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MEMORIA ANUAL DE LA OENEGÉ

La pobreza se hace más intensa y más extensa en el área de Barcelona

Los servicios que presta Cáritas se han multiplicado por cuatro y las personas atendidas por 2,3 en una década

La vivienda es la mayor preocupación, la mitad de los usuarios no tiene un hogar digno

Teresa Pérez

Una mujer acurruca a su perro en una tienda de campaña en los soportales del paseo de Picasso, este invierno.

Una mujer acurruca a su perro en una tienda de campaña en los soportales del paseo de Picasso, este invierno. / CARLOS MONTAÑÉS

Todas las personas que atendió Cáritas Barcelona el año pasado tenían un problema común: no poder acceder a una vivienda en condiciones. Así de contundente se ha expresado este jueves Míriam Feu, responsable de Análisis Social e Incidencia de la entidad, durante la presentación en Barcelona de la memoria anual de la oenegé. Lo más grave es que la precariedad inmobiliaria no se ha detenido y sigue creciendo en el 2018. La pobreza la define "el tener o no vivienda", ha señalado el director general de Cáritas, Salvador Busquets. Salir del pozo solo es posible incrementando el parque de vivienda social. El sueño que se persigue es que los pisos públicos pasen del 2% actual al 15%, que es la media europea.

Para cumplir este objetivo, Cáritas ha reclamado a la Administración que construya entre 1.500 y 2.000 viviendas públicas anuales y durante una década. El mapa de la vulnerabilidad no por reiterativo resulta menos demoledor, porque la pobreza en Barcelona y las principales ciudades del área metropolitana cada año es más intensa y también más extensa. Además, la esperada Renta Garantizada de Ciudadanía (RGC) únicamente ha servido para poner parches a la vulnerabilidad, ya que en ocho meses solo se han aprobado 1.000 nuevas solicitudes. La oenegé considera que hay "una aplicación muy restrictiva" de la prestación, reclama que las ayudas que perciben las familias para el alquiler "no computen en el cálculo de esta ayuda de ciudadanía" y critica que haya faltado "lideraje político".

Informe de Cáritas 2018

Más gente en la calle

Los servicios prestados por Cáritas se han multiplicado por cuatro y el número de personas atendidas por 2,3 en una década (desde el 2007 hasta el 2017). El 65% de la gente atendida ya había sido auxiliada anteriormente. Los datos de las personas en riesgo de exclusión son desalentadores y la preocupación de la entidad es "infinita", porque más de la mitad (el 53%) de un total de 22.600 usuarios que atendió el año pasado no tienen lo que se considera una vivienda digna. Esta expresión define a todas las personas que viven realquiladas (3.061), las que no tienen hogar (743), las que están acogidas en casas de familiares y amigos (877), las que ocupan pisos (365) … y, además, al casi centenar de familias que están en régimen de alquiler pero sin contrato. Todos ellos forman el colectivo de gente que tiene techo, pero no tiene un hogar.

De las 546 personas sin hogar que había en la ciudad de Barcelona en el 2016 se ha pasado a las 743 del año pasado. Y los datos avanzados por Míriam Feu han corroborado un incremento y han puesto de manifiesto que desde enero hasta el mes de abril de este año, las personas sin techo han subido el 25%.

 "La precariedad se ha instalado como forma de vida para muchas personas", ha lamentado Salvador Busquets. Y lo ha razonado así: "Tener trabajo no garantiza una existencia digna, las políticas de protección son insuficientes y el sistema educativo no ayuda a reducir las diferencias sociales". Desde el 2009 al 2014, la Administración ha reducido el 23%  las ayudas familiares. La oenegé propone la implantación de un salario mínimo interprofesional de 1.000 euros.

La cifra se aleja de la actual prestación que se sitúa en los 735,90 euros, una de las cantidades más bajas de Europa,  ya que "solo hay 50 euros de diferencia respecto de la cifra que se considera el límite de la pobreza", según Cáritas. La entidad ha demandado salarios y empleos dignos para que las familias puedan llevar algo que se asemeje más a una vida digna.

Informe de Cáritas 2018 - 2

Ocasión perdida

La fragilidad inmobiliaria ha provocado que el 47% (1,3 millones de euros) de las ayudas que otorga Cáritas a las familias vulnerables sean para cubrir los recibos relacionados con el pago de la vivienda y los suministros. La elevada partida en aportaciones que destina a la gente vulnerable se debe al hecho de que la línea de prestaciones de la Generalitat para alquileres "está congelada. Solo si alguien sale entran nuevos beneficiarios", ha explicado Busquets. "No conseguimos vivivendas y nos tememos que los convenios que tenemos firmados con las entidades financieras no se vayan a renovar", ha asegurado. "En una situación de crisis esto no es una buena política", ha concluido.

El director general de Cáritas ha reclamado que "las fuerzas políticas blinden un acuerdo para construir viviendas sociales" y que este tema quede a salvo de las discusiones entre los partidos. Busquets ha reconocido que se ha perdido una oportunidad de oro para que pasaran a la Administración los miles de pisos de la Sareb (el banco público-privado que gestiona los inmuebles de las entidades con peor salida en el mercado). 

Informe de Cáritas - y 3

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