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DEBATE

Omar en 'GH VIP': la permisividad en TV con la cultura de la violación

Los expertos censuran que el concursante no fuera expulsado tras incitar a una agresión sexual

El Instituto de la Mujer exige "tolerancia cero con estas actitudes" y pedirá a la cadena que "tome medidas"

Imma Fernández

Omar Montes, en el programa.

Omar Montes, en el programa.

La escena, una más de las muchas que se hayan podido presenciar antes de que los movimientos feministas sensibilizaran al personal, ha disparado las alarmas en las redes. Omar Montes, uno de los concursantes de ‘Gran Hermano VIP’ - un tipo macho alfa muy apreciado para captar audiencia- animaba a su compañero Asraf a liarse bajo las sábanas con Miriam Saavedra aprovechando su estado de embriaguez. “Túmbate con ella, tonto, que quiere… Qué tonto eres…”, le espetaba Omar. “Túmbate con ella, gilipollas, que ella quiere… [y hacía gestos sexuales]”. A la incitación del ex de Isa Pantoja, Asraf respondía con sentido y sensibilidad: “A mí no me van esas cosas”. Y Omar volvía a la carga: “¿No te gustan las chicas o qué, hermano? Te está diciendo que te tumbes con ella”.

La actitud de Omar ha sido calificada por las voces que luchan por la igualdad y contra la violencia machista como un exponente más de la cultura de la violación. La cadena responsable del programa, Mediaset, se limitó a pasar la patata caliente a la audiencia desentendiéndose de su conducta. Ellos, los espectadores, fueron llamados a juzgar el comportamiento del cantante, decidiendo con un 83,7% de los votos que fuera nominado de forma disciplinaria. La expulsión directa, opinan los expertos, hubiera sido la medida razonable y una buena oportunidad para mostrar que las cosas están cambiando.

Silvia Buabent, directora del Instituto de la Mujer y para la Igualdad de Oportunidades, del Ministerio de Presidencia, Relaciones con las Cortes e Igualdad, afirma que “debe existir una tolerancia cero ante cualquier actitud de este tipo”. “Es más, este tipo de programas de máxima audiencia deberían servir para dar ejemplo y rechazar este tipo de actitudes y comportamientos. Y por supuesto, el concursante debería ser expulsado”, agrega.

Responsabilidad social

Para Buabent, la cultura de la violación “está instalada en nuestra sociedad y, por ello, todos y todas debemos participar activamente en la erradicación de la misma. Desde el Instituto de la Mujer vamos a ponernos en contacto con la cadena, apelando a su responsabilidad social y a que tome medidas”.

Ana Isabel Bernal, investigadora y profesora de la UOC, considera que programas como ‘Gran Hermano’ y ‘Mujeres y Hombres y viceversa’, ambos de Mediaset, refuerzan los estereotipos sin otros mensajes alternativos que contrarresten el efecto de ese machismo imperante. “Lo que ha ocurrido es una pura representación de la cultura de la violación, como ya ha sucedido en ese programa en otras ocasiones”.

Según Bernal, el incidente demuestra que aún queda mucho recorrido pese al impacto mediático de concienciación que supuso el caso de ‘La manada’. “Parecía que estaba más asumido que no se puede abusar de una mujer que no es consciente de sus actos por su estado de embriaguez, que el alcohol anula su consentimiento, pero todo sigue igual. La elocuente frase de Omar convierte a la mujer en un objeto sexual al servicio del hombre y la deja de considerar una persona”. La experta aclara que más que aprovechar la oportunidad para satisfacer una necesidad sexual, lo que se busca es “el poder”. “El apetito sexual se puede tranquilizar con una manita, pero el objetivo es ejercer el poder, conseguir el fin”. 

Bernal denuncia la pasividad de la productora, que tenía la oportunidad de dar “una lección contundente” expulsando al concursante, y enfatiza que las cadenas privadas “tienen una responsabilidad social y en este caso es aún mayor al ir destinado el programa a una audiencia joven”.

María-José Masanet, investigadora de Comunicació de la Universitat Pompeu Fabra, apunta que ya de entrada es un mal síntoma que se discuta en las redes el comportamiento “intolerable” de Omar. Recuerda la experta en análisis audiovisual que “en muchos casos se buscan factores externos para justificar las agresiones sexuales, como estar ebria o vestir de determinada manera”.

En unos talleres con niños, organizados junto con Priscila Álvarez, Masanet comparó la situación de una mujer achispada objeto de un abuso con la de una persona con dos copas de más a la que roban. “En este último caso todos veían normal que se denunciara. Lo mismo tendría que suceder si la mujer que ha bebido es agredida, pero no es así”.

La especialista culpabiliza a unos medios que han impulsado la “normalización de la cultura de la violación”, empezando por series como ‘Por 13 razones’, en el que se explayan en mostrar “violaciones de forma explícita y morbosa, que no son castigadas”, cuyo mensaje es que no sirve de nada denunciar, o ‘Juego de tronos’, en la que muchos consideran que la protagonista, Daenerys, no fue violada porque acabó enamorándose de su agresor.

En el caso de los ‘reality shows’, agrega la investigadora, la mujer suele representarse como un objeto a la venta, en muchos casos de espectro choni o barriobajero, que se puede despreciar.

La socióloga Júlia Mas Maresma califica de “dramático” lo sucedido en ‘Gran Hermano VIP’, un reflejo “de la sociedad en la que vivimos, en la que el machismo sigue campando a sus anchas”. “Presenta a las mujeres a disposición de lo que los hombres quieren, aprovechando cualquier situación y reduciéndola a un objeto para el placer sin opinión ni derecho a decidir”. La cuestión de que hubiera alcohol de por medio es “una excusa más para culpabilizarla porque había bebido”, afirma Mas, que lamenta que la cadena no asumiera su responsabilidad y diera un mensaje de “dignidad” a la sociedad. Para la fundadora del Projecte Ella, la buena noticia es la rápida reacción en las redes reprobando la conducta de Omar. “Hace apenas dos años hubiera pasado totalmente inadvertido, como normal y natural”. Algo vamos avanzando, concluye.