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Solo uno de los 12 pederastas responderá por sus delitos

El vicario de los Maristas testificará en el juicio contra los abusos de Benítez

La vista oral en la que será finalmente juzgado el profesor de Educación Física será los días 25, 26 y 27 de marzo del 2019

El pederasta confeso declarará tras un biombo y lo hará en último lugar, después de que cuenten qué les hizo cuatro de sus víctimas

Guillem Sànchez / J. G. Albalat

Joaquim Benítez entra en el Instituto de Medicina Legal de Catalunya para hacerse una revisión ordenada por el juez, en febrero del 2016.

Joaquim Benítez entra en el Instituto de Medicina Legal de Catalunya para hacerse una revisión ordenada por el juez, en febrero del 2016. / JOAN CORTADELLAS

El profesor de Educación Física, Joaquim Benítez, será juzgado por abusar sexualmente de cuatro de sus exalumnos en el colegio Maristas de Sants-Les Corts de Barcelona los días 2526 y 27 de marzo del 2019. Tras más de dos años de instrucción en el juzgado número 6 de Barcelona, la única porción del 'caso Maristas' que ha interesado a la justicia, ha concluido.

Benítez, a petición de su defensa, declarará en último lugar. Primero lo harán las víctimas. Comenzará T. B., hijo de Manuel Barbero, el primer denunciante del 'caso Maristas'. Después hablarán los otros tres: M.G., E.G. y H.A.P. Los cuatro jóvenes se dirigirán al tribunal, formado por las juezas Mónica AguilarMaría Calvo y el juez Carlos Almeida, a través de una mampara que evitará "la confrontación visual" con el profesor que abusó de ellos en el colegio y marcó, o destrozó, su infancia. Contarán cómo el pederasta los llevó hasta su minúsculo despacho sin ventanas, cómo fingiendo que los trataba de una lesión -esgrimiendo conocimientos médicos que no tenía- los tocaba, cómo acaba abusando sexualmente de ellos y cómo se aseguraba de que mantuvieran su boca cerrada. 

El vicario de los Maristas testificará 

Tras ellos, y a petición de la abogada de Barbero, Ester García, el juez ha aceptado que declare como testigo Pere Ferré, vicario provincial de los Maristas, el máximo responsable de los colegios catalanes pertenecientes a la orden religiosa. El vicario declarará únicamente como testigo pero esta será la única oportunidad de plantear en sala judicial a una autoridad de los Maristas cuestiones relativas a su actuación en el 2011 y, tal vez, también a su política de ocultación de la pederastia en el pasado. En el 2011, los Maristas echaron a Benítez después de que este confesara que había abusado de un alumno, como aseguraba una familia, y lo denunciaron a la fiscalía ocultando en la declaración tal confesión. Una inacción que facilitó que el pederasta confeso mantuviera contacto con menores de la comarca del Empordà, hasta que Barbero lo denunció en febrero del 2016 y este diario lo localizó y entrevistó

Benítez responderá por 4 de sus 18 víctimas

Exactamente dentro de 10 meses, Benítez se sentará en el banquillo de los acusados y, en solitario, afrontará unos cargos que ya ha reconocido. Sin embargo, la ley española, cuyo régimen de prescripción de delitos no excluye los abusos sexuales a menores, ni deja tampoco una ventana de tiempo para denunciarlos suficiente según los expertos o países como Alemania, ha impedido que sea juzgado por el total de abusos que cometió. En realidad este profesor, que ejerció durante más de 30 años en la escuela de Les Corts, fue denunciado por 18 hombres que aseguraron haber sido abusados por Benítez. Pero solo cuatro de estas demandas atañían a delitos que todavía no habían expirado y las otras catorce han sido expulsadas de esta causa judicial.

El resto de pederastas, a salvo

La investigación de EL PERIÓDICO que destapó el 'caso Maristas' concluyó con 12 profesores denunciados policialmente, hermanos religiosos y docentes seglares, de dos colegios de Barcelona y uno de Badalona. Además de Benítez, este diario logró la confesión de dos profesores más: el maestro de Sants A.F. y el de la Inmaculada A.E.  El trabajo periodístico desenterró abusos cometidos durante décadas, y silenciados por la congregación religiosa, en centros educativos de todo el territorio catalán. Un año más tarde, tuvo su eco al otro lado del Atlántico, donde a finales del 2017 arrancó el 'caso Maristas' de Chile. Supuso la prueba definitiva de que, a pesar de mediar un océano entre ambos países, los colegios de esta congregación gestionaban del mismo modo los abusos sexuales que cometían sus profesores sobre sus alumnos: enterrándolos. Sin embargo, ni las autoridades políticas -catalana y española- ni la justicia han movido ficha aquí para investigar la ocultación de la pederastia en el seno de esta organización y reparar así a las víctimas que la sufrieron. A diferencia de los organismos chilenos que, aun estando sujetos por un marco legal muy parecido al español en cuanto a los prescripciones de los delitos, sí han encomendado a la fiscalía que acepte todas las denuncias, caducadas o no, abra una causa única e indague en el encubrimiento por parte de los Maristas.

Implacables con Benítez, amables con los Maristas 

La Fiscalía de Barcelona pide que Benítez sea condenado a 22 años de cárcel. El Ayuntamiento de Barcelona y la Generalitat, personados ambos en la causa contra Benítez como acusaciones populares, elevan la solicitud de pena sobre el pederasta a 26 años de cárcel, en el caso del primero, y a 35 años, en el del segundo. El gobierno de la alcaldesa Ada Colau se personó en cuanto empezó el proceso. El de Carles Puigdemont lo hizo tras perder una moción en el Parlament y verse forzado a ello y aterrizó con el proceso de instrucción finalizado. En la práctica no ha habido ninguna diferencia, ninguna de estas dos acusaciones populares ha terminado participando de modo activo en la instrucción de la causa para aprovechar el único cauce judicial activo para averiguar la responsabilidad de los Maristas. Por el contrario, tanto unos como otros, contra Benítez, al que sitúan como único responsable de lo sucedido -no parece importar que sea solo uno de los 12 denunciados policialmente-, son contundentes y exigen penas de prisión superiores a la fiscalía. La congregación religiosa solo aparece como responsable civil subsidiaria.

El juicio contra el profesor de Educación Física ya tiene fecha. Tal como quería la congregación religiosa, judicial y políticamente no habrá 'caso Maristas', tan solo 'caso Benítez'. 

Barbero pide 13 años por los abusos a su hijo

Ester García, la abogada del hijo de Barbero, la primera víctima que denunció a Joaquim Benítez, sostiene en su escrito de acusación que en el curso 2008-2009 Benítez se aprovechó de su condición de profesor y de manifestar que era masajista para encerrar al alumno en su despacho, ubicado dentro del recinto de la escuela. En el interior de esta habitación abusó del menor, que tan solo contaba con 14 años, en repetidas ocasiones. 

Benítez, mantiene la acusación particular de la letrada García, "aprovechando su situación de superioridad" y el "temor y bloqueo" del menor, fue agravando el nivel de abusos sexuales que infligió a la víctima. El caso del hijo de Manuel Barbero fue más lejos que el de los otros tres denunciantes, defendidos por otro abogado. Esta actuación produjo un "grave impacto emocional" a la víctima, generando una "afectación de autoestima y desarrollo". Esta acusación exige para Benítez 13 años de prisión, inhabilitación y prohibición de comunicarse con el afectado. Además, solicita a la aseguradora del colegio como responsable civil directa y a los Maristas como "indirecta" una suma total de 60.000 euros de indemnización.

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