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ACOGIDA A LOS INMIGRANTES

Zoido presume de nuevos CIE en plena polémica por usar una cárcel

Interior defiende que recurrir a la prisión es una solución "transitoria" y "excepcional"

Las oenegés critican las restricciones de acceso y la atención deficitaria

Julia Camacho

Vista de la nueva cárcel de Málaga ubicada en Archidona.

Vista de la nueva cárcel de Málaga ubicada en Archidona. / Carlos Diaz (EFE)

En plena polémica por el trato dado a medio millar de inmigrantes que han sido trasladados a una cárcel de Málaga aún sin estrenar, y a donde siguen llegando indocumentados, el ministro del Interior, Juan Ignacio Zoido, presentó este lunes el nuevo modelo arquitectónico con el que se construirán a partir de ahora los Centros de Internamiento de Extranjeros (CIE). Lejos de atender las quejas de los colectivos sociales, que claman por la desaparición de estos centros debido el régimen carcelario al que se somete a sus ocupantes, Zoido defendió que se trata de una “herramienta necesaria para hacer efectiva la política migratoria de la UE, particularmente en lo que se refiere a la lucha contra la inmigración ilegal”.

El primer nuevo CIE se construirá en Algeciras (Cádiz), uno de los puntos calientes en cuanto a llegada de inmigrantes en patera. Allí, el responsable de Interior subrayó el uso “transitorio” y “excepcional” de la cárcel de Archidona para acoger a todos los migrantes llegados en las últimas semanas a Murcia y otros puntos del territorio, que han acabado por “colapsar” el sistema de atención que reciben. Y es que las 20.000 personas contabilizadas convierten ya a 2017 en el año con más llegada de inmigrantes irregulares después de la crisis de los cayucos en 2006.

Así, frente a las críticas, Zoido insistió  en que se trató de una decisión amparada por la legislación española y europea, dado que fue autorizada por los hasta siete juzgados que tomaron declaración a los más de 500 migrantes llegados en apenas dos días. Y se aferra a que los migrantes no solo disponen de unas instalaciones en “infinitamente mejores condiciones que cualquier otro de los CIE que hay distribuidos por todo el territorio”, sino que además, “los internos tienen los mismos derechos y garantías” que en cualquiera de esos siete centros.

Deficientes condiciones

Una aseveración que ponen en duda las oenegés y colectivos que trabajan con migrantes, que este fin de semana participaron en una concentración espontánea junto a familiares de los inmigrantes internados para denunciar los obstáculos para visitarles y pedir su puesta en libertad porque no han cometido delito alguno, ya que la entrada irregular es una falta administrativa.

Las asociaciones cuestionan además las condiciones de la atención que reciben, dado que no se habían siquiera habilitado los requisitos mínimos de limpieza para abrir este centro, al que han seguido llegando autobuses de migrantes en los últimos días y ya suma 572 personas. Así, denuncian que tanto en el muro exterior como los pasillos interiores se acumulan restos de comida, papeles o basura. También ponen en entredicho la falta de atención sanitaria o a la calidad de la comida que reciben. El propio Zoido concedió este lunes que estos días se han producido “destrozos” y que se han arrojado fuera mantas, almohadas o incluso colchones. Además de las denuncias presentadas por el sindicato de prisiones Acaip y oenegés como Cáritas, que cuenta con el apoyo del Vaticano, el Defensor del Pueblo prepara ya un informe tras una visita sorpresa realizada a la prisión de Archidona la pasada semana. 

Funcionarios en vez de policías

 El Gobierno quiere cambiar no solo el diseño, sino también el “concepto” de los CIE, para lo que pide a partidos políticos y colectivos que participen. “Crispar sin aportar soluciones no es una buena fórmula”. Entre otros puntos, Interior plantea que la atención y la custodia de los inmigrantes sea llevada a cabo “por un cuerpo civil de funcionarios”, en vez de agentes de Policía. También definirá el papel de las oenegés.

Los nuevos CIE serán de nueva planta, en vez de aprovechar viejas instalaciones como cárceles o comisarias, y en ellos los inmigrantes se distribuirán por sexo, procedencia, nacionalidad y religión. Contarán con todos los servicios asistenciales, desde enfermería a espacios para abogados o familiares.