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INFORME DE ECAS

Esto es todo lo que hay en la nevera de los más vulnerables

Las entidades sociales dan voz a la gente con precariedad laboral y alimentaria

Quince personas explican el sentimiento de angustia y culpabilidad que les genera no tener comida para los hijos

Teresa Pérez

Dos personas observan las estanterías de un economato para familias sin recursos. 

Dos personas observan las estanterías de un economato para familias sin recursos.  / PAU MARTI MORENO

El contenido de las neveras de los hogares en riesgo de exclusión solo da de sí para llevar una alimentación poco variada, precaria e insuficiente. Este colectivo únicamente puede acceder a alimentos baratos, "a productos que aportan muchos carbohidratos y generan un mayor riesgo de tener sobrepeso". Estas apreciaciones están incluidas en el informe Indicadors Socials a Catalunya (Insocat), realizado por las Entitats Catalanes d'Acció Social (ECAS), que acaba de ver la luz.

La obesidad ya está presente en algunas aulas. Un experto de ECAS reconoce que "en los colegios de El Carmel hay un problema de obesidad brutal. Se debe al tipo de alimentación de los niños: platos precocinados que son más baratos y ahorran tiempo en la cocina que las madres no tienen porque están trabajando". Una dieta deficiente tiene otros problemas asociados como el bajo rendimiento escolar, además de amenazar el presente y el futuro de los pequeños.

El informe recopila los testimonios de 15 mujeres y hombres vulnerables, sobre todo mujeres porque la pobreza tiene rostro femenino, que explican su día a día lidiando con las estrecheces. Detrás de las cifras están las voces de Eva, Carolina, Amina, Sofía... que narran en primera persona penalidades laborales, una precaria salud física y mental, el problema de la vivienda, la pobreza energética, la escasez o inseguridad alimentaria… Como afirma Teresa Crespo, vocal de pobreza de ECAS, son el lamento de la gente "que no puede dormir porque la echan del piso o no puede comer".

Cenar harina con agua y sal

Eva, madre de dos niños de 8 y 6 años, habla de desesperación, la que le produce no tener cómo ni con qué llenarles el plato a sus hijos. "Te vuelves loca porque no sabes qué les podrás dar de comer mañana". También de privaciones diarias, de las que tiene una larga experiencia, nada menos que ocho años. "No podemos comprar ensalada o pescado, solo lo más basura, lo que más engorda. Pasta, arroz, harina. Yo compro cinco kilos de harina y la preparo con agua y sal, y ya tienen los niños una cena… o cacao con agua. Hay que sobrevivir. La verdura fresca es muy cara”, afirma.

Las declaraciones de las madres dan fe de las grandes dosis de generosidad y sacrificio personal para que lo poco que hay sea para los pequeños. Sofía, de 33 años y madre de una niña de 2, reconoce que "primero siempre está ella. Por ejemplo, pescado solo compro para ella, lo mismo que la fruta porque le gusta mucho. Trato de que no le falte de nada. Nosotros ni la tocamos. Es de ella". La fruta y la verdura no forman parte de las dietas de los más vulnerables, ya que las familias reconocen que son artículos prohibitivos.

Culpabilidad

Eloi Ribé, investigador y autor del estudio, constata que "detrás de un niño mal alimentado, hay una madre o un padre que padece malnutrición". Carolina, de 47 años, es un ejemplo de las renuncias a las comidas para que sus hijas tengan un plato en la mesa. "Recuerdo -explica- que en algunos momentos para que ellas comieran bien yo no cenaba o cenaba un vaso de leche. Y las niñas me decían: 'no, ponte un plato y te ponemos de lo nuestro'".

Amina describe su angustia y injusta "culpabilidad" que le causa "no poder proveer unos mínimos adecuados para que mi hija de 11 años, y mi hijo, de 8, no pasen hambre", narra. Y describe con desgarro la situación extrema que ha vivido: "Lo más difícil es no tener leche por la mañana para darle a tus hijos. O, por ejemplo, por la noche cuando quieres comer y no tienes. A veces para cenar hemos tomado leche con agua y sal".   

La escasez de recursos materiales obliga en Catalunya a muchas familias, como la de Sofía, a recurrir a organizaciones para que les proporcionen bolsas de comida para poder sobrevivir con un mínimo cada semana. Sonia Fuertes, presidenta de ECAS, reclamó a la Administración "un sistema de ayudas y prestaciones más sencillo y rápido". Para evitar que haya testimonios que, como recoge el informe,  expliquen: "Te dan ganas de hacer locuraal no tener ni un duro, al tener la nevera vacía, sabiendo que te van a echar de casa, te van a cortar la luz y el agua... Te vuelves loca".

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