hacían en realidad a parientes y amigos de algunas personas vinculadas al capo Oniani. Aquella entrada en la Delegación del Gobierno de Barcelona fue facilitada, según la fiscalía anticorrupción, por Antoni Fernández Teixidó, entonces diputado en el Parlament y luego 'conseller' de Industria y Trabajo.

El grupo de 'Micky' había contratado a la consultora de la esposa de Teixidó. En la documentación del caso consta que iban a pagarle 8.333 euros al mes. Todo el proyecto se frustró cuando la Guardia Civil y la Policía Nacional reventaron la operación Avispa y detuvieron a Tetruasvhili y otros rusos y georgianos en el 2005.

El capo Oniani logró huir de aquella redada, dirigida por el fiscal David Martínez Madero, pero no sus hijos, que fueron ingresados en un centro de menores de la Generalitat. Conversaciones captadas entonces por la Guardia Civil recogían cómo dos mafiosos hablaban de "asaltar el centro" y liberar a los niños. También que Oniani había puesto precio a la cabeza del fiscal español, que fallecería de un infarto que sufrió en el 2011 en el aeropuerto de Milán.

Su testigo en la lucha contra la mafia rusa lo habían recogido los fiscales José Grinda y Juan José Rosa. El primero aparece citado en los cables desvelados por wikileaks. En documentos de los diplomáticos norteamericanos se recoge que Grinda y otros fiscales habrían alertado sobre la infiltración de la mafia rusa en el gobierno de ese país y sobre su creciente implantación en Catalunya; ambos fiscales españoles llevan hoy escolta tras sufrir amenazas de esos grupos mafiosos.

Trece años después de su detonación, la operación Avispa no ha podido ser juzgada en la Audiencia Nacional. Oniani sigue en Rusia, que se resiste a extraditarlo a España para que sea juzgado. Pero la documentación hallada en los registros mostraba ya signos del blanqueo de dinero y la penetración económica de esos grupos en Barcelona.  Así, el conglomerado AMT ya controlaba una cadena de restaurantes y cafeterías (nueve de ellos en las Ramblas). Su 'holding', además, planeaba importar Coca Cola desde fuera de Europa hacia la UE y vender aparatos de vídeo de la empresa alemana AEG, según su documentación interna.

Pachá, "influencia y reconocimiento social"

Los datos encontrados por la Guardia Civil muestran que la empresa decía haber comprado en julio del 2002 "una participación del 27,5% de la sociedad que explota en régimen de franquicia la discoteca Pachá de Barcelona, establecimiento de reconocido prestigio". Entre los proyectos que tenía el grupo empresarial cuando se desató la operación Avispa, estaba "tomar un 23,5% adicional del capital de la sociedad que explota la discoteca Pachá". De ese modo, el grupo controlaría ya el 51% de uno de los locales de moda en Barcelona, con un coste, estimado por ellos, de "unos 500.000 euros".

"La entrada en Pachá era una forma de lograr influencia y reconocimiento social", subraya una fuente de la fiscalía. Además, algunos integrantes de esos grupos rusos tenían debilidad por el fútbol, especialmente por el Barcelona. "En el 2005 se traslada a España Merab Gogia, alias 'Melia' ('El Zorro')", indican las mismas fuentes. 'El Zorro' se instaló en una mansión en Castelldefels, muy cerca de donde entonces vivían algunas estrellas del Barça y ahora vive Leo Messi. Una de sus primeras actuaciones en la ciudad fue acudir con Tariel Oniani, que le hizo de anfitrión, al Camp Nou. 'El Zorro' fue posteriormente detenido y extraditado a Georgia.

Más cerca del Barça, o casi dentro, estuvo George Mikadze, otro de los hombres de Oniani, según la fiscalía. Mikadze entró en prisión después de que un laboratorio de cocaína explotara en Castelldefels. Tras salir en libertad, también fue detenido en la operación Avispa. Antes, su entonces esposa se convirtió en una de las secretarias del presidente del FC Barcelona, Joan Laporta. El diario ABC informó de que Mikadze hacia algunas labores de seguridad en el club, así como el control de taquillas.

Fascinados por el Barça

La fascinación por los futbolistas del Barça y el intento de acercarse a ellos fue más llamativa en otro investigado por la Fiscalía Anticorrupción. Se llama Botyr Rakhimov y está fugado de la justicia española desde el año 2010, cuando la policía y los Mossos d'Esquadra realizaron la operación Java contra mafias georgianas y rusas. Antes de fugarse, Rakhimov frecuentaba la compañía de algunos de los futbolistas del Barça, según explicaron fuentes de aquella investigación.

En los cables de wikileaks, los diplomáticos norteamericanos citaban al fiscal Grinda: "mafia y gobierno ruso se confunden". Las fuentes de energía son otro de los lugares donde los grupos rusos querían infiltrarse. El primer intento lo realizaron en 2002. El gigante petrolero ruso Lukoil firmó un acuerdo con la sociedad barcelonesa Sarmet on Plus para instalar 150 gasolineras en España. Finalmente, aquello acabó en los tribunales y Lukoil tuvo que esperar. En aquellas negociaciones participaron como supuestos representantes de la megapetrolera rusa, según los servicios de información españoles, Tariel Oniani y también Zakhar Kalashov, el otro gran capo ruso en España.

El segundo intento de Lukoil tuvo lugar en el 2008. Y por otros canales. La petrolera rusa quiso hacerse con un porcentaje importante de Repsol. Los servicios de información de la Guardia Civil y también el CNI desaconsejaron aquella operación. "No era buena idea que los rusos controlaran la calefacción de los españoles", explican fuentes que participaron en aquella contraoperación. El problema fue que entonces el propio Rey, Juan Carlos I, apoyaba la entrada rusa en Repsol. Por entonces, todavía Tariel Oniani, fugado de España, figuraba como accionista de la petrolera rusa.

Corinna, 'asesora' del gobierno de Putin

En ese contexto, en junio del 2008 tuvo lugar una visita del rey Juan Carlos I a Rusia. Participantes en una recepción oficial celebrada en Moscú, junto a Vladimir Putin, recuerdan que algunos agentes de los servicios de información observaron a una mujer guapa y rubia que se acercaba al rey y se iba con él a otra dependencia. Los agentes se alarmaron. Creyeron que podía ser una colaboradora del FSB (el nombre entonces  de los servicios secretos rusos, herederos del KGB). Comprobaron la identidad de la mujer. Se llamaba Corinna zu-Sayn Wittgenstein y trabajaba como asesora o lobista para el gobierno de Putin. Desde ese día, los servicios secretos españoles bautizan a la princesa con el nombre en clave de Ingrid, el mismo con el que luego le prestaron seguridad cuando se instaló en El Pardo.

El gobierno entonces de Zapatero frenó aquella operación. Pero Lukoil volvió a intentarlo. Y lo logró en el 2012 en Catalunya. El gobierno de Artur Mas bendijo la entrada de la empresa rusa en el puerto de Barcelona, gracias a su alianza con la catalana Meroil para construir una plataforma petrolífera en el llamado Muelle de la Energía. Entonces viajó a Catalunya para presentar el acuerdo el presidente de Lukoil, Vaguit Alekperov. Tiempo atrás, la fiscalía rusa mencionó a Alekperov en la investigación del asesinato de un empresario petrolero rival llamado Kapysh, acribillado con granadas y fusiles automáticos en San Petersburgo en 1999.

La investigación de la fiscalía rusa afirmaba que Kapysh había tenido reuniones y "discordias" con Alekperov. Las dos empresas competían por el mismo mercado para vender petróleo. "Para eliminar la discordia con Kapysh, Alekperov recurrió a la ayuda del capo criminal Mirilashvili MM, quien ejercía la cobertura criminal de la filial de Lukoil en San Petersburgo", afirma el escrito de la fiscalía rusa. Tras la muerte de Kapysh, el nuevo presidente de su empresa aceptó firmar un acuerdo con Lukoil. El caso del asesinato del anterior jefe fue archivado.

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