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LA GUERRA CONTRA LOS RESIDUOS

Cómo vencer al planeta Plástico

Las iniciativas ecológicas se multiplican, desde el auge del consumo a granel hasta la red de fuentes que prepara Londres para reducir el embotellado de agua

Imma Fernández

El ambientólogo Andreu Escrivà, con la cantimplora en una fuente de Valencia.

El ambientólogo Andreu Escrivà, con la cantimplora en una fuente de Valencia. / MIGUEL LORENZO

Frente a los excesos de la industria, las acciones para detener el planeta Plástico se multiplican. "Hay una nueva corriente que se ha propuesto huir de la locura del sobreenvasado. Están resurgiendo la compra a granel y el regreso a los mercados municipales. Y cada vez hay más consumidores que van a comprar con sus propios envases", explica Marta Beltran, de Rezero (Fundació Catalana per a la Prevenció de Residus i el Consum Responsable). 

Esta semana conocíamos que la cadena holandesa Ekoplaza ha abierto en Ámsterdam el primer súper con un pasillo de productos libres de plástico, envasados en biomateriales compostables. "El 40% del plástico creado es para envasar. De los 6.300 millones de toneladas de este material producidos desde 1950, solo se ha reciclado el 9%", estima la organización A Plastic Planet, que ha colaborado con Ekoplaza. Pero para los partidarios del minimalismo residual, se quedan cortos. "Lo ideal son los envases reutilizables. Ya hay muchos países donde venden bebidas con estos envases", agrega Beltran.

Una 'app' con las fuentes

Enemigo del embotellado, el ambientólogo Andreu Escrivà recorre, cantimplora en mano, las fuentes de su ciudad, Valencia. "Es una medida algo impopular, parece cosa de pobres, pero cada vez hay más adictos", dice el autor de 'Encara no és tard: claus per entendre i aturar el canvi climàtic'. Cuenta que la empresa Closca ha lanzado una botella de vidrio que se engancha a la mochila, el bolso o la bici. Lo novedoso es que incluye una 'app' que muestra las fuentes de agua a tu alrededor. 

"La publicidad de agua embotellada es bestial, incluso la asocian a la salud y belleza. ¡Bebe tal marca, que estarás más guapo! Hay que saber que contribuye mil veces más que el agua del grifo a la huella del carbono [emisiones de C02]", enfatiza Escrivà, que informa del impulso que está tomando el nostálgico ir a la fuente. La ONU ha alentado a usar recipientes propios en una campaña que alerta: "¡Un millón de botellas de plástico se compran cada minuto en el mundo!" Más concreto ha sido el alcalde de Londres, Sadiq Khan, que en enero anunció una medida revolucionaria: se instalará una red de fuentes (20 nuevas) y puntos de dispensación de agua para combatir el embotellado. 

Baleares también se ha apuntado un tanto ecológico: prohibirá a partir del 2020 las cápsulas de café no reciclables y otros objetos. Entre otras iniciativas europeas, en Noruega se aplica una tasa a los envases de un solo uso y en Alemania los supermercados deben tener papeleras para que los consumidores dejen los envases que no deseen.

Pero las guerras contra el plástico más contundentes se libran en África. La razón: las montañas de basura que dibujan el paisaje, especialmente en los barrios marginales. Kenia prohibió el pasado agosto la fabricación, importación y comercialización de las bolsas de plástico con multas de hasta 32.000 euros y penas de prisión de hasta cuatro años. Que se cumpla, con la corrupción conocida, ya es otra batalla. Otros países del continente negro -Uganda, Ruanda, Mauritania y Eritrea- ya contemplan leyes similares para un futuro más verde. 

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