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EL TRÁFICO DE CANNABIS

Cae una red nacional que cultivaba marihuana y la vendía al Reino Unido

Los Mossos d'Esquadra han arrestado a 24 personas y han registrado 23 domicilios y locales con plantaciones 'indoor'

La 'operación Banshee' lleva el nombre de una nueva semilla, muy dañina y que se distingue por su sabor afrutado

Guillem Sànchez

Los Mossos se llevan un detenido en Segur de Calafell.

Los Mossos se llevan un detenido en Segur de Calafell. / GEMMA SÁNCHEZ-ACN

En la puerta se ha quedado silueteada la suela de una bota policial que indica que este chalet de Segur de Calafell ha sido uno de los domicilios en el que los Mossos d’Esquadra han entrado en tromba para detener a uno de los 24 presuntos traficantes españoles que han caído este lunes de madrugada en una macrooperación contra el cultivo y exportación de marihuana. Esta casa del Baix Penedés, con fachada de color salmón, con juguetes de crío esparcidos por el jardín y un tendedero con ropa familiar colgada, no parece la morada de un traficante. Pero lo cierto es que el negocio de la marihuana se ha extendido tanto en Catalunya que los perfiles de los arrestados son cada vez más heterogéneos.

El treintañero detenido aquí, por ejemplo, era un hombre que había regresado a la casa de sus padres, un matrimonio de jubilados, después de separarse de su mujer, según cuentan los vecinos. Su madre, este mediodía, hacía equilibrios con la puerta, completamente rota, para que se sostuviera contra el marco y obstaculizara la vista de la prensa que observaba desde la calle. Según una investigación de la Divisió de Investigació Criminal, bajo secreto de sumario, el detenido formaba parte supuestamente de una red de cultivo y tráfico de cannabis que vendía la mercancía al Reino Unido, un lugar en el que multiplicaba casi por tres los beneficios. 

Marihuana, el pan criminal 

Sin importar la ocupación de los criminales afincados en Catalunya (extorsiones, estafas, secuestros, robos violentos…), los Mossos llevan tiempo descubriendo en cada registro que todos simultanean su actividad principal con el cultivo de marihuana. Se trata de un negocio muy lucrativo, al que recurren delincuentes profesionales pero también ciudadanos sin antecedentes que caen en la tentación del dinero fácil. El boom de la marihuana hace imposible que la policía pueda intervenirla toda, y la lógica hace que se prioricen las plantaciones más grandes y los traficantes más peligrosos. Catalunya, y Girona en especial dada su proximidad con la frontera, se ha convertido en una tierra idónea para el anidamiento de traficantes de droga extranjeros. Pero también los hay nacionales, y este lunes la red desarticulada estaba integrada por 24 españoles residentes en poblaciones como Segur de CalafellTarragona, La Bisbal del PenedésGavàViladecansCorbera de Llobregat o El Prat.

Tromba policial en casa 

Los Mossos han comenzado la operación por los domicilios, despertando a los sospechosos en su cama. La segunda fase ha sido ir con ellos hasta el lugar de la plantación. Según fuentes policiales, todas eran 'indoor',  y contaban con toda la tecnología para maximizar el aprovechamiento del espacio, ubicado en locales alejados de los núcleos urbanos. La infraestructura necesaria para producir marihuana a oscuras se basa en las lámparas de sodio. Sustituyen la luz solar y doblan, o triplican, la productividad porque en estos espacios cerrados nunca es de noche. La instalación se completa con ventiladores, humidificadores, extractores, tierra, abono y un transformador eléctrico. Según un informe reciente de la policía catalana, con una inversión inicial de 6.000 euros, en un año resulta posible ganar unos 200.000 euros limpios. El secreto está en venderlo al resto de Europa, donde el valor de la cosecha se multiplica a medida que se avanza hacia el norte. Los datos de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC) certifican que en España cada gramo de marihuana cuesta unos cinco euros. En Francia, casi el doble, 9,3 euros. En Alemania el precio asciende hasta a los 11,1 euros. En Finlandia, el extremo opuesto del continente, se paga a una media de 18 euros. La red desarticulada este lunes exportaba a Inglaterra. Según los datos de esta oficina mundial, en el Reino Unido el gramo de marihuana se paga a unos 15 euros. La investigación de la policía catalana ha sido bautizada con el nombre 'Banshee'.

Variedades modificadas genéticamente

Los 'Grow Shops', comercios legales, ponen a disposición de cualquier cliente el instrumental y los conocimientos que se requieren para cultivar marihuana. Incluso se montan ferias dedicadas al tema. El pasado marzo se celebró en Cornellà la Spannabis 2018, lo que vendría a ser el 'porro world congress', un encuentro que atrae a propietarios de clubs cannábicos, gestores de bancos de semillas o proveedores de herramientas procedentes de todo el mundo. La industria, a escala global, cuenta con un mercado de 200 millones de consumidores. Existe una variedad incalculable de plantas de marihuana. Los productores las cruzan para obtener nuevas semillas con más concentración de THC, el principio activo, contenido en los cogollos. Pero hace años que la potencia de los porros ha sobrepasado la exigencia de los consumidores. Ahora, explicaba ya en la edición del 2015 -celebrada también en Cornellà- Toni Alzamora, lo que se busca es mejorar "el aroma y el sabor". La variedad que ha dado nombre a esta investigación de los Mossos, Banshee, cumple ambos requisitos.

Se trata de una semilla originaria de Afganistán y obtenida al mezclar una planta Kali Mist con una Alien Dog F3. La hija de ambas, la Banshee, es una especie tan nueva que aun no ha estabilizado el comercio de las semillas feminizadas, las que producen los cogollos fumables. Según la web Cannafo, esta variedad sativa -euforizante- tiene una concentración de THC del 28% -"una salvajada", se apresura a subrayar un consumidor habitual- y, al fumarla, deja un sabor "picanteafrutadoácido y terroso". La web avisa también que entre las consecuencias no deseadas está la "ansiedad". No alerta, sin embargo, que estas nuevas variades, como sí subrayaba a este diario el fiscal antidroga de Girona, "agravan peligrosamente los daños cerebrales".   

Cannabis y violencia

El negocio de la marihuana, motivado en gran parte por un Código Penal más laxo que el europeo, ha provocado que en España, y en Catalunya, convivan en un equilibrio inestable organizaciones criminales de origen diverso. Las disputas entre estas ha forzado a los traficantes a armarse con pistolas para defender las plantaciones y, en consecuencia, los secuestros, extorsiones, robos e incluso asesinatos entre bandas rivales se han multiplicado en los últimos años. Las intervenciones de marihuana, también. Durante el 2016, los Mossos se hicieron con más de una tonelada al mes de cannabis. Este 2017, la proporción se acerca a 3 toneladas cada mes.

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