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Escándalo en la Iglesia

Dimiten todos los obispos chilenos por el escándalo de abusos sexuales

El papa Francisco les había acusado de destruir pruebas relacionadas con esos casos

Rossend Domènech

El secretario general de la Conferencia Episcopal de Chile, el obispo Fernando Ramos Pérez y el obispo de San Bernardo, Juan Ignacio González Errázuriz, comparecieron ante la prensa. / EFE VÍDEO

Todos los obispos chilenos han dimitido este viernes tras la acusación del papa Francisco de destruir evidencias de delitos sexuales, de presionar a los abogados de la Iglesia para reducir las acusaciones y de,"grave negligencia", en la protección de los menores ante los sacerdotes pedófilos. Tras dimitir, los obispos pidieron perdón a las víctimas y les agradecieron por su persistencia en medio de la incomprensión y ataques de la iglesia.

Las renuncias fueron presentadas tras la reunión de los obispos con el Pontífice, en que este les entregó un documento de 10 páginas en que se acusaba a la jerarquía eclesiástica chilena de ser colectivamente responsable, de los "graves defectos" en el manejo de los casos de abusos y de la consiguiente pérdida de credibilidad de la Iglesia católica.

El documento detallaba presiones ejercidas sobre aquellos que debían investigar los abusos, así como la destrucción de documentos comprometedores.

Los 34 obispos chilenos habían sido convocados a Roma por Jorge Bergoglio después de que el Papa leyera un informe redactado por Charles Scicluna, obispo de Malta y exfiscal vaticano para los casos de pederastia, que fue enviado a Chile por el mismo Pontífice. Los prelados han estado tres días hospedados en el Vaticano y se han entrevistado individual y colectivamente con el Papa.

"No es suficiente sustituir algunas personas de sus cargos, algo que en cualquier caso se hará, porque el problema es el sistema", ha escrito el Papa en una carta reservada a los obispos y publicada íntegramente por el canal chileno TV13.

Antes de presenar su dimision en bloque, el Papa habia leído un mensaje, en forma de carta, a todos ellos en el que les agradecía su invitación "a realizar juntos un franco analisis frente a los graves hechos que han hecho daño,a la comunión eclesiástica y han debilitado el trabajo de la iglesia en Chile durante los ultimos años". Sin embargo, en privado, Bergoglio ha entregado a todo el episcopado la otra carta de 10 páginas, considerada como confidencial, en la que se ilustran "hechos delictivos" e incluso "inverosímiles".

Actitudes mesiánicas

En la misiva, el Papa cita casos de presiones sobre quienes debian procesar a los curas pederastas y la "destrucción de documentos" comprometedores. Bergoglio acusa a los obispos de actitudes mesiánicas del clero, de elitismo y clericalismo, que son, en palabras suyas "sinónimos de perversión eclesial".

Bergoglio pide a los obispos, en la carta reservada, que reconozcan sus errores y que no se sientan por encima de los demas. "El problema -escribe el Papa- no se resuelve apartando de su cargo a algunas personas, algo que en cualquier caso habrá que hacer, porque no es suficiente (...) porque el mal que aflije a la iglesia de Chile es mas enraizado y profundo", dice implicando así globalmente a los 34 obispos del país.

El obispo Barros

La cuestión de la pederastia clerical en Chile entró de repente en la agenda del Papa cuando viajó a aquel país el pasado enero y vio muchas protestas públicas contra un obispo, Juan Barros, al que acusaban de ser un encubridor de curas pederastas. Este viaje se vio severamente enturbiado por la eclosión definitiva del Caso Maristas chileno, y, en especial, una entrevista de este diario en la que la organización religiosa había admitido por primera vez que había ocultado casos de pederastia en el pasado. Esta coincidencia avivó el debate social sobre el silenciamiento de abusos por parte de instituciones católicas y provocó un recibimiento muy frío a Bergoglio.  

El Papa, durante su visita, defendió a Barros, porque en los informes que antes del viaje había pedido a la conferencia episcopal chilena, los obispos le habían mentido. Sin embargo, nada más llegar al Vaticano, Bergoglio citó a Scicluna y lo envió a Chile para que investigase la situación. Curiosamente el viaje del exfiscal vaticano comenzó por Nueva York, donde, como se supo después, se entrevistó con varias víctimas del clero chileno.

Al volver a Roma entrego al Papa más de 2.000 páginas sobre la situación, páginas que alarmaron de tal modo a Bergoglio, que convocó al Vaticano, primero, a algunas víctimas y, después, a todo el episcopado chileno. El mismo que este viernes ha presentado su dimisión en bloque.

El Papa estudia una decisión

Mientras el Papa toma una decisión sobre el relevo de cada uno de ellos, los prelados "continuarán en sus plenas funciones", indicaron fuentes vaticanas. En una declaración leída ante la prensa y sin posibilidad de preguntas, los obispos quisieron "pedir perdón por el dolor causado a las víctimas y al pueblo de Dios y al país por nuestros graves errores y omisiones".

Dieron las gracias "a las víctimas por su perseverancia y valentía, a pesar de las dificultades personales, espirituales, sociales y familiares que han debido afrontar, tantas veces, en medio de la incomprensión y ataques de la comunidad eclesial". "Una vez más, imploramos su perdón y su ayuda para seguir avanzando para la curación y cicatrización de heridas", agregaron.

Los obispos explicaron que se ponen "en camino, sabiendo que estos días de honesto diálogo han sido un hito dentro de un proceso de cambio profundo conducido por el papa Francisco y en comunión con él, queremos restablecer justicia y contribuir a la reparación del daño causado".

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