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EN ESTADOS UNIDOS

El suicidio de un niño gay en Colorado pone de relieve el acoso a los menores LGBT

La madre de Jamel Myles afirma que el pequeño vivió un infierno en la escuela tras explicar que era homosexual

Ricardo Mir de Francia

Jamel Myles, en una imagen compartida en las redes sociales.

Jamel Myles, en una imagen compartida en las redes sociales.

En plena efervescencia del movimiento #MeQueer en las redes sociales, la iniciativa global para denunciar la homofobia que sufren millones de personas alrededor del mundo, una noticia de Estados Unidos le ha puesto rostro a las trágicas consecuencias que puede acarrear el que es un virus ampliamente extendido. Jamal Myles, un niño de nueve añosse suicidó la semana pasada después de revelar en su colegio que era gay. Lo hizo solo cuatro días después de comenzar las clases de cuarto de primaria, un periodo que le bastó para sufrir al acoso de sus compañeros, según ha contado la familia. “Solo puedo imaginarme lo que le dijeron. Mi hijo le contó a su hermana que los niños de la escuela le instaron a que se suicidara. Lamento mucho que no acudiera a mí”, ha afirmado su madre, Leia Pierce.

Myles era como cualquier niño de su edad. Un niño al que le encantaban las cartas de Pokémon, los robots, la música y que estaba descubriendo su identidad sexual. Le gustaba jugar a ponerse vestidos con una diadema y tacones altos. Hace unas semanas le dijo a su madre que era gay. Iban en el coche y le dio a entender que estaba asustado, según le ha contado ella al Denver Post. “Yo me di la vuelta, le sonreí y le dije que le seguía queriendo”. Aquellas palabras de aceptación debieron de reasegurar al niño, que en su primer día de colegio se puso unas uñas de colores postizas y contó a otros lo que hasta entonces había sido su secreto.

Las autoridades escolares están investigando ahora lo qué sucedió en aquellos cuatro días de clase para que Myles optase por una decisión tan drástica como quitarse la vida, pero su madre no tiene dudas. “Mi hijo murió por el bullying. Mi bebé se mató a sí mismo”, ha dicho Pierce. “No se lo merecía. Quería que todo el mundo fuese feliz incluso cuando él no lo era. Quiero con todas mis fuerzas que vuelva”.

También en Estados Unidos las actitudes hacia los gays, lesbianas y transexuales están mejorando. Pero se parte de pozo de intolerancia. Todavía en 2004, un 49% de los estadounidenses consideraba que las relaciones consensuadas entre adultos del mismo sexo deberían ser ilegales. Hoy el 75% las aprueba y un 23% aboga por que se ilegalicen, según las encuestas de Gallup.

Los menores salen del armario cada vez más pronto, una señal del creciente nivel de normalización de las identidades sexuales minoritarias. Pero eso, al mismo tiempo, les expone antes a una potencial exclusión socialestigmatización y acoso, particularmente en la adolescencia temprana, cuando mayores son los prejuicios y el comportamiento homofóbico, según los expertos. Una encuesta reciente realizada a 12.000 adolescentes LGBT sostiene que sufren “elevados niveles de estrés, ansiedad y rechazo, así como una sensación mayoritaria de inseguridad en sus propias aulas”.

Otro estudio, en este caso del Centro de Control y Prevención de las Enfermedades (CDC), afirmaba en 2015 que el 35% de los estudiantes de instituto que se identifican como LGBT había pensado seriamente en el suicidio en el último año y el 25% lo había intentado. Una cifra que en el caso de los adolescentes heterosexuales era del 15% y el 12% respectivamente. La trágica muerte de Myles en Colorado ha puesto de relieve el nivel de aislamiento y rechazo que sufren algunos menores en sus colegios.

“Esta situación pone a las claras lo importante que es preparar a los profesores para que hagan un trabajo de inclusión, empezando desde la escuela primaria”, asegura Johanna Eager, directora del programa ‘Escuelas Acogedoras’, una iniciativa de la Human Rights Campaign que trabaja con colegios de todo el país para promover la aceptación de los niños transexuales y homosexuales, prevenir el acoso y normalizar los distintos modelos de familia, por más que no se ajusten al canon tradicional. “Por la forma en que los niños LGBT son estereotipados, la gente piensa que es inapropiado hablar de estos temas tan pronto, pero vemos que esta clase de comportamientos y percepciones que los niños aprenden empiezan a veces en la primaria. Por eso es tan importante una intervención temprana”, añade Eager.