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MÁS ALLÁ DE LAS AULAS

Los ayuntamientos amplían las ayudas a las extraescolares para reducir la desigualdad

Las becas abarcan ya a familias mileuristas y no solo a las usuarias de servicios sociales

Los padres reclaman que no se generen diferencias entre centros y sistemas

Carmen Jané

Escuela de fútbol como actividad extraescolar en Sant Just Desvern. 

Escuela de fútbol como actividad extraescolar en Sant Just Desvern.  / JORDI COTRINA

Las actividades extraescolares han pasado en pocos años de ser la socorrida alternativa con que rellenar huecos en el horario paterno a ser consideradas parte del tiempo escolar, sobre todo tras la reducción del horario lectivo de los últimos tiempos.

Jornadas intensivas hasta el mediodía o que acaban a primera hora de la tarde o espacios libres a la hora de comer se acaban de completar con natación, fútbol, guitarra, huerto urbano, más horas de inglés o robótica. Y han generado, como ya denunció el Sindic de Greuges en el 2014, más desigualdad en las aulas entre aquellas familias que pueden pagar las clases extra y las que no.

Por eso, los ayuntamientos catalanes han tomado el testigo del Síndic y se han lanzado en los últimos tiempos a sufragar las actividades a las familias con más riesgo de fractura social. Pero a medida que se ha ido saliendo de las crisis y el dinero ha vuelto a afluir a las arcas públicas, los consistorios catalanes están subvencionando este año también a aquellas familias mileuristas a quienes les desajusta el presupuesto tener que pagar el judo o las clases de canto, muchas veces para que el niño no esté solo en casa.

Abanico de opciones

Barcelona cubre desde hace unos años tan solo las actividades deportivas, pero Sant Just Desvern, Cardedeu, El Prat o Esplugues, entre otros, ofrecen becas que llegan a cubrir el 100% de las actividades extraescolares de cualquier tipo.

“Nos dimos cuenta de que había familias no usuarias de servicios sociales que iban recortando cada vez más gastos y por eso no envían a sus hijos a fútbol o a música. Y como a los niños les hace bien ir a fútbol, a música o a danza, hemos propuesto ayudar”, afirma Josep Perpinyà, alcalde de Sant Just Desvern, uno de los municipios que más dotación destina a estas ayudas: unos 60.000 euros para una población de 17.200 habitantes (cifras del 2017), a partir de este curso.

Las subvenciones pueden ir a la actividad o a las familias. “Solo pedimos que el escolar esté empadronado en Cardedeu, pero puede realizar la actividad donde quiera y con cualquier entidad”, asegura Laia Muñoz, concejala de Acció Social del municipio, que subvenciona ya a unos 80 niños con una oferta que incluye incluso talleres de circo y trapecio. “Hemos tenido que subvencionar también actividades en empresas privadas porque los servicios jurídicos nos dijeron que tenían que ser todos o ninguno”.

Las nuevas subvenciones municipales, sin embargo, solo alcanzan para una actividad por menor. Y suele haber un seguimiento de que la extraescolar se aprovecha. Es el caso de El Prat, donde, incluso, han ido más allá y están obviando el estricto criterio de la renta familiar para incluir otras consideraciones, como la conveniencia de que el menor realice una actividad concreta, que puede ir desde deporte a música o danza.

Allí, explican, es la comisión social de cada escuela (dirección, asesores sociopedagógicos y técnicos municipales) quienes proponen a qué alumnos se les recomienda que hagan una actividad concreta y se ofrecen a las familias por si precisan ayuda económica.

Aprendizaje no formal

Educació 360, la marca-paraguas con la que el área de educación de la Diputació de Barcelona, la Fundació Jaume Bofill y la Federació de Movimients Pedagògics agrupan a ayuntamientos, entidades, centros educativos, investigadores y organizaciones varias para conectar aprendizaje lectivo y no lectivo en sus municipios, también reclama que se universalicen las actividades extraescolares, se formule un catálogo municipal único de propuestas y se incremente la política de becas. Es decir, que las extraescolares tengan ventanilla municipal o al menos una visibilidad de ofertas en un único lugar.

Para la Fapac, la idea es muy positiva para que ningún niño se quede sin actividades extraescolares, pero reclaman que este tipo de cursos paralelos no se conviertan en factores de desigualdad ni en contenedores donde se supla lo que no se hace en el centro. “Si hace falta más inglés, es mejor que se replanteen las clases en la escuela que no que se haga una extraescolar para que haya distintos niveles en las aulas”, señala un portavoz.

La asociación de padres de alumnos también advierte del riesgo de que si los ayuntamientos pasan a gestionar el ocio escolar, como propone la iniciativa Educació 360 presentada este mes, estos se queden sin recursos al cambiar el color político o la coyuntura. Y alertan del riesgo añadido de que se centralice demasiado la gestión del ocio infantil y pase a estar en manos de grandes instituciones o empresas privadas.

Temas: Becas