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LACRA SOCIAL

Víctimas de violencia machista: el terrorismo de género

Algunos sectores cuestionan la estadística oficial y elevan a 96 los "feminicidios" en todas sus expresiones

Las víctimas deben luchar contra los prejuicios de la sociedad y del sistema judicial, y la falta de protección

Víctor Vargas Llamas

Concentración contra la violencia machista ante el Ayuntamiento de Barcelona, el pasado junio.

Concentración contra la violencia machista ante el Ayuntamiento de Barcelona, el pasado junio. / RICARD CUGAT

Las estadísticas oficiales que se asoman a las portadas de diarios y abren informativos hablan de la irreparable ausencia de 47 mujeres asesinadas a manos de sus cónyuges exparejas en lo que va de año. Un drama de impacto, inapelable, pero que se ha perpetuado "durante tantos años en el imaginario colectivo" que ya se asimila con visos de "cierta normalidad, propiciando una lectura dura, pero que no impide la simplificación del fenómeno", según describe Alba Alfageme, psicóloga especializada en violencia machista. "Con alrededor de un millar de casos en 15 años, es un caso de terrorismo de género, un problema estructural, de Estado, que reflejan el fracaso de nuestra sociedad", añade la también excoordinadora de la unidad de apoyo a la atención de víctimas de la Conselleria d'Interior.

"Hace falta un cambio de mentalidad estructural, de toda la sociedad"

Núria Balada

Directora del Institu Català de les Dones

Hablamos de cifras y hasta en su reconocimiento hay un halo de controversia. "Para algunos sectores, como el feminista, no son 47 sino 96 las víctimas, porque deben computarse como feminicidios, donde se incluyen casos como el de la trabajadora sexual asesinada la semana pasada por un cliente", relata Silvia Aldavert, coordinadora de la Asociación de Planificación Familiar de Catalunya y Baleares. Y ahí radica que no se entienda "la raiz del problema", la de un "sistema patriarcal que otorga una serie de privilegios al hombre y que en casos extremos puede degenerar en diferentes tipos de violencia", que además de física psicológica "también puede ser económica e institucional". 

Ante ese panorama, las leyes aprobadas en los últimos años han sido "un avance importante" para visibilizar el fenómeno, especialmente en Catalunya, "donde se va más allá del ámbito de la pareja", expone la directora del Institut Català de la Dona, Núria Balada. Pero la implantación es aún insuficiente cuando una de las grandes claves "es la necesidad de cambiar la mentalidad", un aspecto estructural "del que es responsable toda la sociedad", expone Balada.

Visibilización

Esa mentalidad se aprecia incluso en espacios en teoría tan insospechados como la judicatura, como sabe bien la abogada feminista María José Varela, que revela que a las víctimas del maltrato machista "no se las cree en general". "En el juzgado deben vencer la sombra de sospecha que se cernirá sobre ellas porque parece que quieran perjudicar al hombre, especialmente si se encuentran en proceso de separación divorcio. Hay quienes no se dan cuenta de que el riesgo para las mujeres aumenta justo cuando quieren dejar a la pareja y el hombre se da cuenta de que la pierde, de que su dominio está amenazado", relata la letrada. El panorama mejoraría "si se aplicara con rigor la ley integral contra la violencia de género", del 2004, que contempla "formar a todo el personal jurídico para especializarse en esta lacra, detectar  la problemática en toda su dimensión y actuar en consecuencia", un extremo que no ocurre," expone Varela. "O avanzamos en todos los ámbitos o seguiremos recogiendo cadáveres", zanja. 

Ese y otros horizontes que aguardan a la víctima perpetúan el sufrimiento que le acompaña en su día a día. "Ha mejorado mucho la visibilización del problema pero la respuesta inmediata que debería dar el sistema a quien se atreve a superar el miedo y dar el paso no está a la altura a día de hoy", describe Balada. Coincide Beatriu Masià, cofundadora de Tamaia, entidad de atención a las mujeres que sufren situaciones de violencia, que abunda en el déficit de atención a la víctima, "que se puede encontrar  sin recursos, con la necesidad de volver a casa y compartir techo con su agresor" después de denunciarle. El terror de poner en riesgo su vida y la de sus hijos.

"Con las condiciones actuales, la vida de la mujer tiene menos valor que la del hombre"

Dolo Pulido

Activista de Novembre Feminista Ca la Dona

"El ejemplo es el de la mujer de Sant Adrià, uno entre muchos, que han denunciado y consiguen orden de alejamiento que no les sirve de nada para acabar siendo asesinadas",  denuncia Dolo Pulido, activista de las plataformas Novembre Feminista y Ca la Dona.  Se muestra esperanzada con la reacción popular de indignación ante casos como el de Juana Rivas La manada, pero sabe que queda "mucho camino" por recorrer.  "Ahora mismo -zanja Pulido-, la vida de la mujer tiene menos valor que la del hombre".