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INVESTIGACIÓN POR UNA MILLONARIA ESTAFA PIRAMIDAL

El fiscal pide cárcel para dos empresarios por enviar sicarios al 'Madoff catalán'

Entre los acusados por extorsión se encuentra uno de los hijos del exmagistrado Lluis Pascual Estevill

Los ocho investigados, entre ellos varios sudamericanos, se enfrentan a una pena de cinco años de prisión

J. G. Albalat

Antoni Mas, apodado el Madoff catalán, entrando en la Ciutat de la Justícia.

Antoni Mas, apodado el Madoff catalán, en segundo término y junto con su abogado, entrando en la Ciutat de la Justícia hace unos meses. / DANNY CAMINAL

El 11 septiembre del 2015, dos sicarios entraron en el despacho de Antoni Mas, conocido por el 'Madoff catalán' e investigado por una millonaria estafa piramidal, en la calle Gelabert de Barcelona. Cuando este promotor musical abrió la puerta, le empujaron en el hombro y le obligaron a sentarse. Tras enseñarle fotos de su familia le dijeron: "Hemos sido contratados para cobrar la deuda que usted tenía con unos señores por importe superior a 36 millones de euros y hemos venido a cobrarla". Se referían a una supuesta deuda con una sociedad dirigida por Carles Capdelacreu y Lluís Pascual Franqueses, hijo del exmagistrado Lluís Pascual Estevill, que fue condenado en el 2005 por cohecho. La Fiscalía de Barcelona reclama ahora para los dos empresarios y otras siete personas cinco años de prisióm, por un delito de extorsión.

La acusación pública sostiene que Capdecreu y Pascual, con el fin de cobrar un préstamo que le habían hecho a Antoni Mas, contactaron con otro de los acusados y de "mutuo acuerdo" urdieron un plan para que una serie de personas, la mayoría de ellas sudamericanas, utilizaran "prácticas intimidatorias" para lograr que el 'Madoff catalán' abonara la cantidad debida. Primero se presentaron en el despacho del promotor el 11 de septiembre del 2015 y, a los dos días Mas recibió un mensaje en su teléfono en el que le exigían esa cantidad y enviaban irónicamente saludos a su mujer y a su hija.

Cartas a la familia

En noviembre de ese mismo año fueron la hija de Mas y su mujer las que recibieron una carta y, dentro de ella, cinco hojas mecanografiadas dirigidas a la familia. Las misivas, que son idénticas,  indicaban que un grupo de personas españolas contactaron con una oficina de cobros de Colombia, en concreto de Medellín, para recaudar la deuda. En los escritos se mencionan "investigaciones por corrupción política" y el seguimiento de la familia del promotor. Se incluyen frases como "si muere don Antonio de un infarto (…) la deuda no muere con él. Nos pagan, hoy, mañana o dentro de 10 años, pero nos pagan". La hija de Mas también recibió llamadas telefónicas amenazantes en el restaurante que regentaba.

El último episodio se produjo el 27 de noviembre del 2015, cuando tres de los acusados se presentaron en el despacho del promotor y le exigieron otra vez que les pagara la deuda. La "visita" fue grabada por el sistema de seguridad. Mas denunció los hechos a los Mossos, a los que comunicó que había quedado con sus extraños visitantes el 2 de diciembre. Los agentes montaron un operativo y detuvieron a dos personas.  

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