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delincuente sexual

Cae un violador que acorraló a seis mujeres en párkings de Terrassa

A punta de pistola, se encerraba con ellas en el coche para robarlas pero solo llegó a agredir sexualmente a una de las víctimas

Los investigadores sospechan que cometía los atracos para disfrutar del miedo de las mujeres

Guillem Sànchez

Imagen de archivo de un parking. 

Imagen de archivo de un parking.  / periodico

Los Mossos d’Esquadra arrestaron el pasado viernes en Terrassa, de noche, a un presunto violador de 38 años y de nacionalidad española al que buscaban desde verano. No ha sido una investigación sencilla porque este sospechoso solo cometió una agresión sexual. Aunque a lo largo de este medio año ha acorralado a cinco mujeres más de esta ciudad del Vallès Occidental a las que finalmente liberó sin violarlas.  

La víctima de esta violación denunció en verano que un hombre de mediana edad la había sorprendido en el párking de su edificio. Ya era tarde y en el aparcamiento no había nadie. Cuando la mujer se dirigía al coche, el agresor, con la cara tapada y a punta de pistola, se encerró con ella en el interior del vehículo. Primero la atracó y, después, fue más allá y terminó agrediéndola sexualmente.

Con la denuncia de esta mujer, arrancó un caso que fue asignado al Área de Investigación Criminal de la Región Policial Metropolitana Norte de los Mossos d’Esquadra. Todas las patrullas de Seguridad Ciudadana de esta demarcación recibieron una descripción del sujeto y la instrucción de estar atentos a cualquier sospechoso que pudiera encajar en ella. Pero no hubo más agresiones. Solo atracos que se parecían demasiado al modo en que había sido capturada la víctima. 

Medio año de búsqueda 

Durante medio año, el sospechoso salió a buscar más víctimas. Siempre utilizando el mismo modus operandi: se escondía en aparcamientos de la zona céntrica de Terrassa. Y esperaba a las mujeres. Cuando las localizaba, y después de asegurarse de que estaban solas, se acercaba a ellas y les mostraba la pistola. Llevaba la cara oculta con un buf y con una gorra. 

Los investigadores, a pesar de que en estos cinco atracos no existió ninguna agresión sexual, sospecharon desde el comienzo que detrás de estos robos con violencia e intimidación podía esconderse el mismo agresor sexual que buscaban desde el verano. Existían demasiadas coincidencias.

Todas las víctimas habían sido asaltadas de noche y en el aparcamiento del edificio en el que residían. Los ataques se habían producido en puntos cercanos al centro de Terrassa. Las mujeres describían rasgos físicos que coincidían y subrayaban que el asaltante ocultaba la cara con una gorra y con un buf.

Había más coincidencias. Eran atracos que hacía casi a cámara lenta. Lejos de ser un ladrón que quería largarse cuanto antes con el botín bajo el brazo, este delincuente parecía no tener ninguna prisa. Las trataba amablemente y alargaba innecesariamente el 'secuestro' en el interior del vehículo mucho más de lo que requería el atraco, un tiempo que a ellas se les hacía eterno. El importe que sustraía, además, era exiguo en algunos casos. Una pista que reforzaba la hipótesis de que, en realidad, lo que motivaba a este agresor sexual era someter a las mujeres y asustarlas a punta de pistola. 

El arresto

El pasado viernes por la noche, un ciudadano llamó a los Mossos avisando de que había descubierto a un hombre en actitud extraña en el interior de un aparcamiento. Una patrulla de Seguridad Ciudadana atendió aquella llamada consciente de que podía tratarse del sospechoso que buscaban. Al ver a los agentes, el hombre trató de esconderse inútilmente en uno de los trasteros del párking. Lo cachearon y encontraron la gorra, el buf y la pistola, que resultó ser un arma simulada. El sospechoso, tras pasar a disposición judicial, ha ingresado preventivamente en prisión por los delitos de robo con violencia e intimidación y por una agresión sexual. 

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