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ABSENTISMO LABORAL

La Fiscalía archiva el caso del funcionario valenciano que estuvo años cobrando sin ir a trabajar

Argumenta que no se ha acreditado que haya cometido ningún delito porque avisó a sus jefes

Carlos Recio fichaba cada mañana, se iba y volvía al final de la jornada para cerrar su jornada

Nacho Herrero

El funcionario Carlos Recio.

El funcionario Carlos Recio. / VIDEOTAPE / LA SEXTA

Durante años, Carles Recio, un funcionario de estrambótico currículum, acudía cada día a primera hora al Archivo de la Diputación de Valencia, fichaba, se iba y volvía a primera hora de la tarde para, de nuevo con su huella dactilar, cerrar una cuestionable jornada laboral por la que cobraba cerca de cincuenta mil euros anuales. Pero la Fiscalía Provincial ha archivado su caso.

Fuentes de este órgano han confirmado a EL PERIÓDICO esta resolución y han explicado que, más allá de las posibles irregularidades administrativas, no se ha acreditado que Recio cometiera ningún delito, en parte porque él mismo avisó a sus superiores de que no tenía un lugar asignado para realizar sus supuestas funciones y ninguno hizo nada por resolverlo.

La Diputación apartó este verano a Recio tras determinar en un expediente disciplinario que se abrió tras denunciar 'El Mundo' su caso que había cometido una 'falta grave' y  otra 'muy grave'. La corporación también abrió un expediente  a su actual jefa pero lo paralizó cuando la Fiscalía empezó a estudiar el caso. Ahora, está previsto que retome el expediente de la jefa de Área que podría concluir en una 'falta grave' por ser consciente del absentismo de Recio y no haber dado parte.

Escritor de cómics, proxeneta y absentista

Ex militante del secesionista GAV (‘Grup d’Acció Valencianista'), cercano en su día a otros grupos de extrema derecha y autor de cómics de ‘serie b’ como Fallerela y Españísima, dos heroínas con poca ropa, Recio entró en la Diputación a mitad de la década de los noventa, con la llegada del Partido Popular a la presidencia de la misma. Primero como interino y después con plaza por oposición. Su labor principal era escribir los discursos de los presidentes populares.

Pero una década después, en 2005, se descubrió que Recio regentaba un prostíbulo masculino. La actividad se realizaba en un piso de su propiedad y los ingresos iban a una cuenta corriente a su nombre pero él defendió que simplemente trató de ayudar a los cuatro chicos que ejercían, a los que según su versión habría cedido el piso y una cuenta corriente y ayudado con la publicidad.

El escándalo llevó a Fernando Giner, ex presidente de la Diputación, a apartarle de sus funciones y reasignarle al Archivo, aunque lo hizo ‘ascendiéndole’ al crear para el un puesto como jefe de unidad sin funciones asignadas. Pero sus responsables directos nunca lo quisieron. Según ha explicado Recio en los últimos meses, al principio realizó algunos trabajos literarios para la corporación en diferentes instalaciones de la Diputación y finalmente decidió seguir con ellos fuera al no tener ni si quiera un ordenador asignado.

Esa ha sido siempre su versión sobre por qué no accedía a las instalaciones de la Diputación tras fichar aunque nunca ha mostrado ninguno de los trabajos que según él habría hecho esos años. Eso sí, según la memoria de la administración provincial en 2011 viajó a Cuba como ponente de la Feria Internacional del Libro

Una retrospectiva, su última burla

Hace apenas un mes, el Ayuntamiento de València suspendió antes de su inauguración una exposición que iba a abrir Recio en una sala municipal que había reservado a través de un tercero. Pretendía hacer una retrospectiva de su actividad con el provocador título ‘Carles Recio. Amor a València. Los trabajos de un hombre que nunca trabajó’.

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