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INICIATIVA DE LA ESCUELA CATALANA DE CINE

Pantallas para dar clases

La ESCAC imparte un curso de narrativa audiovisual a maestros de secundaria de cualquier asignatura

El objetivo es que aprendan a manejarase con la tecnología para poder aplicarla con sus alumnos

Olga Pereda

Varios profesores de Secundaria, en una clase de Cine Base, programa de la ESCAC dirigido a los maestros para que aprendan técnicas de narrativa audiovisual.

Varios profesores de Secundaria, en una clase de Cine Base, programa de la ESCAC dirigido a los maestros para que aprendan técnicas de narrativa audiovisual. / ESCAC

“Buenos días, chicos y chicas. Hoy vamos a estudiar la Edad Media. Coged el bolígrafo e id copiando en la libreta las notas que escribo en la pizarra con los principales hechos históricos de estos siglos”. Este podría ser el inicio de una clase cualquiera de Historia en un centro escolar cualquiera. Y esta podría ser otra: “Buenos días, chicos y chicas. Hoy vamos a estudiar la Edad Media. Coged vuestros móviles que vais a hacer un telediario con noticias históricas de estos siglos”. La diferencia entre las dos aulas es que en la segunda, la profesora no tiene miedo a la tecnología audiovisual. Esta maestra se llama Laura García Funes, trabaja en el Institut L’Estatut de Rubí y se pasa el verano en la Escola Superior de Cinema i Audiovisuals de Catalunya (ESCAC), donde es alumna de Cine Base, un proyecto dirigido a profesores de Secundaria para enseñarles escritura audiovisual.

¿Qué es la escritura audiovisual? “Es narrar audiovisualmente. Es enseñar a contar historias y a escribirlas audiovisualmente”, responde Aintza Serra, responsable de Cine Base, proyecto que nació hace tres años y que tiene el objetivo de expandirse por otras comunidades autónomas. Este verano, más de 250 profesores de toda España y de cualquier asignatura -desde Matemáticas hasta Religión, Lengua, Historia o Biología- se han apuntado al curso intensivo (y subvencionado) de la ESCAC. La decisión de acudir es libre. Y depende del profesor, que una vez de regreso a su centro habitual, en septiembre, aplica a su día a día todo lo aprendido en la escuela de cine.

Empoderar a los maestros

“Vivimos inmersos en el mundo audiovisual y los institutos y colegios no pueden ser ajenos. Sobre todo, porque los alumnos ya vienen con ello de base. Son nativos digitales. Nuestro objetivo es que los profesores pierdan el miedo al formato”, asegura la responsable del proyecto, que es madre de tres hijos y es plenamente consciente de la omnipresencia de la tecnología entre los más jóvenes.“Hay dos profesiones que carecen del reconocimiento social que merecen y que son imprescindibles: los médicos y los profesores. Con Cine Base lo que queremos es empoderar a los maestros”, explica Aintza Serra.

Cundo nació Cine Base, los miembros de la ESCAC tenían claro que el proyecto no debía consistir en mostrar películas a los profesores y hacer así una especie de asignatura de Historia del cine. No. Aquí de lo que se trata es de que cojan un móvil, una tableta o un ordenador y sepan aprender a narrar audiovisualmente. El programa se complementa con clases prácticas de técnica de fotografía, montaje, sonido, guion, arte y dirección de actores.

Escuela a la vieja usanza

“En una sociedad que cambia y evoluciona no podemos tener una escuela a la vieja usanza. Lo audiovisual es muy importante, es una herramienta estupenda para enseñar y aprender”, explica Laura García Funes, que lleva tres años en los cursos intensivos de Cine Base. “En mi instituto nos hemos ido metiendo en el barco muchos profesores. Ha sido como una epidemia, pero en el buen sentido”, explica.

Según la responsable de la ESCAC, aprender a narrar de forma audiovisual tiene muchos beneficios entre los profesores y los alumnos de Secundaria: “Se rompen esquemas de clase y, por ejemplo, a los chavales que son tímidos se les puede pedir que hagan un autorretrato en formato audiovisual. Utilizar bien la tecnología es una manera de investigar, trabajar en equipo y resolver conflictos”.

Documentales con inmigrantes

Una vez que los profesores regresan a sus colegios o institutos intentan aplicar lo aprendido en la ESCAC. ¿Cómo? Perdiendo el miedo a pedir a sus alumnos, por ejemplo, que realicen un corto sobre un tema que les interese o un documental entrevistando, por ejemplo, a inmigrantes. “Si a mis estudiantes les digo que vamos aprender de memoria cómo se vivía en el reinado de Isabel la Católica lo más probable es que se aburran. Sin embargo, si les digo que se van a convertir en un personaje del siglo XV y que vamos a hacer una especie de juego de rol captaré mejor su atención. También les puedo decir que escojan un siglo y redacten un guion con noticias reales e históricas. Una vez realizados haremos una proyección de los vídeos invitando a las familias de los chavales. Estoy convencida de que es una manera estupenda de que los alumnos no olviden nunca las cosas importantes de la asignatura de Historia”, asegura Laura García Funes.

 

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Utilizar bien la tecnología

En medio de la polémica por el uso de los móviles en los colegio (Francia ha decretado su prohibición) la profesora del Institut L’Estatut es partidaria de que el móvil forme parte del día a día de los alumnos, pero no para enviar mensajes o perder el tiempo sino como instrumento de aprendizaje. “Con la prohibición no conseguimos nada”, advierte. La responsable de Cine Base se echa las manos a la cabeza cuando piensa en los maestros que siguen copiando los apuntes en la pizarra. “Deberíamos enseñar a utilizar bien la tecnología. Los móviles pueden ser muy útiles para aprender. Podemos hacer una película con un 'smartphone'. Es triste que lleguemos a prohibir su presencia en las aulas. Es ridículo pedir a los estudiantes que no lo lleven. Lo que creo que hay que hacer es canalizar su uso. Es decir, usarlo como una herramienta de aprendizaje”, destaca.

La polémica del uso de los móviles en clase

A pesar de que, efectivamente, hay profesores que intentan integrar el móvil en las aulas, la comunidad escolar sigue sin ponerse de acuerdo respecto a su uso. En Catalunya, las escuelas aún oscilan entre las que apuntan a sus alumnos a programas como la mSchools que organiza Ensenyament con la Mobile World Capital para que los alumnos hagan 'app' y proyectos tecnológicos en clase, y las que todavía confiscan teléfonos cuando alguien lo saca en el aula. La decisión depende de cada centro. En Madrid, una normativa -muy generalista- impide su uso. Sin embargo, la falta de regulación específica hace que cada instituto actúe de una manera. “Nosotros lo hemos vetado y solo lo permitimos cuando es una herramienta de aprendizaje en clase. Si no, lo decomisamos durante un día o un mes dependiendo de la gravedad”, afirma la jefa de estudios de un instituto de Madrid.


También en Francia la decisión de usar o no el móvil dependía de cada centro. Sin embargo, dado que en muchos casos el 'smartphone' se había convertido en una pesadilla y fuente de problemas en las clases, el presidente Emmanuel Macron anunció en marzo un cambio legislativo para vetar el teléfono a partir de septiembre no solo en el aula sino en todo el recinto escolar. En opinión del Gobierno francés -en cuyas reuniones del consejo de ministros están vetados los móviles- “hay que proteger a los alumnos de la dispersión” que provocan las pantallas.

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