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LA CRISIS DE LOS 'MENA'

El PP pide la repatriación de los menores no acompañados

Alberto Fernández pide "el blindaje de las fronteras" y acusa a Colau de hacer un discurso "frívolo" que multiplica el efecto llamada

El Periódico

Alberto Fernández Díaz.

Alberto Fernández Díaz. / ACN / JULIA PÉREZ

El presidente del PP en el Ayuntamiento de Barcelona, Alberto Fernández Díaz, ha pedido este sábado que se devuelva a los menores extranjeros no acompañados (‘mena’) a sus países de origen, según ha informado el partido en un comunicado. El político popular señaló a través de la circular que "es necesaria la cooperación internacional con los países de procedencia de estos menores para actuar en origen y acordar su repatriación". Según Fernández, los ‘mena’ acaban en circuitos delictivos y deterioran la convivencia en los barrios.

Más de 2.000 menores no acompañados han llegado a Catalunya en lo que va de año, cuando en el 2017 llegaron en total poco menos de 1.500. El fenómeno ha desbordado a las administraciones, y en concreto a la Direcció General de la Infància y l’Adolescència (DGAIA), que ha anunciado la apertura de cinco o seis centros de emergencia para gestionar la situación. Estaba previsto que el primero, en Barcelona y con capacidad para 50 personas, abriera sus puertas el viernes. Numerosos menores han tenido que dormir en las salas de espera de comisarías de los Mossos d’Esquadra y alimentarse de las máquinas de ‘vending’. Sin poder ducharse y sin acceso a la atención médica.

Cálculos populares

Fernández ha asegurado que "en apenas cuatro años se ha multiplicado por cinco la llegada de estos menores inmigrantes, el año pasado fueron 1.700, este año se espera que sean 3.000, y en 2019, la previsión es de 6.000". "Los ‘mena’ son una crisis social y de seguridad, y además de atenderlos, la prioridad debe ser el retorno y repatriación a sus países de origen, así como la reunificación familiar". También ha calificado de "imprescindible el blindaje de las fronteras" para poner fin al efecto llamada que a su juicio provoca el discurso de la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, que ha tildado de "frívolo".