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PROPUESTAS CONTRA LA SEGREGACIÓN EN LA ESCUELAS

El fin de los guetos escolares exige cambios en la preinscripción

Los expertos proponen fórmulas para que la pública no pueda excluir a alumnos por motivos socioeconómicos

Fijar cuotas de estudiantes y crear cheques para las familias vulnerables son algunas de las soluciones

María Jesús Ibáñez

Alumnos en una escuela en barracones de Barcelona.

Alumnos en una escuela en barracones de Barcelona. / FERRAN NADEU

Un cheque escolar para que las familias se hagan cargo de los extras que reclama el colegio, aunque este sea público. Y, sobre todo, una revisión en profundidad del sistema de preinscripción, con el establecimiento, por ejemplo, de cuotas de alumnos para todos los centros educativos. Son algunas de las propuestas para poner fin a los guetos escolares, surgidos en los últimos años en la escuela pública catalana y denunciados por el Síndic de Greuges hace menos de un año. La situación, que ya no solo afecta a la escuela concertada, salió a la luz después de que el titular de la Sindicatura, Rafael Ribó, recibiera quejas de familias denunciando que hay escuelas públicas que aplican cuotas económicas a las familias o que seleccionan a sus alumnos, en virtud de la autonomía que cada centro educativo tiene durante el proceso de puertas abiertas previo a la preinscripción.

Ribó presentó en noviembre del 2016 un informe en el que aseguraba que alguna escuela ha llegado a pedir a las familias que le ayuden a financiar actividades que se hacen en horario de clase o a adquirir mobiliario y tecnología. Y otros centros que presionan, a través de los niños, para que los padres abonen cuotas de material y de excursiones y salidas escolares, porque si no se pagan el alumno queda excluido.

La segregación tiene un efecto nefasto en los resultados de los alumnos vulnerables y, por lo tanto, en la cohesión social

"Hablamos de un tema que hoy es un barranco, pero que puede transformarse en una grieta profunda, porque tiene un impacto nefasto sobre los resultados académicos de los jóvenes más vulnerables y, por lo tanto, sobre la cohesión social", ha criticado Ismael Palacín, director de la fundación Jaume Bofill, entidad coautora, junto con el Institut Català d'Avaluació de Polítiques Públiques (Ivàlua), de un estudio en el que se proponen medidas para combatir la separación de alumnos por razón de su origen social y económico. La investigación, presentada este lunes, se ha elaborado con el consenso de la comunidad educativa (incluida la Conselleria d'Ensenyament), "después de que durante años las administraciones hayan estado poniendo excusas para no abordar el problema", ha advertido Palacín.

Cambio de mecanismo

La principal observación del estudio, que ha analizado 23 experiencias llevadas a cabo en países extranjeros, es que el actual mecanismo de admisión de alumnos, inspirado en el conocido como modelo Boston, "tiende a encubrir las preferencias reales de las familias a la hora de elegir colegio, ya que las preinscripciones se realizan en función de las posibilidades o puntos que tiene un alumno a la hora de entrar en un centro y el cálculo que los padres hacen sobre la demanda que tiene ese centro", ha detallado Miquel Àngel Alegre, investigador de Ivàlua especializado en el ámbito educativo. Este mecanismo puede alimentar "dinámicas de segregación, ya que familias con más recursos mantienen la opción de fuga a escuelas privadas o sin restricciones zonales".

Una alternativa a ello es el "mecanismo de aceptación diferida, que minimiza el comportamiento estratégico de las familias en la ordenación de preferencias". Consiste en "combinar el orden de preferencias de las familias con las preferencias de elección de los centros", ha precisado Alegre. En una primera vuelta, cada centro realiza una preselección entre los alumnos que lo han elegido en primera opción. En caso de sobredemanda, los alumnos descartados y rechazados por el centro en cuestión pasan a una segunda vuelta en las escuelas solicitadas como segunda opción, pero "compitiendo con los puntos que tienen" con alumnos que ya estaba preseleccionados. "Y así sucesivamente hasta que todos los alumnos han sido asignados".

Cuotas y cheques escolares

"Las cuotas o la reserva de un número de plazas mínimo para  alumnos según un perfil determinado (porque tienen necesidades educativas específicas o porque son inmigrantes) suele ser una de la fórmulas que mejor funciona", ha destacado el técnico de Ivàlua. "Eso, siempre y cuando el umbral sea generoso y se ajuste a la realidad del territorio en que se encuentra la escuela", ha agregado Alegre, quien ha avisado, sin embargo, de que "si ese porcentaje es muy alto, entonces se corre el riesgo de vulnerar el derecho de otras familias a elegir el colegio de sus hijos".

Con los cheques escolares, los expertos autores del estudio se refieren a "programas que implican una transferencia monetaria a las familias para que estas la intercambien por la escolarización los hijos en unos u otros centros". El objetivo de este mecanismo es "abrir el margen de elección de las familias más allá del que les otorgaría la asignación por proximidad", señalan. Los cheques pueden ser transferencias directas a la familia o traspasos de fondos a la escuela a la que acuden los hijos de esa familia. Los analistas optan porque esta ayuda económica sea de carácter progresivo, según el modelo vigente en Australia, "modulado de acuerdo con las características de necesidad de cada familia". 

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