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UN PROYECTO EN LA PICOTA

La construcción del cementerio nuclear seguirá en el aire hasta el 2019

El Gobierno esperará a aprobar el Plan de Residuos Radioactivos para tomar una decisión sobre Villar de Cañas

El proyecto se paró porque carece de estudios serios y consenso político, según la ministra Ribera

Manuel Vilaseró

La ministra Teresa Ribera, en el Congreso, el pasado 6 de septiembre. 

La ministra Teresa Ribera, en el Congreso, el pasado 6 de septiembre.  / Santi Donaire

La construcción del cementerio nuclear de Villar de Cañas (Cuenca) seguirá en el aire durante bastantes meses más. El Gobierno de Pedro Sánchez suspendió la tramitación del proyecto al poco de tomar posesión y no decidirá si sigue adelante o lo descarta hasta que se apruebe un plan global sobre el destino de los residuos radiactivos en España, algo que no sucederá hasta bien entrado el año 2019, según ha anunciado la ministra de Transición Ecológica, Teresa Ribera.

La senda marcada por Ribera en su comparecencia parlamentaria es la siguiente: de aquí a final de año se aprobará el Plan de Energía y Clima que entre otras cosas marcará si las centrales nucleares van a cerrar o no a los 40 años de vida como propone el Ejecutivo en base a su programa electoral. A primeros del 2019 se iniciará la tramitación del nuevo Plan de Gestión de Residuos de Residuos Radiactivos (PGRR) elaborado en base a ese nuevo horizonte. Y solo a partir de ahí se decidirá el futuro de Villar de Cañas.   

“Hace falta conocer en primera instancia cuál es el volumen de residuos que van a ser almacenados y para eso hay que conocer hacia dónde vamos, qué mix energético queremos y cuántos residuos debemos ubicar, dónde y a que coste”, ha resumido Ribera.

Almacenes en las nucleares 

Mientras tanto, cree Ribera que la existencia de seis almacenes temporales (ATIS) en otras tantas centrales nucleares "garantizan un almacenamiento provisional con seguridad sin necesidad de tener que incurrir en una construcción precipitada”. 

El actual plan de residuos no solo está caducado desde el año 2010 sino que, además, tampoco  ha incorporado las mayores exigencias en materia de seguridad establecidas por una directiva europea Euratom de julio del 2011. La Unión Europea tiene ya muy avanzado un procedimiento de infracción contra España por estos retrasos. El pasado junio se recibió la primera advertencia sobre la apertura de un expediente sancionador, después que el plazo para la trasposición expirara en agosto de 2017.

Ni estudios ni consenso

La ministra ha justificado la decisión del Gobierno de suspender la tramitación del permiso de construcción porque no disponía del preceptivo informe de impacto ambiental, ni tenía estudio geológico ni el anterior Ejecutivo había aprobado una autorización del emplazamiento. Todo ello suscitaba unas “dudas” acrecentadas por “la certeza” que no existía suficiente consenso político en torno al proyecto.

Ribera se ha comprometido a consultar al Congreso, que aprobó una moción contra el proyecto, a las instituciones de Castilla-La Mancha, que lo rechazan claramente y a todos los sectores afectados antes de tomar una decisión definitiva.

Una instalación necesaria

Algunas organizaciones han empezado a preconizar el abandono total del proyecto de construir el cementerio temporal. Sostienen que con los almacenes individuales que se han construido en las centrales será suficiente, pero Ribera no está de acuerdo. El almacenamiento geológico profundo, el definitivo, no estará listo antes del 2060, según Enresa. La ministra sostiene que para salvar ese mínimo de cuatro décadas sigue siendo necesario un ATC. El nivel de saturación de los depósitos de las nucleares oscila entre el 87% del de Vandellós al 97% de Ascó.

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