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Sus palabras en una misa en 'La 2'

El obispo Reig Plà acusa la "malicia de la anticoncepción" del deterioro moral

El clérigo asegura que las medidas de prevención han sumido a España "en un desierto demográfico"

El Periódico / Agencias

El obispo Juan Antonio Reig Plà, durante la misa de Santiago Apóstol.

El obispo Juan Antonio Reig Plà, durante la misa de Santiago Apóstol.

El obispo de Alcalá de Henares, Juan Antonio Reig Plà, ha advertido de la "malicia de la anticoncepción" como responsable del "deterioro moral", durante su homilía en la Misa que celebró este miércoles, por la Solemnidad de Santiago Apóstol, en la parroquia de Santiago de Torrejón de Ardoz, en Madrid.

Durante la misa, retransmitida por 'La 2' de 'TVE', el obispo ha citado las palabras de Pablo VI en su encíclica 'Humanae Vitae' de la que se cumplen este miércoles 50 años, en la que el entonces Papa alertaba de "las consecuencias de los métodos de la regulación artificial de la natalidad" como un camino "a la infidelidad conyugal y a la degradación general de la moralidad"; y ha añadido que aunque este texto parezca "lejano", hoy se observa el "deterioro moral" al que han llevado, a su juicio, estos métodos.

"Ahora parece que esto es muy lejano -50 años- pero la malicia de la anticoncepción ha llevado detrás de ella todo el deterioro moral que hemos podido verificar en torno a la sexualidad humana, en torno al matrimonio, la familia y las ideologías que han surgido", ha subrayado el prelado.

Reig Plà considera que el hecho de "no haber escuchado" las palabras de Pablo VI en esta encíclica que ha calificado de "proféticas", ha sumido a España "en un desierto demográfico" y "ha favorecido el debilitamiento de los matrimonios".

En concreto, en la encíclica, el Pontífice señalaba que "podría temerse que el hombre, habituándose al uso de las prácticas anticonceptivas, acabase por perder el respeto a la mujer y, sin preocuparse más de su equilibrio físico y psicológico, llegase a considerarla como simple instrumento de goce egoísta y no como a compañera, respetada y amada".

Asimismo, invitaba a reflexionar sobre "el arma peligrosa" que "se llegaría a poner en las manos de autoridades públicas despreocupadas de las exigencias morales" y proponía "reconocer necesariamente unos límites infranqueables a la posibilidad de dominio del hombre sobre su propio cuerpo" para no dejar "al arbitrio de los hombres la misión de engendrar la vida".

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