02 dic 2020

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Cardenal Omella vuelve a pedir cordura y trabajar para evitar confrontación

EFE

El cardenal arzobispo de Barcelona, Juan José Omella, preocupado por la situación que vive Cataluña, vuelve a pedir hoy "seny" (cordura) y "trabajar todos para poner ternura" y evitar "la confrontación, la violencia y el desprecio a los demás".

Bajo el título de "Misericordia y Esperanza", el cardenal dedica su carta dominical de mañana a la celebración de la fiesta de la patrona de Barcelona, la virgen de la Mercè, que recuerda que significa "misericordia".

"Nuestro mundo está falto de misericordia, de comprensión y de ternura, hasta el punto de que sin ella difícilmente caminaremos por el camino del bien", comenta Omella en su carta dominical, en le que no elude que "estamos viviendo momentos complejos en nuestro país".

"No podemos ni debemos ser pájaros de mal agüero. Tenemos que trabajar todos para poner ternura y misericordia a nuestro alrededor. Debemos evitar la confrontación, la violencia, el desprecio a los demás. Pedimos a la Virgen de la Mercè que nos ayude a mantener firme nuestra esperanza también en las personas que nos rodean", escribe el prelado.

Omella pide "cordura para nosotros y nuestros dirigentes, para las familias y los pastores de la Iglesia".

Tras rogar por las personas privadas de libertad que están en las cárceles y por sus familiares, ya que la Virgen de la Mercè es también la patrona de los reclusos, Omella dice que está sorprendido y dolido al constatar "que cada día hay más niños y jóvenes que viven crispados, tensos, con mucha agresividad en su interior".

"Conocemos muchos casos, demasiado, en que determinadas decisiones de los padres les llegan a abrir heridas profundas, difíciles de cerrar y cicatrizar. La ruptura familiar produce mucho dolor, y los chicos no han podido vivir en un clima de paz el amor, la ternura y la misericordia", argumenta.

En este sentido, el prelado recuerda que el próximo año celebrarán el 800 aniversario de la fundación de la Orden de la Mercè por San Pere Nolasc en la ciudad de Barcelona.

"Cuando Pere Nolasc y mercedarios rescataban a los esclavos, les mostraban la ternura de una comunidad, de unas familias que los acogían, y este amor les daba esperanza. El amor engendra esperanza", según el cardenal.