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GENÉTICA

Los humanos se autodomesticaron seleccionando a los ejemplares más sociables

El hombre moderno comparte genes con los animales domésticos que están ausentes en neandertales y denisovianos, y también en los animales silvestres

Un cráneo neandertal (izquierda) y uno de Homo sapiens (derecha).

Un cráneo neandertal (izquierda) y uno de Homo sapiens (derecha). / JIM HOLLANDER

Los humanos se 'autodomesticaron' seleccionando entre sus congéneres a los que tenían actitudes más sociales, según una investigación llevada a cabo por científicos de la Universidad de Barcelona (UB), que ha encontrado evidencias genéticas de este proceso evolutivo.

La investigación, liderada por el profesor de la UB Cedric Boeckx y que publica la revista 'PLOS ONE', ha comparado los genomas de los humanos modernos con los de algunas especies domesticadas y con sus equivalentes salvajes, para encontrar genes coincidentes relacionados con rasgos de la domesticación, como una fisonomía más grácil o la docilidad.

Según ha explicado Boeckx, los resultados muestran un número significativo de genes relacionados con la domesticación que se solapan entre animales domésticos y humanos modernos, pero no con sus parientes salvajes, como por ejemplo los neandertales.

"Los resultados refuerzan la hipótesis de la autodomesticación humana y revelan información sobre uno de los aspectos que nos hace humanos: nuestro instinto social", ha señalado el investigador.

El 'Homo sapiens' favoreció a los congénes que disponían de actitudes más sociables

La 'autodomesticación' se daría en algunas especies que muestran rasgos anatómicos y de comportamiento característicos de los animales domésticos en comparación con sus parientes salvajes.

La diferencia es que en estos casos la domesticación habría tenido lugar sin la intervención de ninguna otra especie.

Diferentes estudios ya habían planteado la hipótesis de que los humanos -y otras especies como los bonobos- se domesticaron a sí mismos, pero el objetivo de este estudio ha sido buscar evidencia biológica de la autodomesticación humana estudiando un nuevo tipo de datos: los genomas de nuestros ancestros ya extinguidos, como los neandertales o el hombre de Denisova.

"Uno de los motivos que llevó a los científicos a decir que los humanos se domesticaron a ellos mismos reside en que los humanos modernos son más dóciles y tolerantes, como las especies domésticas, y nuestras capacidades de cooperación y la conducta social son rasgos esenciales de la cognición moderna", ha dicho Boeckx.

"El otro motivo es que los humanos, comparados con los neandertales, presentan un fenotipo más grácil que se parece a lo que vemos en los animales domésticos en comparación con sus primos salvajes", ha añadido.

El hombre moderno y los animales domesticados comparten genes que en cambio están ausentes en Neandertales o animales silvestres

Para identificar indicadores del proceso de la autodomesticación en humanos, los investigadores crearon una lista de genes relacionados con rasgos domésticos a partir de la comparación con el genoma de los neandertales y los homínidos de Denisova, especies humanas ya extinguidas.

Después, compararon esta lista de genes con el genoma de animales domésticos y de sus parientes salvajes, como por ejemplo los perros en relación con los lobos y los toros en relación con los bisontes.

Los resultados muestran que el número de genes que coincidían sólo era relevante entre los humanos y las especies domesticadas.

Los investigadores también utilizaron otras medidas estadísticas, como por ejemplo grupos control, para confirmar los resultados y descartar que la coincidencia de los genes de los humanos modernos con las especies domésticas fuera aleatoria, así que se comparó también con el genoma de los grandes simios.

"Los resultados muestran que los genes relacionados con la domesticación de los animales domésticos no coincidían en chimpancés, orangutanes y gorilas. Por lo tanto, parece que hay una interacción especial entre humanos y animales domésticos, y esto lo vemos como evidencia del autodomesticación", según Boeckx.

"Creemos que las coincidencias que hemos encontrado nos permiten explicar nuestra cognición especial y también por qué somos notablemente cooperativos, pero aún se debe estudiar más a fondo", ha concluido Cedric Boeckx. 

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