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JUEGOS MEDITERRÁNEOS 2018

Tarragona se renueva con unos Juegos sin derroche

El evento, con el que se repara la marginación de algunos barrios, cuesta la mitad que el realizado en Almería

Óscar Hernández

Palau dEsports Catalunya, que se estrena en los Juegos Mediterráneos de Tarragona.

Palau dEsports Catalunya, que se estrena en los Juegos Mediterráneos de Tarragona. / JOAN REVILLAS

Este viernes por la noche arrancan en Tarragona los Juegos Mediterráneos de las tres bes. Buenos, bonitos y baratos. Lo tienen todo. Tienen la mayor participación (3.700 deportistas de 26 países mediterráneos). Estrenan o recuperan instalaciones deportivas aptas para pruebas olímpicas en 15 municipios. Y han costado la mitad de lo que facturaron los últimos juegos de este tipo celebrados en España, Almería 2005.

Y para rematar la jugada, como hicieron los Juegos Olímpicos del 92 en Barcelona, Tarragona cose la herida de sus barrios periféricos de Ponent, que ahora gozan de un equipamiento deportivo de primer nivel, el Palau d’Esports Catalunya, en un mejor entorno urbanístico. Y lo hace en el barrio de Campclar, que nació y creció con el estigma de la pobreza y la marginación.

«Hemos transformado una zona de 28 hectáreas sin urbanizar, en la que hemos plantado 3.600 árboles en un gran parque urbano que hasta tiene un lago artificial con el nuevo Palau d’Esports y una piscina olímpica de 50 metros  donde se pueden realizar pruebas de natación y waterpolo de primer nivel”, afirma Javier Vilamayor, concejal de Juegos Mediterráneos  Tarragona 2018.

Vilamayor, un joven concejal del PSC, habla con emoción y orgullo de los Juegos, horas antes de la flamante inauguración, pero no tanto por los nueve días de competiciones, que también, sino por el legado que dejarán. «Mis abuelos se instalaron en el barrio de Buenavista en 1962. Yo nací ahí en 1978. Mi familia fue de los primeros colonos que se asentaron en los barrios de Ponent. La gente asociaba algunos barrios como el de Campclar con los robos», recuerda. Y añade que en los 80 el ayuntamiento ya intentó cambiar esa deriva: «El alcalde Recasens instaló el polideportivo con piscina en el barrio y ahora ese enclave, mejorado,  es el epicentro de los Juegos».

Ikea se acerca

Y la carrera no acaba ahí, en la restaurada pista de atletismo, uno de los equipamientos del Anillo Mediterráneo. A poca distancia está a punto de instalarse Ikea, que todos esperan que actúe como motor económico de la zona como ya han hecho los centros de Badalona y L’Hospitalet. «Habrá además un parque de viviendas nuevas que se hará con conciencia y planificación», añade el concejal.


El impulsor de toda esta movida, Pere Valls, árbitro olímpico de atletismo en los Juegos del 92, fue el primero que en el 2007 propuso que Tarragona acogiera los Juegos Mediterráneos. Y también lo vio como una oportunidad de mejorar los barrios de Campclar y Bonavista. «Este era uno de los barrios peores que ahora se arregla y mejora para que los disfrute toda la ciudad», afirma.


Y aunque la euforia es evidente entre los organizadores de los Juegos Mediterráneos 2018, también  hay quien ve con recelo esta actuación macrodeportiva con impacto urbanístico. «Para dignificar un barrio hay dos estrategias: desarrollar proyectos sociales de inserción laboral, que no salen en los diarios pero que mejoran la vida de las personas, y otra más fácil, cambiar la fisonomía de un barrio. Pero hay una diferencia entre mejorar un barrio o la vida de las personas», explica Joan Josep Pujadas, catedrático de Antropología Urbana de la Universitat Rovira i Virgili. Para este experto, «una ciudad puede vivir sin palacio de congresos y es preferible destinar ese dinero a fines sociales». 


La crítica tiene sentido si se observa que los Juegos Mediterráneos han costado 96 millones de euros. Un total de 66 se han destinado a inversiones como el nuevo Palau d’esports Catalunya (18 millones) o la reforma del estadio del Nàstic (5,5 millones), sede de la ceremonia inaugural de esta noche. Una ceremonia que llega un año más tarde y con escasa difusión fuera de la ciudad. «La crisis económica, primero, y la política, después, no han ayudado», reconocen todos. Pero la tenacidad y el ingenio todo lo arreglan, como la idea económica de eliminar la construcción de pisos para los atletas. «hemos aprovechado los hoteles de Port Aventura y Salou», desvela el concejal Vilamayor.

Nueve días de competiciones

Los Juegos Mediterráneos empiezan esta noche con una ceremonia de apertura en el estadio de fútbol del Nàstic, que se ha ampliado con más gradas entre otras mejoras. Confirmada la asistencia del rey Felipe VI y del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, falta ver si también acudirá el presidente de la Generalitat, Quim Torra, quien pidió reunirse con el monarca en el acto. Las pruebas deportivas, en las que participan 26 países mediterráneos, se realizarán desde este sabado 23 de junio hasta  el 1 de julio, en 14 municipios. Dos pruebas (hípica remo) se han en Barcelona y Castelldefels. Todas las demás, en municipios de Tarragona. Estos juegos también son los de los voluntarios. Hay 3.500. Y se presentaron 8.000 candidatos.