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FIESTAS POPULARES

El esplendor de la Muixeranga, la hermana mayor de los 'castells'

Algemesí es la cuna del 'Ball dels valencians' que viajó a Catalunya y el símbolo de este renacimento,

En los últimos años se ha multiplicado el nacimiento de nuevas 'colles' y se ha creado una nueva federación

Nacho Herrero

Ensayo general para la muixeranga de Algemesí, el jueves pasado.

Ensayo general para la muixeranga de Algemesí, el jueves pasado. / MIGUEL LORENZO

El arroz puede ser la clave. La explicación del origen de los 'castells' catalanes y su vinculación con la Muixeranga valenciana estaría en el viaje de los temporeros de L' Albufera al Delta de l'Ebre. Esa es la teoría del veterano estudioso Tomàs Pla, ‘mestre’ durante 30 años de la Muixeranga de Algemesí, la más representativa de las mas de 20 'colles' que existen ahora en la Comunitat Valenciana, donde viven su mayor esplendor histórico.

"Las cuadrillas acababan las temporadas del arroz aquí en la comarca de La Ribera, la siega y la cosecha, y se subían allí a trabajar. El día de la Mare de Deú los pillaría allí y seguro que cenando dirían ‘xe, fem una muixeranga!'. Esa es mi opinión", apunta Pla.

Fuera el arroz el motivo o fuera otra la explicación, los historiadores coinciden en que las ‘mojigangas’, grupos de gente disfrazada que participaban en las fiestas populares de varias comarcas valencianas al menos desde el siglo XVI y seguramente herederas de danzas moriscas, llegaron al sur de Catalunya como el ‘Ball dels valencians’ y evolucionaron hasta los actuales 'castells', apostando por hacer torres cada vez mas altas.

Como cada año los días 7 y 8 de septiembre, Algemesí vivió este viernes y sábado las fiestas patronales de la Mare de Déu de la Salut declaradas en 2011 Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO, en buena parte por el espectáculo de sus 'muixerangues'.

1973, punto de inflexión

Pero la cuna de estas torres humanas estuvo a punto de perder la tradición a principios de los años 70, cuando los 'muixeranguers' eran aún gente humilde a la que se les pagaba un jornal por actuar. "La fiesta y la 'muixeranga' estaban cogidas con alfileres", recuerda Pla. Tanto que el 7 de septiembre de 1973 se rompió una tradición que se remonta al menos hasta 1733 y no hubo 'muixeranga' en ninguna de las procesiones de ese día.

Preparativos para la 'muixeranga'. / MIGUEL LORENZO

'Esa noche nos echamos a la calle a buscar gente para poder salir al día siguiente y lo conseguimos. Me ayudó el hermano Agustí de los Maristas, casi todos los que salieron fueron alumnos suyos', cuenta Pla. Ese día, tirando de amigos y de alumnos, juntaron a treinta chicos “e hicimos lo que pudimos, pero salimos”. 

Salvaron la muixeranga, la suya y puede que todas las valencianas porque después hubo unos años en los que solo ellos resistieron. Y salvaron también una música de 'dolçaina i tabalet' única y cada vez más popular a la que consiguieron poner una partitura entre un músico de Algemesí emigrado a Madrid, el organista de la Iglesia y el director de la banda municipal.

Ahora la colla, la más representativa por antiguedad y componentes, tiene 484 miembros, hombres y mujeres desde que en 1997 se produjera una escisión, la Nova Muixeranga d’Algemesí, para que además de las niñas escaladoras, también las mujeres pudieran formar parte de grupo.

La 'conexión Miralles'

El renacimiento de la tradición llevó al hermanamiento con el mundo casteller de la mano de Eloi Miralles, historiador catalán y casteller de Vilafranca, que viajó a Algemesí a buscar a Pla y toda la documentación que guardaba para bucear en el origen común de la fiesta. Han pasado más de 40 años pero los dos tenían previsto comer juntos este sábado. “En la pantanà de Tous nos hizo un cheque de 100.000 pesetas para los damnificados de la Muixeranga", recuerda Pla.

Juan Bernat García, sucesor de Pla como Mestre, también recuerda que la primera salida de la colla fue a Vilafranca y cómo ese viaje sirvió para convencerse unos y otros que sus caminos iban muy juntos pero paralelos. “No lo teníamos claro pero Eloi nos dijo que hiciéramos las mismas figuras que hacemos aquí. ‘Tranquilos que vais a quedar bien’, nos dijo. Y fue un éxito. Un 'castell' de siete pisos no es nada, pero una muixeranga de siete sí que lo es. Tenemos que hacer lo que sabemos, desplegables, nuestro estilo, nuestras figuras, pero 'castells' no porque ya están ellos”, explica Bernat.

Marcos Castell, el actual 'mestre', coincide en las diferencias. "Nuestras figuras se despliegan (parten de rodillas y se levantan), se mueven, caminan, ruedan. Tenemos muchas diferentes. Ellos suben pilares de muchas alturas y tienen mucha más técnica, que nosotros no tenemos porque no nos hace falta", constata.

"Nuestras figuras se mueven, se despliegan, caminan, ruedan"

Marcos Castell

Mestre de 'muixeranga'

La conexión entre ambos mundos se ha mantenido viva y con buena salud pese a los diferentes momentos políticos.  Y así sigue. “Llevábamos un año peleando para sacar adelante la ‘Federació Coordinadora de Muixerangues’ y vino Jordi Beltrán (director del Museu Casteller de Valls) para ayudarnos”, explica Bernat.

La nueva federación nació en noviembre del año pasado con veintiuna colles adheridas y no paran de surgir nuevas. También en València ciudad. Una muestra clara, como el gran momento de la de Castelló o la de Alicante, del empuje de un mundo que vive su mejor momento y que este sábado vivirá uno de sus días grandes.

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