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Ni uno más

MIREIA RECASENS. SAVE THE CHILDREN

Ni uno más

Save the Children

Dijimos que ni uno más. Ni un niño más muerto por causas violentas. Pero otra vez estamos ante la cruda realidad: Laia, una niña de 13 años, ha sido asesinada en Vilanova i la Geltrú.

Con la muerte de Laia ya son al menos diez los menores que han muerto por violencia en España en lo que va de año, ya sea por malos tratos, violencia machista, abusos sexuales o acoso escolar. Pero estos no son casos puntuales o sucesos aislados, se trata de un problema sistémico en nuestra sociedad que hace falta abordar con urgencia.

No podemos permitir que la violencia contra la infancia esté normalizada en nuestro día a día. Cada vez que un niño es maltratado, humillado o muere por causas violentas es la sociedad en su conjunto que falla. Falla porque no hemos sabido actuar antes de que esto pasara. Es cierto que episodios puntuales pueden ser más difíciles de evitar, pero los abusos y agresiones continuadas sí que pueden combatirse con programas de prevención. Desgraciadamente los casos más dramáticos que conocemos son sólo la punta del iceberg de una violencia silenciada que sufren muchos niños.

Uno de los mayores problemas es que la violencia contra la infancia aún está altamente tolerada en nuestra sociedad. En muchas ocasiones los niños son vistos como propiedad de sus padres y esto tiene un impacto en la manera en cómo se les trata. Utilizar la fuerza para que un niño coma o para que deje de pelearse, es acabar justificando nuestra tolerancia a otras formas de violencia. Los niños y niñas son sujetos de derechos que merecen ser tratados como tal.

En Save the Children estamos trabajando para que la infancia sea una prioridad política. Por eso hace falta que el nuevo Gobierno se comprometa a aprobar la Ley para la Erradicación de la Violencia contra la Infancia. Un marco normativo que incluya medidas de prevención, detección, protección y reparación que aborde todas las formas de violencia que sufren los niños y niñas. Y esta es una buena manera de iniciar el cambio social que necesitan los niños, y que necesitamos todos para ser una sociedad avanzada. Una ley que les proteja es la respuesta más contundente que podemos dar a la violencia contra la infancia y la única a la altura del problema.

La concienciación y formación a todos los niveles tiene que ser una apuesta clara para acabar con esta lacra social. No actuemos de forma reactiva cuando suceda algo, hagámoslo antes. Sabemos que, si se establecen mecanismos de prevención, los casos de violencia contra la infancia pueden reducirse significativamente. Tenemos que empezar ya porque los niños y niñas necesitan protección, aquí y ahora.