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A esta escalera le faltan peldaños: becas, matrículas e igualdad de oportunidades

ÁLVARO FERRER. TÉCNICO DE EQUIDAD EDUCATIVA DE SAVE THE CHILDREN

A esta escalera le faltan peldaños: becas, matrículas e igualdad de oportunidades

Alba Lajarín (Save the Children)

El PSOE propuso hace unos días la gratuidad de la primera matrícula universitaria para que se incorpore al apartado sobre becas del pacto educativo, que discutirá el Congreso la próxima semana. Que ésta sea una medida equitativa o no dependerá de quiénes llegan a la universidad y se beneficien de ello, y es que nuestro problema de desigualdad en la educación empieza antes. Mucha de la gente que parte de peor situación se ha quedado atrás en el camino. Según datos de la OCDE, solo 2 de cada 10 hijos de padres sin estudios universitarios terminan la universidad. En las familias de más bajos ingresos, tras experiencias de repetición y a menudo no obtener el título, casi 4 de cada 10 jóvenes abandonan sin terminar más que la educación obligatoria. A la vez, sabemos que quienes tienen estudios superiores cobran la mitad más que quienes solo tienen Bachillerato o Grado Medio y casi el doble de quienes únicamente terminaron la ESO.

Por muy fuertes que sean los peldaños de arriba, es difícil -si no imposible-, subir una escalera si no hay peldaños en la parte de abajo, o si estos son tan débiles que se rompen al pisarlos. Eso le pasa a nuestro sistema de becas, pensado teóricamente como instrumento compensador de las desigualdades que, aunque por sí solo no puede resolver el problema, de hecho, no está orientado a contribuir a ello.

Las matrículas en educación infantil de primer ciclo son inasequibles para muchas familias, a pesar de que esta es un potente instrumento para prevenir problemas educativos posteriores. En varias comunidades autónomas los libros y el material siguen sin ser gratuitos. Los 2.100 euros -210 por mes del curso- que de media recibe de beca un estudiante de una familia que tiene problemas para llegar a fin de mes, difícilmente compensarán la necesidad de salirse del Bachillerato o la FP a buscar un empleo precario que aporte ingresos al hogar. Menos aún si esa familia inicia el curso sin saber cuánto ni cuándo lo recibirán. Por cada cinco euros que gastamos en becas y ayudas universitarias, invertimos sólo cuatro en todas las otras etapas, cuando hay cinco veces más estudiantes matriculados en los niveles no universitarios.

Por lo tanto, si queremos que las oportunidades no dependan del nivel económico y cultural de la familia donde se nace, que las matrículas universitarias sean gratuitas no es suficiente si no fortalecemos las etapas anteriores. Siguiendo con la metáfora, tan firmes tienen que ser los peldaños de arriba de nuestra escalera como los de abajo. Y los diputados y diputadas tienen la próxima semana la oportunidad de impulsar este cambio en las becas, poniendo la equidad en el corazón del pacto educativo. Hacer gratuito el primer ciclo de la educación infantil al menos a las familias que no pueden pagarla, un sistema de becas mejor financiado y más focalizado en el alumnado más desfavorecido, con cuantías (becas-salario) que sean suficientes para desincentivar el abandono hacia el mercado de trabajo en ESO, Bachillerato y FP, sin criterios académicos que exijan más a quienes necesitan una beca y que además suelen acumular más dificultades, hacer más accesible la información sobre becas, más sencillo solicitarlas y que se concedan e ingresen al inicio del curso, son algunas sugerencias a sus señorías.

Hagamos una escalera de becas y ayudas sólida desde la base, para que cada niña y niño llegue tan alto como pueda y quiera, para que el sistema educativo ofrezca a todos las mismas oportunidades de elegir sus trayectorias educativas, laborales y vitales y, por qué no, también de ir a la universidad.

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