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EJEMPLO DE ECONOMÍA CIRCULAR

De la taza al fuego o cómo convertir café en energía

Una empresa recolecta residuos de granos molidos en bares de Barcelona para fabricar 'pellet' de chimeneas

La iniciativa emplea a personas con riesgo de exclusión social y espera comercializar el producto en el 2018

Carlos Márquez Daniel

Iván recoge los residuos de café de uno de los locales de la estación de Sants gestionados por la empresa Areas. 

Iván recoge los residuos de café de uno de los locales de la estación de Sants gestionados por la empresa Areas.  / JOAN CORTADELLAS

El café en un bar lo es todo. No solo por su sabor, la liturgia del azúcar, la cucharilla, la crema, la conversación o la lectura de periódicos. También por el proceso de producción. El ruido de la máquina, el estruendo del calentador de la leche. Y esos golpes con lo que queda de los granos molidos; esa pequeña cazuelita que el camarero vacía como si no hubiera mañana. Esos residuos, que ahora se lanzan a la basura, se pueden convertir en energía. Concretamente, en combustible, en forma de pelletpara estufas y chimeneas. Y se puede hacer de manera sostenible y social, empleando a colectivos en riesgo de exclusión.

De momento es una prueba piloto de cinco semanas en los barrios de Gràcia y Sants, en los que cerca de 80 locales de restauración se han sumado a la iniciativa. Empezaron a recoger el café el 7 de noviembre y cada semana han almacenado cerca de una tonelada de residuos de café. La colecta corre a cargo de personas como Iván o Fran, del grupo cooperativo TEB, que emplea a personas con discapacidad intelectualDanielle Pellikaan es una de las impulsoras de la asociación sin ánimo de lucro Factor Escucha, la nave nodriza de Up! Energía, que es la marca bajo la que pretenden comercializar el producto.

Secar el producto: el reto

Esperan poder sacarlo al mercado antes de que termine el 2018. Pero deberán sortear varios obstáculos. El más importante, señala esta holandesa que llegó a Catalunya hace ocho años, es "el proceso de secado del café". El residuo llega con una humedad superior al 50% y no puede pelletizarse hasta que baja a un máximo del 10%. "El problema -reza- es que no podemos emplear más energía en este proceso que la que luego generamos". Para ello cuentan con la colaboración de ingenieros de la Universitat Politècnica de Catalunya (UPC), con los que ya han podido fabricar pellet muy parecido al que terminarán comercializando. Por ahora echan mano de la energía solar. Aunque lo justo sería decir que echan mano del sol a secas, pues es así, tendido ante el lorenzo, como deshidratan los residuos. En el futuro, cuenta Pellikaan, quizás creen un invernadero ventilado. Están en ello. Todo llegará.

Los primeros 'pellet' de café, todavía en pruebas / JOAN CORTADELLAS

Este jueves tocaba recogida en los restaurantes de la estación de Sants, gestionados por la empresa Areas. Iván posa con naturalidad para la cámara mientras improvisa una conversación con el camarero. "Qué, ¿cómo va la faena?". Por el momento, se encarga de la recogida dos días a la semana, de 9.30 a 13.30 horas. Cuando termina, lleva los residuos a la sede de TEB, y de ahí van a parar al centro que Up! Energía tiene en Montcada i Reixac.

Más calor, más limpio 

La base del negocio responde al concepto de economía circular, basado en el aprovechamiento de productos, materiales y recursos durante el mayor tiempo posible. Pero más allá de ser una iniciativa ecológica y comprometida socialmente, también deberá ser rentable. Por ello iniciarán, en breve, la búsqueda de financiación para no tener que derivar la producción a terceros y disponer de una planta propia. 

Para los incrédulos, ahí van algunos datos sobre el invento. El pellet de café genera un 20% más de calor que el de madera, y también genera menos cenizas. También emite, según señala Pellikaan, un 75% menos de monóxido de carbono. Con todos los residuos de café que se generan cada año en España se podría calentar cerca de 200.000 hogares durante los tres meses de invierno.

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