09 jul 2020

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John Hands, autor de 'Cosmosapiens': "Nunca obtendremos evidencia de cuáles fueron las primeras formas de vida"

EuropaPress

El químico británico, coautor de estudios de investigación y autor de novelas John Hands considera que el ser humano no podrá obtener evidencias de cuáles fueron las primeras formas de la vida en la Tierra, que las leyes físicas y químicas no pueden ser explicadas por la ciencia o que el ser humano no podrá determinar el linaje de los primates que evolucionaron a seres humanos.

Estas son algunas de las reflexiones que Hands recoge en 'Cosmosapiens', su proyecto más ambicioso hasta el momento --mil páginas y diez años de trabajo--, en el que reúne todas las teorías y evidencias sobre el origen y la evolución de la materia, la vida, la conciencia y la humanidad para explicar la evolución del ser humano.

"Dentro del dominio de la ciencia, los datos pueden perderse irremediablemente. Por ejemplo, la fosilización es muy rara, y virtualmente toda roca sedimentaria fue subducida o metamorfizada en los primeros 1.000 millones de años de la Tierra, de modo que nunca obtendremos la evidencia concluyente de cuáles fueron las primeras formas de vida en la Tierra. Del mismo modo, nunca seremos capaces de determinar el linaje particular de los primates a los humanos modernos", asegura en una entrevista con Europa Press.

Según el autor de este ensayo, existen limitaciones a las explicaciones científicas porque estas sólo son, a su parecer, el resultado de "una observación o experimento sistemático, preferiblemente medible, del cual se deriva una teoría que puede usarse para hacer predicciones", y ciertos elementos no pueden observarse, por lo tanto, tampoco pueden explicarse mediante la ciencia.

Para sostener su hipótesis, Hands pone de ejemplo al ser humano: "Como individuos, somos más que sólo las interacciones de la materia y la energía física --relata--. Estamos formados en gran medida por lo que vemos, oímos, sentimos, recordamos, pensamos, y así sucesivamente. Tales experiencias subjetivas no pueden ser observadas ni experimentadas por el método científico, por lo que esto las coloca fuera del dominio de la ciencia".

No obstante, admite que la ciencia sí explica la existencia del ser humano, pero sólo "porque las interacciones virtualmente ilimitadas de la materia y de la energía fueron limitadas por una serie de leyes físicas y químicas", pero la ciencia, al ser una disciplina empírica, no puede explicar "por qué estas leyes existen o de dónde provienen". "Cualquier explicación está fuera del dominio de la ciencia", argumenta.

EN CONTRA DE DARWIN O DEL BIG BANG

Para ofrecer una explicación a la evolución del ser humano, Hands indaga en algunas de las más famosas teorías científicas, cuyo consenso ortodoxo ha derivado en dogma, como es la teoría del Big Bang o el Neodarwinismo, las cuales evalúa, cuestiona y desafía. En su opinión, "la evidencia observacional comenzó a contradecir la teoría básica del Big Bang hace 70 años" y no es la competición, sino la cooperación lo que desembocó en la evolución de las especies, al contrario de lo que creía Darwin.

"La razón por la que algunas teorías científicas, como el Big Bang y el Neodarwinismo, se convierten en dogmas, a pesar de las evidencias que los contradicen, es básicamente que los científicos no son diferentes de otras personas, con las mismas ambiciones, inseguridades y falibilidades", opina Hands, que da a entender que la veracidad de estas teorías está sustentada en el sistema educativo.

"Los líderes de una teoría enseñan esa teoría a los estudiantes de pregrado y deciden qué estudiantes son aceptados para los grados de investigación, qué investigación recibe financiación, qué documentos se publican en revistas científicas y qué investigadores son promovidos a puestos universitarios. Se crea una cultura en la que es difícil para los investigadores jóvenes desafiar la teoría si quieren una carrera en la ciencia", justifica.

Según el químico, "sólo las mejores mentes de la ciencia son lo suficientemente grandes para admitir que se han equivocado", y menciona a Paul Steinhardt (profesor de ciencias de la cátedra de Albert Einstein en Princeton) y Edward O. Wilson (profesor emérito de biología en Harvard), a los que consultó para el libro.

En este extenso ensayo, Hands sostiene que, a diferencia de otras especies, el Humano tiene una autoconciencia propia, es una pugna constante entre instintos y racionalidad y la especie sigue todavía evolucionando.

"La evolución del linaje humano está marcada por un crecimiento en la complejidad y concentración en el que las neuronas, las células nerviosas, se centran cada vez más en el cerebro, y esta creciente complejidad y concentración se corresponde con la conciencia creciente --explica el británico--. Lo que hace que los seres humanos sean diferentes es que este aumento en la conciencia alcanza el punto de que se vuelve consciente de sí mismo".

En resumen, Hands considera que esta evolución no es principalmente un cambio en la apariencia física o en los genes, sino en las mentes, que se ha acelerado desde que los humanos surgieron hace unos 25.000 años. Además, manifiesta que han sido la globalización y los avances tecnológicos, en el comercio, la ciencia, la educación o la política, los que han producido un "aumento de la complejidad de las sociedades humanas más allá de la familia, una reducción de la agresión y un aumento de la cooperación". "Y nos ha dado la capacidad única de determinar nuestra propia evolución futura, para bien o para mal", añade.

En cualquier caso, el futuro de la evolución humana ocupará las páginas de la secuela de 'Cosmosapiens'. "Qué somos, de dónde venimos y por qué existimos" eran las preguntas que se hizo John Hands para escribir este primer libro, que ha sido galardonado con el Premio Scientific & Medical Network 2016 y que en España publica La Esfera de los Libros.