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OCIO INTEGRADOR

El machismo aún gana la partida de los juguetes

El sector de juegos infantiles asume que hay trabajo por hacer pero defiende que cada vez se discrimina menos

Los estereotipos sexistas se repiten en anuncios y catálogos navideños con contadas excepciones

Cristina Buesa / Barcelona

Un niño juega con una muñeca en el catálogo de Toy Planet.

Un niño juega con una muñeca en el catálogo de Toy Planet.

Vuelven los catálogos sexistas de juguetes por Navidad. Como el turrón, las angustias por los regalos y las cenas de empresa. A pesar de que hace muchos años que se reclama que el juego no debería entender de género, la partida todavía no está ganada. Ni mucho menos. Hay tímidos intentos de reorientar la forma de anunciarse, como la de la empresa valenciana Toy Planet, pero todavía supone una aplastante minoría.

En las redes sociales, probablemente la herramienta contemporánea más capaz de sonrojar a una marca o directamente de arruinar su reputación, se leen estos días los primeros mensajes dilapidando las malas prácticas y aplaudiendo las buenas.

Los casos más flagrantes, como el de Nenuco Feber, ambas del grupo Famosa, han provocado una recogida de firmas en change.org que hasta este viernes había conseguido más de 13.200 apoyos.

Petición a la compañía

Quienes suscriben la petición, impulsada por Mujeres en Lucha, piden a la compañía que deje de fotografiar solamente a niñas junto a sus muñecos y que reproduzca también a niños porque así se traslada a los pequeños de la casa que el cuidado de los menores “no es competencia exclusiva de las mujeres”, argumenta una de sus coordinadoras, Alejandra de la Fuente.

El colectivo reclama también que los coches Feber destierren los estereotipos ya que en el catálogo de estas Navidades las chicas solo aparecen como copilotos o conduciendo coches rosas. “Consideramos que uno de los momentos clave para la concienciación es cuando los niños se están formando”, razona De la Fuente.

Mejoras en la televisión

 “No descubrimos nada al decir que la publicidad tiene estereotipos sexistas”, asume la jefa del área de contenidos del Consell de l’Audiovisual de Catalunya (CAC), Mònica Gasol, que sin embargo admite que las cosas han mejorado en los últimos años. El CAC estudia todo el año la publicidad en televisión pero entre octubre y diciembre, temporada alta de juguetes, analiza pormenorizadamente los anuncios.

El porcentaje de espacios publicitarios con estereotipos femeninos y masculinos ha bajado del 41,5% del 2001-2002 al 32,7% del 2016-2017. “Una de las imágenes con la que topamos habitualmente es la de niños que solo juegan con niños, sin mezclarse con las chicas”, describe Gasol. 

Barcelona ya trabaja en ello 

“Queda mucho trabajo por hacer. Cuesta mucho y lo constato como madre y como responsable municipal”, mantiene la concejala de Feminismos y LGTBI del Ayuntamiento de Barcelona, Laura Pérez. La edila tiene una niña de cinco años y se queja de que en muchas ocasiones las menores se ven obligadas a sumarse a ciertos juegos o colores “para sentirse socialmente aceptadas”.

La capital catalana impulsa desde el 2008 que los juguetes no sean sexistas. “La campaña Ni rosas ni azules de dos navidades atrás tuvo mucho éxito, se han impulsado talleres para hacer reflexionar a los padres o en las recolectas de juguetes se pide expresamente que no se distinga el destinatario”, relaciona Pérez.

Las mecánicas del futuro

Muchos ayuntamientos trabajan para erradicar el machismo en los juguetes. Las escuelas también se implican contra la discriminación. Pero hay “inercias” difíciles de cambiar, expone el director general de Toy PlanetIgnacio Gaspar.

 “El día a día impide a los fabricantes cuestionarse ciertas cosas pero para nuestra empresa era imprescindible no condicionar el futuro de los niños: si no motivas a una niña a que juegue a ser mecánica, ¿cómo quieres que el día de mañana decida estudiar para serlo?”, plantea Gaspar. La firma valenciana querría ser imitada por la competencia, pero su responsable asegura que no es así. “A veces nos dicen que nos hemos pasado con alguna foto pero preferimos pecar por exceso que por defecto”, se defiende.

Reflejo de la sociedad

Hay quien, fruto de la experiencia de 30 años en el sector, todavía hila más fino. La directora de Investigación del Instituto Tecnológico de Producto Infantil y Ocio (AIJU), María Costa, señala más a los distribuidores que a los productores. Considera que los fabricantes de juguetes sí han evolucionado y eso es visible en las estanterías de las tiendas y grandes almacenes. Pero al anunciarse, en ocasiones los distribuidores promocionan los productos más convencionales.

“Esta industria es el fiel reflejo de la sociedad en la que vivimos”, analiza la experta también doctora en Pedagogía. “No podemos pretender cambiar a los niños si ellos son un espejo de los adultos. Hasta que los padres varones no se han involucrado de verdad en la educación y el cuidado de los bebés no se han empezado a poner fotos con niños que llevan cochecitos o  que cambian los pañales”, detalla Costa.

La AIJU investiga cómo mejorar los juguetes y asesora al sector. Por eso, el conocimiento de qué se fabrica, qué tendencias hay, qué triunfa o fracasa, es enorme. “Creo que en los últimos dos años ha habido una gran transformación --constata la especialista--.  El sector del juguete no ha logrado evolucionar del todo pero sí hay cambios sustanciales”.

No es un mecanismo inocente

La importancia de que esa metamorfosis sea completa genera consenso. El investigador de la Universitat Pompeu Fabra (UPF) y miembro del Centro de Estudios de Género, Juan Ramón Jiménez, subraya que para avanzar como una sociedad igualitaria se debe abandonar la asignación de roles en la infancia porque “no es un mecanismo inocente”. “Con lo lúdico se señala de forma sutil, por ejemplo, que las mujeres se dediquen a los cuidados y los hombres a la tecnología, de manera que se perpetúa el código de género”, concluye.