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VIOLENCIA MACHISTA

"No me dolían los golpes, me dolía que lo hubieran visto mis hijas otra vez"

Tres mujeres que han convivido con maltratadores explican cómo han salido del infierno de violencia, control, humillación y miedo

"A la sociedad le gusta más la imagen de la mujer víctima, pero nos negamos. No queremos escondernos, queremos ser libres", reivindican

Helena López

Vega, Eva, Ambra y Anna, juntas, este viernes.

Vega, Eva, Ambra y Anna, juntas, este viernes. / FERRAN NADEU

Ellas han sobrevivido a la violencia machista. 45 mujeres y ocho menores en lo que va de año en España no. 

Pese a que la sentencia condenó a su agresor a una multa de 600 euros y una indemnización de 450, el juez consideró el episodio una pelea, no una agresión machista, Vera aún puede pensar que tuvo suerte: logró la custodia de su hijo. Aquello que la justicia etiquetó como pelea, fue la paliza que su ex le dio delante de su bebé de siete meses y que le hizo darse cuenta de que tenía que escapar de aquello. "De los dos mossos que me interrogaron, el chico aseguró ante el juez que no recordaba si tenía sangre en la boca. ¿Tú tomas declaración a una mujer que ha llamado pidiendo auxilio y no recuerdas si tenía sangre en la boca?", cuestiona. 

"Cuando te decides a denunciar, eres tú la que se siente juzgada"

Vera Vásquez

Víctima de violencia machista

Vera Vásquez tiene 33 años y llegó a Barcelona hace 11. Dejó Venezuela junto a su pareja de entonces, quien ya en España empezó a maltratarla. Nunca le denunció. "A los tres años de separarme, conocí al papá de mi hijo. Las alarmas me saltaron antes de la paliza por todo lo que ya había vivido antes, pero estoy sola, en un país que no es el mío, sin familia, con un niño pequeño...", prosigue la mujer, quien insiste en denunciar la crueldad del sistema. "Cuando te decides a denunciar, eres tú la que se siente juzgada. Te hacen revivirlo todo una y otra vez. Eres tú la que tiene que demostrar que te pegó, en vez de demostrar él que no lo hizo", agrega la joven, recuperada, quien está rehaciendo su vida estudiando Integración Social en el IOC.

Vega Vásquez, este viernes / FERRAN NADEU

Pese a que el juez le dio permiso para regresar a Venezuela, no puede hacerlo porque el padre no quiere renovar el pasaporte del niño. "Ese es otro tipo de violencia. Es perverso que el sistema te obligue a seguir dependiendo de tu agresor", concluye camino del metro, junto a Ambra de Turro, Eva Flores y Anna Passarell. Las dos primeras, como Vera, forman parte de la Xarxa de Mentores de la Fundació Surt, coordinada por Passarell y formada por un grupo de mujeres comprometidas que han sufrido violencia machista, han salido adelante y trabajan en acciones de sensibilización, visibilización, prevención y denuncia, como sentarse este viernes delante de la grabadora con la cabeza bien alta y una valentía que eriza la piel, pese a su insistencia en que no quieren ser valientes, sino libres.

"No queremos escondernos, queremos ser libres"

"A la sociedad le gusta más la imagen de la mujer víctima, pobrecita; pero nos negamos. No queremos escondernos, queremos ser libres", señala Ambra, hoy, la viva imagen de una mujer libre. Esta italiana que domina cinco idiomas vivió por primera vez en Barcelona en el 2003 vía Erasmus. Volvió algunos años después, tras acabar la carrera y perder la visión. Conoció a un hombre y se enamoró. "Todo era perfecto, un noviazgo fantástico hasta que se empezó a convertir en una dictadura. Me controlaba y me hacía sentir culpable por todo". 

Ambra de Turro, este viernes /FERRAN NADEU

"Todo era perfecto, un noviazgo fantástico, hasta que se empezó a convertir en una dictadura"

Ambra de Turro

Víctima de violencia machista

Tras tener a su hija sacó las fuerzas para dejarle. "Yo no quería esta vida para ella". "Me decía que si me quería separar iría a la Generalitat y me quitarían a la niña porque era de fuera, una inútil...", narra Ambra, quien en un primer momento tampoco encontró apoyos. "Además, me sentía culpable. ¿Si tan inteligente eres, cómo te has ido con un tío así?", se repetía -y le repetían- tras años de violencia. Tras aterrizar en Surt, Ambra no solo ha recobrado la autoestima, sino que se ha convertido en una activista feminista, centrada en la defensa de las mujeres con alguna discapacidad.

"Lo primero que haces es alejarte de la familia"

Eva tiene varias frases grabadas. Por ejemplo: "Yo no voy a dejar mi trabajo para cuidar a la niña, mejor lo dejas tú; que la mierda que tú cobras me la saco yo en un día". Se la dijo su ex cuando se quedó embarazada de su primera hija. Como Vera y Ambra, Eva hizo el clic cuando vio reflejada su vida en la de su pequeña. "Cuando le dije 'hasta aquí hemos llegado', se lo llevó todo. Pero él se quedó -revive-. Fue en agosto y hasta septiembre los juzgados estaban cerrados. Tenía miedo, no sabía qué hacer". Hasta que una tarde subió al Tibidabo con sus dos hijas. Él fue a buscarla, la tiró al suelo y le pegó. "Gracias a esa denuncia salió de casa. Ponerla fue durísimo. Estuve cuatro horas en la comisaría, después del hospital. Los morados no me dolían, me dolía que lo hubieran visto mis hijas, otra vez". Como le sucedió a Vera, el juez no lo consideró una agresión de violencia de género y archivó la denuncia. En su caso, además, dictó custodia compartida.

Eva Flores, este viernes en el Raval. / FERRAN NADEU

"No denuncias que te estampa contra la plancha y te rompe dos costillas. Justificas todo el tiempo. Por el mismo miedo. Salir es difícil pero no imposible"

Eva Flores

Víctima de violencia machista

"Claro que había habido agresiones antes, pero no denuncias. Tú no denuncias que te estampa contra la plancha y te rompe dos costillas. Justificas, justificas, justificas todo el tiempo. Por el mismo miedo. Incluso la vergüenza. Si lo explicas estás aceptándolo. Lo primero que haces es alejarte de la familia. No quieres que sepan lo que estás viviendo y a ellos les va bien", cuenta con los ojos húmedos, pero con decisión. Y sonríe. "Salir es difícil, pero no imposible. No hay un minuto en que no me sienta orgullosa de mi nueva vida. Puedo sentir, explicar, ser yo".

'Som Nostres' 

Estos días, la agenda de la Xarxa de Mentores saca humo. Este jueves por la tarde presentaron el proyecto fotográfico 'Som Nosaltres', que muestra el proceso hecho por un grupo de mujeres supervivientes de violencia machista óptimamente recuperadas. Retrata el empoderamiento de estas mujeres, que trabajan también acompañando a otras mujeres menos recuperadas. Un calendario en el que aparecen sonrientes, divertidas, juntas, vivas, como quieren mostrarse al mundo.

Las imágenes del calendario, que venden en Surt por cinco euros, estarán expuestas en la Asociación Lápiz, tras un año trabajando los contenidos, "a partir de las imágenes de las mujeres que la publicidad reproduce, desde el autocuestionamiento y con voluntad de contribuir a romper estereotipos sexistas y violentos".