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ENTREVISTA

"La pobreza infantil le cuesta a un país el 4% de su PIB"

María Luisa Carcedo, alta comisionada del Gobierno contra la pobreza infantil, defiende que combatir la exclusión "debería ser una cuestión de Estado"

María Jesús Ibáñez

María Luisa Carcedo, alta comisionada del Gobierno para la Pobreza Infantil, el pasado jueves, en Barcelona.

María Luisa Carcedo, alta comisionada del Gobierno para la Pobreza Infantil, el pasado jueves, en Barcelona. / ROBERT RAMOS

Esta información se publicó el día 07/09/2018. El contenido hace referencia a esa fecha.

Que uno de cada tres niños en España esté en riesgo de exclusión social significa que, en no muchos años, una porción importante de la población se encontrará en clara desventaja respecto al resto. Las desigualdades serán más acusadas si cabe que ahora. Vamos a tener, alertan los expertos, una generación en la que un tercio de la gente se habrá criado sin poder disfrutar de actividades culturales y de ocio educativo, sin tener opción a viajar o a aprender idiomas, sin un ordenador en casa y con peores condiciones físicas (por una mala nutrición o por la dificultad de sus familias para pagar dentistas o un par de gafas). “La pobreza infantil es un problema de las familias, claro, pero también es, cada vez más, un problema de Estado”, reflexiona María Luisa Carcedo (San Martín del Rey Aurelio, Asturias, 1953), nombrada el pasado junio la primera Alta Comisionada contra la Pobreza Infantil que hay en España.

La suya no es una cartera al uso. “Mi labor consiste en coordinar políticas, trabajar con los diferentes ministerios, con las comunidades autónomas, con los ayuntamientos y con las entidades sociales para proponer a los diferentes ministerios acciones encaminadas a proteger a los niños que viven en familias más vulnerables”, explica.

Tiene usted un equipo pequeño, de apenas cinco personas, para tan ambicioso cometido...
Somos cinco y, conmigo, seis, pero de momento con esta plantilla es suficiente. Nuestra misión es sobre todo detectar necesidades y buscar qué soluciones se pueden adoptar para cada problema. Muchas veces esas soluciones ya existen y ya se están aplicando, pero falta darlas a conocer y hacerlas extensivas a otras comunidades. Además, permítame que le diga: si fuéramos un equipo de 200 personas, nos criticarían por exceso. Prefiero ir paso a paso…

Lo cierto es que hasta ahora la pobreza infantil parecía un problema menor, que no preocupaba al Estado y del que se encargaban directamente los maestros en las escuelas, los pediatras en los ambulatorios o, como mucho, algún ayuntamiento. 
Cuando en España se edificó el Estado del bienestar, hace ya unas décadas, se crearon unas estructuras muy centradas en, por ejemplo, las pensiones o los derechos de los asalariados o, más adelante, los de las mujeres. Pero es verdad que las políticas de infancia quedaron en un segundo término. Además, desde entonces, han aparecido lo que los expertos denominan nuevos riesgos sociales: hay nuevos modelos de familia con más madres que crían solas a sus hijos, han aumentado los fenómenos migratorios y hay una mayor esperanza de vida, que hace que el Estado tenga que invertir más en la gente mayor.

¿Es la pobreza infantil posiblemente la consecuencia más indeseada de la última crisis?
Desde luego, la situación de pobreza infantil se agudizó de forma muy importante en los años de crisis, fundamentalmente porque se agudizó la desigualdad, que pagaron las familias con rentas más bajas y las familias que tenían hijos. Estas últimas viven en una situación de riesgo de exclusión por encima de la media de los hogares sin hijos y de la media de la población en general. Durante la crisis han aumentado de forma alarmante los niños en riesgo de pobreza y esto tiene unas consecuencias tremendas para los niños, pero tiene también unos riesgos enormes para el país.

"Cuando se construyó el Estado del bienestar, las políticas de infancia quedaron en segundo término"

María Luisa Carcedo

Alta Comisionada contra la Pobreza Infantil

¿Y cuáles son los riesgos para el país? ¿Qué generación habrá dentro de unos años?
Ese es el problema, por supuesto. La pobreza infantil merma la cohesión social y eso es, de por sí, una injusticia. Pero hay razones también económicas... Mire, los americanos, que casi todo lo miden, han calculado que la pobreza infantil le cuesta a un país más del 4% de su producto interior bruto (PIB), en coste sanitario, en pérdida de salud, en seguridad ciudadana, en políticas de desempleo. Pero es que un país que tiene tanta pobreza infantil está despreciando también una parte importante de sus recursos humanos, al coartar a esas personas sus posibilidades de conocimiento, de formación y de talento, que se podrían aprovechar para el conjunto de la sociedad.

¿Y eso no lo sabían ya las anteriores administraciones?
Claro que se sabía. De hecho, hubo ya ayudas importantes con gobiernos anteriores como los 2.500 euros por nacimiento o adopción de un niño... Esas ayudas estaban dirigidos a estas familias más vulnerables.

¿Es usted partidaria de recuperarlos esos 2.500 euros?
Deberían recuperarse ayudas en el diseño que sea más eficaz para resolver la siuación de carencia que tienen las familias con hijos y las necesidades que tienen los niños en su devenir vital.

¿Con una renta mínima garantizada para las familias con niños, por ejemplo?
Insisto, no se trata de crear una ayuda porque sí, se trata de analizar de forma detallada qué ocurre con esos niños. Por ejemplo, una de las primeras medidas que hemos impulsado, con motivo del verano, ha sido la creación de unas becas para que los niños de estas familias con menos recursos puedan participar en campamentos inclusivos, en los que comparten actividades con niños de familias muy diferentes, pero que, en su caso, tienen una ayuda para poder asistir. Detectamos que hay periodos de ocio, como las vacaciones, en los que los niños van acumulando desventajas, que luego se evidencian en la vuelta al colegio.

¿Y ahora que empieza el curso, hay algún otro programa previsto?
Déjeme que le ponga un ejemplo de las cosas que hacemos: el Consejo de Ministros acaba de aprobar unas modificaciones en las becas, hace dos o tres semanas, en las que se incrementa en 10 millones de euros la dotación económica y eso beneficia sobre todo a las familias más pobres. Además, la nota para poder optar a esa beca vuelve a ser de 5 puntos, en lugar del 5,5 que había puesto el PP. Las medidas para combatir la pobreza infantil son multidimensionales, no son solamente un recurso económico, que también, sino que hay que combatir las desigualdades en salud, las desigualdades escolares. 

¿En qué otros ámbitos trabajan?
Trabajamos en detectar en qué momentos se produce la desventaja para el niño y proponemos medidas para ponerle remedio. Por ejemplo, también ayuda a combatir la pobreza infantil el nuevo plan contra la precariedad laboral que acaba de aprobar el Gobierno.

"La mitad de las familias 'monomarentales' en España se encuentran bajo el umbral de pobreza"

María Luisa Carcedo

Alta Comisionada contra la Pobreza Infantil

¿Y se plantean medidas más directas, como por ejemplo un carnet para las familias monoparentales que sirva en toda España?
No nos gusta la idea de crear un carnet para poblaciones de riesgo, pero es cierto que prácticamente la mitad de las familias monoparentales, o más bien 'monomarentales' porque la mayoría están formadas por mujeres, están en esa situación. Nosotros preferimos atender al nivel de rentas, porque también hay mujeres solas con niños que no tienen necesidades. Las que están bajo el umbral de la pobreza, esa mitad que dice el Instituto Nacional de Estadística, sí recibirán más ayudas.

¿Cuál es su reto principal ahora mismo?
Pues mire, nuestro objetivo es que se pongan en marcha programas sostenidos en el tiempo, que se puedan generalizar y sistematizar, con unas mínimas garantías de que lleguen a toda la población. Nuestra labor es poner las buenas prácticas encima de la mesa y diseñar cuáles se deben reforzar y cómo se pueden aplicar.

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