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Protagonista de 'Sense sostre'

Enric Molina: "Me gustaría que la gente viera que un sintecho tiene vida interior y corazón"

El actor, que vivió unos años en la calle, protagoniza 'Sense sostre', película dirigida por Xesc Cabot y Pep Garrido cuyo rodaje acaba de terminar

Rosa Mari Sanz

Los directores Xesc Cabot (izquierda) y Pep Garrido flanquean al protagonista de la película Sense sostre, Enric Molina, en el exterior del teatre Lliure de Montjuïc.

Los directores Xesc Cabot (izquierda) y Pep Garrido flanquean al protagonista de la película Sense sostre, Enric Molina, en el exterior del teatre Lliure de Montjuïc. / JORDI COTRINA

El 28 de marzo finalizó el rodaje de la película  ‘Sense sostre’, un filme dirigido por Xesc Cabot y Pep Garrido que narra el periplo de  Joan, un hombre que malvive en las calles de Barcelona y decide emprender un viaje de final incierto hacia un destino que solo él sabe. La principal singularidad de la película, en la que entre otros, colabora la oenegé Arrels Fundació, es que está interpretada por personas que han vivido en la calle en algún momento de su vida, comenzando por el protagonista, Enric Molina. Rodado en Barcelona el Garraf y el Penedès, en el filme también participan actores profesionales como Laia Manzanares, Teresa Vallicrosa, Josep Maria Blanco y Christian Márquez. La película llegará a las salas en el 2019.

-¿Qué les ha motivado para hacer ‘Sense sostre’? PEP GARRIDO: Xesc y yo veníamos de hacer un documental sobre un músico, Juli Bustamante, que vivía en condiciones de mucha precariedad, y vimos que los temas que habían salido en ese trabajo no los habíamos agotado. Entonces descubrimos los cómics del Miquel Fuster, ilustrador que había vivido en la calle, quedamos con él, investigamos y decidimos emprender el proyecto.  

-¿Está concebida también como un documental? P. G. -No, no. Es una  película en la que todo es ficción pero hay una vocación muy realista.  Nos dimos cuenta de que en la mayoría de las pelis de sin techo, que tampoco hay tantas, el protagonista era una figura poética y muy idealizada. Cuando conocimos a personas de Arrels todas nos decían que no habían visto nunca un filme ni una novela que restituyera lo que realmente debería de ser una peli de un sin techo. Debería de ser de terror porque la vida de un sintecho es miedo y pesadillas. Y así arrancó.

-¿Tiene carga de denuncia? XESC CABOT: No es una intención que existiera previamente, pero inevitablemente acaba surgiendo. Solo por el hecho de poner la mirada ya hay denuncia, y en el propio punto de partida: son personas como cualquiera de nosotros y no nos parece bien que no se les trate como tales.  

-¿Qué cuenta la película? P. G. -Trata de un sintecho al que le pasan una serie de cosas que le sacan de la rutina cíclica de buscarse la vida cada día en Barcelona. En un momento dado esta persona, muy castigada, alcohólica, ha de tomar una decisión y emprende un viaje incierto que no va encaminado a solucionar la vida, porque habría sido muy injusto. Es muy difícil salir de la calle. La peli habla de qué te queda cuando lo has perdido todo. 

-Han combinado la presencia de actores profesionales con otros aficionados que en algún momento han vivido en la calle. ¿Cómo ha sido la experiencia? P. G. -Ha sido maravilloso. Participan actores profesionales que no son demasiado conocidos y esto va muy bien para que no haya desequilibrio, y nos interesaba tener esta idea de actores profesionales y no profesionales porque ni unos ni otros están en su zona de confort y se han de adaptar.  Están todos increíbles.

-La presencia de Chaplin, el gran sintecho cinematográfico, sobrevuela en la película. Incluso estaba prevista inicialmente la participación de su hija Geraldine y de su nieta, Ooana Chaplin. ¿Qué pasó? X. C. -Hemos tardado cuatro años en hacer crecer este proyecto y por el camino ha habido muchos cambios y retrasos, de actores, de localizaciones... Por una cuestión de agendas y de evolución del propio proyecto al final ellas no pudieron sumarse al rodaje.

-¿Han cambiado también ustedes la mirada hacia el colectivo? X. C. -Inevitablemente. Ahora tengo conversaciones con gente que tienen una visión totalmente equivocada de lo que significa vivir en la calle. Hay muchísimos estereotipos y con la película hemos querido romper con todos ellos.

-¿Por ejemplo? P. G. -Que todos son alcohólicos. En absoluto. O que son sucios porque son unos guarros. Otro error, el problema es que no tienen posibilidades para asearse o han de caminar cada día kilómetros para hacerlo. O que están en la calle porque quieren. Nadie se pregunta por qué a veces no quieren ir a un albergue, cuando en ocasiones la respuesta es tan sencilla como que no les dejan entrar con el perro o no les dejan beber. La gente no se plantea nada de eso.  Lo que rompe más tópicos es pensar que quien vive en la calle es exactamente igual al que no vive en la calle. Si los estereotipos no sirven para cualquiera de nosotros tampoco para ellos.

-¿Cuál es el tópico que más duele a una persona que ha vivido en la calle, como es su caso? ENRIC MOLINA: Que estamos en la calle porque nos lo hemos buscado. Yo venía de una familia no modélica pero normal y cuando se separaron mis padres me metí en temas que no tenía que haberme metido y por circunstancias me vi en la calle. Como ya no tenía dinero mis conocidos ya no me hacían ni caso. Ahí ves el tanto tienes tanto vales. Me encontré en un mundo que desconocía y cada vez iba empeorando más. Cuantos más días pasas en la calle más difícil es salir y más empeoras. Hasta que me moví y conocí a Arrels. Me acerqué a ellos porque quería dejar este camino.

-Le habrá resultado duro remover ahora esos días. E. M. -Pues la verdad es que no demasiado. Me ha resultado bastante fácil porque no tenía que ponerme en la piel de un sintecho, simplemente tenía que tirar unos años atrás. Era duro por el hecho de pensar en la gente que está viviendo esa situación, pero personalmente lo ves desde otra perspectiva, porque yo ahora estoy en una habitación compartida. He dejado todo lo que me perjudicaba y tirar atrás era solo en el recuerdo, una ficción.

-¿Le gustaría que la película sacudiera conciencias? E. M. - Creo que hay una palabra muy bonita que es solidaridad. Me gustaría que la gente cuando salga del cine pueda pensar que aquella persona a la que no mira podría ser un hermano, un amigo o él mismo. Y que tiene una vida interior, un corazón. Se puede mostrar solidaridad preguntando a alguien si tiene hambre, frío. Se agradece mucho. La vida da muchas vueltas y hay que intentar ponerse en la piel de una persona que está en la calle.

-¿La película abre una puerta a la esperanza? X. C. - Al final hay luz, sí, sí. Es un camino de redención.

E. M. -Es que la vida puede cambiar de golpe. Yo, por ejemplo, ahora puedo pagarme mi habitación y estoy viviendo mi sueño. Estudié a los 16 años para ser actor y mire.

-A punto de estrenar en el Lliure. E. M. -Sí, en mayo. Ahora estoy en pleno ensayo de la obra ‘Sis personatges’, también sobre personas sin techo y con otros actores que han podido dejar las calles.

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