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LA ODISEA DE UNA CANDIDATA A LA RENTA GARANTIZADA

"No puedo darle a mi hijo ni 5 euros de paga"

Wassima El-Sbai Suriol, madre monoparental, sobrevive con mucho esfuerzo y una pequeña ayuda familiar

Teresa Pérez

Wassima, en su casa de Barcelona, con su hijo Omar en el sofá. 

Wassima, en su casa de Barcelona, con su hijo Omar en el sofá.  / CARLOS MONTAÑÉS

Wassima El-Sbai Suriol (Barcelona, 1989) forma parte de ese ingente colectivo de ciudadanos a los que la Generalitat les ha denegado la Renta Garantizada de Ciudadanía (RGC), una prestación en la que el colectivo de personas en riesgo de exclusión tenía puestas las esperanzas para dejar atrás una vida precaria. Para muchos aspirantes, como sucede en el cuento de La lechera, todo se ha venido abajo porque la Generalitat únicamente ha concedido en ocho meses alrededor de mil peticiones. Y entre ellas no figura la de Wassima.

Esta joven forma una familia monoparental junto a su hijo Omar de 10 años. Es una parada de larga duración y con el hándicap de que, al estar sola, muchos empleos no puede aceptarlos porque los míseros sueldos solo le sirven "para pagar a la canguro que cuida a mi hijo cuando yo trabajo". "En muchos empleos no cobro ni los ocho euros a la hora que abono a la cuidadora", se lamenta.

La afectada, sin embargo, no se ha quedado de brazos cruzados esperando que su economía mejore, porque incluso, se mudó a Inglaterra con su hijo para buscar trabajo. Pero, mientras su situación mejoraba, la de Omar empeoraba. "No se adaptó y tuvimos que volver a Barcelona. No comía, no quería salir de casa, ni ir a la escuela", recuerda la mamá.

Emigrar a Inglaterra

Wassima confiaba en cobrar la renta y, además, rápido porque las familias monoparentales son uno de los colectivos especialmente protegidos por la prestación. Ella presentó la documentación el pasado 19 de septiembre, cuatro días después de que comenzara el plazo. "Empecé con mal pie porque en los papeles me pusieron la fecha del 1 de octubre", aclara. Y ahí comenzó su desfile por los vericuetos de la burocracia porque además de montones de papeles presentados, hizo en enero un curso obligatorio de inserción laboral, ha presentado quejas al Síndic de Greuges y ha visitado una veintena de veces –"como poco", dice– las oficinas del Servei d’Ocupació de Catalunya (SOC).   

Seis meses después de iniciar la tramitación, el 15 de marzo, la Administración tuvo a bien responderle y le envió una carta para reclamarle más documentación. "Lo que me solicitaban ya lo había presentado, pero volví a hacerlo de nuevo”. El papeleo requerido era, entre otros, la sentencia de separación, el extracto de cuentas bancarias del último año,  consulta de datos fiscales…

Tras presentarlo todo, a mediados de abril su sueño se truncó porque la Generalitat le denegaba la renta garantizada alegando que: "No acredita la composición de la unidad familiar". El enredo se debe a que en el domicilio están empadronados la madre y el hermano. La madre hace años que emigró a Inglaterra para poder enviar cuatro libras mal contadas a la familia y el hermano vive por su cuenta, pero mantiene el domicilio para recibir la correspondencia. 

Nervios

Wassima cuenta que el día que le llegó la carta diciendo que no tenía derecho a la prestación, "de nervios que me entraron se me cortó la regla", explica. Y de nuevo, el 17 de mayo, volvió a recurrir. "Estoy todo el día haciendo papeles", afirma. Ahora le han comunicado que deberá esperar entre cuarto y cinco meses para comunicarle si le dan o no la prestación.

En resumen, desde que inició la tramitación de la renta garantizada han transcurrido casi 10 meses y todavía no atisba cuándo la va a cobrar. La afectada explica: "No duermo, la ansiedad me crea insonmio. No sé qué responderle a mi hijo cuando me pregunta cuándo le volveré a dar los 5 euros de paga".

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