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DE MADRUGADA

Detenidos 17 Ángeles del Infierno en Sabadell, Sitges, Castelldefels y Gavà tras la muerte de un hombre

Los Mossos ha llevado a cabo una decena de registros en varios puntos de Catalunya

Albert Segura

La sede está ubicada en el número 2 de la calle Serret de Sabadell. / NORMA VIDAL/ACN

Los Mossos d’Esquadra han detenido este miércoles a un total de 17 miembros de los Nomad Hell Angels, una banda motera de 'ángeles del infierno' con su base en Sabadell, en un operativo que se ha organizado en varios municipios de Catalunya. En total se han realizado una decena de registros en localidades como Castelldefels, Sitges o Gavà, pero el más significativo es el de Sabadell, donde los agentes habrían encontrado material relacionado con el asesinato de un hombre en la misma localidad en septiembre del año pasado.

El operativo ha arrancado de manera simultánea pasadas las seis de la mañana, momento en el cual los agentes han realizado los registros de Castelldefels, Sitges, Gavà, Vallirana, Riells i Viabrea y Sabadell. El más significativo ha sido esta última localidad, donde los Mossos han trasladado a uno de los detenidos a la sede del colectivo, situada en el número 2 de la calle Serret, en el barrio de Can Feu de Sabadell.

Agentes y uno de los principales detenidos han llegado hacia las 9.00 horas a la sede social sabadellense, donde han accedido a través de la parte baja de la puerta principal. Los mismos agentes han roto parcialmente el cristal del acceso para proceder al registro del local, y una vez dentro, han analizado el material con el que cuenta el colectivo. Todo apunta que los agentes han tenido que utilizar la fuerza para acceder a determinadas dependencias o armarios, dado que desde el exterior se han escuchado reiterados golpes.

Finalmente, agentes y detenido han vuelto a salir del inmueble poco después de las 11.00 horas. Lo han hecho portando varias cajas y bolsas, en una de las cuales se han reunido varios palos que podrían ser bates de béisbol.

Acusación de asesinato

La banda estaría implicada en el asesinato de un hombre. Los hechos sucedieron el 24 de septiembre del año pasado en la misma localidad de Sabadell. Según apuntan fuentes cercanas a la investigación, se trataría de un hombre que habría recibido una fuerte paliza y que habría quedado herido en estado muy grave. Semanas más tarde, murió como consecuencias de las heridas recibidas.

La víctima formaría parte de una banda rival, por lo que miembros de los Ángeles del infierno lo habrían acosado y posteriormente agredido mortalmente. La investigación que arrancó a partir de este homicidio llevó a iniciar otra investigación que vincula también a este grupo con el cultivo y el tráfico de droga, concretamente marihuana.

Por todo ello, el juzgado de Instrucción número 1 de Sabadell ha asumido la causa, que sigue abierta por los delitos de homicidio y por el delito contra la salud pública.

Expectación en el barrio

La actuación policial ha trastocado la actividad en una zona del barrio de Can Feu de Sabadell donde convive la actividad industrial, la residencia y la educación. El local de los Nomads Hells Angels se encuentra en una esquina desde la que se ve un concesionario de vehículos, casas y un instituto.

Precisamente, la intervención de los agentes se ha convertido en toda una atracción en este centro educativo. Los Mossos han estacionado sus furgones en la acera del instituto, y ello no ha pasado desapercibido para los alumnos que han aprovechado la hora del recreo para acercarse a la puerta del local, hacerse alguna foto frente a él y comentar la jugada. Muchos de ellos admitían no haberse percatado de su presencia.

Pese a que algunos vecinos aseguran que el lugar era frecuentado por personas que no se hacían con la gente del barrio, no todo el mundo lo ve así. En el bar La Quadra, que toca pared con pared con la sede de los Ángels del Infierno, ninguna mala palabra hacia el colectivo.

"Eran gente muy normal, no hacían demasiado ruido y recientemente habían instalado un gimnasio en la parte que toca más hacia el bar", señala Antoni Pasqual, responsable del bar. Define el personal que lo frecuenta como “personas de la calle, que cuando van en manga corta se ve que llevan tatuajes, pero que cuando van vestidos de calle son uno más”.

Molestias ninguna, y apunta que más allá de alguna fiesta los sábados por la noche, no se notaba su presencia en el vecindario. A pesar de esa presunta normalidad, el operativo de esta mañana ha hecho saltar las alarmas en el barrio, donde ahora algunos vecinos escudriñan entre los cristales rotos de la puerta, protegidos por un precinto policial, para entender qué actividades delictivas se hacían puertas adentro, sin levantar ninguna sospecha entre los locales.