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El fiscal general de Pensilvania acusa al Vaticano de encubrimiento

Josh Shapiro asegura que la Santa Sede conocía las denuncias de abusos sexuales y no hizo nada para detenerlos

Ricardo Mir de Francia

El Papa atiende a los medios en su regreso desde Dublín.

El Papa atiende a los medios en su regreso desde Dublín. / POOL

Dos semanas después de que una investigación judicial en Pensilvania sacara a la luz una letanía de abusos sexuales contra menores cometidos por cientos de curas del estado, su fiscal general ha acusado al Vaticano de saber que el clero de Pensilvania llevaba décadas encubriendo sistemáticamente los presuntos crímenes. “No puedo hablar específicamente del Papa Francisco, pero tenemos pruebas de que el Vaticano conocía el encubrimiento”, ha dicho el fiscal Josh Shapiro en una entrevista a la NBC. Durante dos años, los 23 miembros del gran jurado de Pensilvania bucearon en los archivos de las diócesis del estado y recogieron los casos de más de un millar de víctimas. Los primeros se remontan a 1947 y habrían sido perpetrados por un mínimo de 300 sacerdotes.  

“No solo averiguaron que los abusos sexuales eran generalizados y que muchos niños habían sido violados. También descubrieron que el encubrimiento fue sistemático y llegó hasta las más altas instancias del Vaticano”, afirmó Shapiro. Uno de los altos cargos de la jerarquía católica señalados en la investigación como partícipe del encubrimiento es el hoy arzobispo de Washington, Donald Wuerl. Las acusaciones del fiscal de Pensilvania llegan pocos días después del viaje de Francisco a Irlanda, donde recibió un tibio recibimiento y tuvo que enfrentarse a protestas esporádicas. El viaje se solapó con la carta del exnuncio Carlo Maria Viganò, en la que acusó a Francisco de ignorar los abusos del excardenal Theodore McCarrick contra sus seminaristas.

El informe de Pensilvania deja pocas dudas sobre la actitud que adoptó el clero frente a la montaña de denuncias que a lo largo de los años se acumularon en las diócesis del estado. “A pesar de algunas reformas institucionales, los líderes de la Iglesia han escapado en gran medida a la rendición de cuentas”, se lee en sus 884 páginas. “Los curas violaron a niños y niñas, y los hombres de Dios encargados de supervisarlos no hicieron nada más que ocultarlo”.  

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