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El miedo de los niños rohingya

MIREIA RECASENS. SAVE THE CHILDREN

El miedo de los niños rohingya

Pedro Armestre (Save the Children)

Miedo. Miedo a ser atacados mientras recogen leña. Miedo a usar los baños. Miedo a ser asaltados por la noche. Miedo a los animales salvajes. Miedo es lo que sienten a diario los niños y niñas rohingya que malviven en el campo de refugiados de Cox’s Bazar, en Bangladesh.

Ya son casi un millón los rohingya que viven hacinados y en condiciones inhumanas en este antiguo parque natural, la mitad de ellos niños. Niños que sobreviven entre la basura, duermen en cabañas hechas de bambú y plásticos y se enfrentan a todo tipo de situaciones que ningún niño debería vivir.

Hace ya seis meses que la violencia se intensificó en el estado Rakhine de Myanmar y los rohingya, una minoría musulmana perseguida históricamente en un país de mayoría budista, protagonizaron un de los éxodos más dramáticos y masivos que se recuerdan. Se instalaron en el vecino Bangladesh, un país donde el 40% de la población vive en situación de pobreza extrema. El campamento de Cox’s Bazar ya es considerado el más grande del mundo.

Después de haber visto con sus propios ojos los horrores más espeluznantes, los niños y niñas siguen enfrentándose a temores cotidianos en el campo de Cox’s Bazar. Temores que les mantienen en vilo. Las niñas no quieren utilizar los baños por miedo al acoso y son muchas las veces que esperan durante horas hasta que los hombres se van. Otros niños tienen pánico a ir a recoger leña por si se encuentran con “los hombres del bosque” que les pegan o abusan de ellos. También de los animales salvajes, como elefantes y serpientes que campan a sus anchas en el que antes era su hábitat, un antiguo parque natural. Y les preocupa la seguridad en sus cabañas porque no tienen forma de cerrarlas.

A todos estos miedos se le añade también el miedo a ser víctima de trata, ya que los secuestradores merodean por los alrededores del campamento. Desde el pasado agosto se han confirmado casi una treintena de casos de trata de niños en el campamento, un número que podría ser mucho mayor. Por eso los niños y niñas intentan pasar el mayor tiempo posible dentro de sus tiendas para mantenerse a salvo y cuando salen intentan hacerlo siempre en grupo. Pero ahora con la temporada del monzón, las fuertes lluvias pueden arrasar con todo y estos niños estarán aún más expuestos a la inseguridad y al riesgo de sufrir más actos violentos. ¿Es esa forma de vivir para un niño?

Una crisis olvidada

La de los rohingya es una crisis humanitaria de enorme envergadura que no ha llegado ni a la categoría de crisis olvidada ya que nunca ha sido recordada. Medio año después del éxodo masivo, las perspectivas para todos ellos son del todo inciertas. No existen garantías de que si regresan a Myanmar no correrán ningún peligro y la vida en el campamento de Cox’s Bazar está en riesgo por la llegada del monzón.

Por eso, desde Save the Children queremos que a 10.000 kilómetros se escuche la voz de los más pequeños. Y lo hemos hecho a través de la campaña tienennombre.org, porque detrás de esta crisis humanitaria hay personas, hay niños que tienen nombre y que merecen vivir con dignidad. Y porque ante esta situación de emergencia no podemos quedarnos con los brazos cruzados.

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