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La reivindicación

Un salto a la secundaria aún más difícil

Los alumnos del colegio Els Pinetons de Ripollet piden un instituto escuela para poder seguir en la ESO con el mismo método de primaria

María Jesús Ibáñez / Barcelona

Entrada al colegio Els Pinetons de Ripollet, el pasado martes.

Entrada al colegio Els Pinetons de Ripollet, el pasado martes. / NÚRIA PUENTES

El primer día de clases, el martes pasado, la fachada del colegio Els Pinetons de Ripollet (Vallès Occidental) amaneció cubierta de globos verdes, el color de la escuela. Padres, madres y alumnos con la camiseta amarilla -que se popularizó durante las mareas en contra de los recortes presupuestarios de hace unos años- quisieron reclamar así la conversión de Els Pinetons en un instituto escuela. "Era lo previsto cuando se inauguró el colegio, pero luego la Administración cambió de idea y se quedó en centro de educación infantil y primaria", explica Vanessa Raja, portavoz de la asociación de familias (AFA) del centro.

La reivindicación tiene un propósito de peso, aseguran los progenitores: Els Pinetons es una escuela en la que los alumnos aprenden a través de ambientes, participando en proyectos colectivos y aportando su opinión a través de asambleas. "Cuando los estudiantes terminan la primaria, no existe ningún centro público en Ripollet donde puedan seguir aprendiendo del mismo modo", lamenta Raja. Si el salto a la ESO es ya complicado de por sí (por el cambio que supone en las rutinas del alumno), "en el caso de nuestros es todavía más difícil, porque entran en un modelo de enseñanza completamente distinto al suyo".

Además, agrega la portavoz, "los tres institutos públicos que hay en Ripollet están a tope, al borde de la masificación, con lo que la posibilidad de que Els Pinetons se convirtiera en instituto, hasta los 16 años, permitiría reducir la presión que sufren los otros tres centros".

La escuela, según sostienen los padres, es, con más de 700 alumnos matriculados, una de las públicas de mayor tamaño del Vallès Occidental. "Con la creación de un instituto se podría dar cabida al alto volumen de alumnos de la escuela que en los próximos años accederán los estudios de secundaria", arguyen. 

Las familias afirman que hay espacio y voluntad política para la ampliación, pero que falta el presupuesto

Las familias admiten, sin embargo, que el proyecto de ampliación a instituto escuela solo tiene que superar un escollo: el presupuestario. "Hay terrenos suficientes para crecer, hay voluntad política en el pueblo, solo falta el dinero, que debería poner la Generalitat", indica Raja.

Y son conscientes de que, pese a todo, hay otro colegio en el mismo municipio, El Martinet, que también trabaja con metodologías innovadoras, que reclama desde hace tiempo un instituto escuela, justamente por los mismos motivos, el pedagógico y el de la masificación. 

Este curso 2017-2018, la Conselleria d’Ensenyament ha puesto en marcha seis nuevos institutos escuela en toda Catalunya. Tres de ellos están en barrios vulnerables de la ciudad de Barcelona (Antaviana, El Til·ler y Trinitat Nova) y los otros tres son fruto de la remodelación de centros ya existentes en Gavà (Baix Llobregat), Tarragona y Lleida.

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