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EN BARCELONA

El ruido del tráfico causa más enfermedades en Barcelona que la contaminación

Reducirlo a niveles aceptados por la OMS evitaria miles de enfermedades cardiovasculares y depresiones

Un estudio del ISGlobal sitúa la contaminación acústica como la principal causa de dolencias

Carmen Jané / Barcelona

Tráfico denso en la Ronda de Dalt a principios del pasado marzo.

Tráfico denso en la Ronda de Dalt a principios del pasado marzo. / JORDI COTRINA

Reducir el ruido de los coches, la contaminación atmosférica y crear más espacios verdes tendría un efecto muy significativo en la salud de los habitantes de Barcelona, hasta el punto de que podrían evitarse hasta el 13% de las enfermedades que sufre la población. Así lo aseguran los autores de un estudio del Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal) que señala el ruido del tráfico como la principal amenaza para la salud de los barceloneses y reclama medidas para controlarlo.

Traducido en enfermos, apaciguar el ruido del tráfico y dejarlo en niveles aceptados por la Organización Mundial de la Salud (OMS) supondría al año 1.700 casos menos de enfermedades cardiovasculares, 1.300 casos menos de hipertensión, 850 casos menos de ictus y 740 menos de depresión, según los investigadores, que han utilizado datos de 20 años de una población de 1,36 millones de personas. El estudio, que será publicado en la revista ‘Environment International’ este octubre, ha manejado datos desde 1995 al 2015, pero sus autores consideran que los resultados "son válidos porque no han cambiado las causas ni las soluciones", señala Natalie Mueller, una de las principales investigadoras.

Según sus conclusiones, el ruido es causante del 36% de la llamada 'carga de enfermedad' -o factores por los que enferma o muere una población- en Barcelona. Aparte están la contaminación, el estilo de vida o la genética, en distintas proporciones.  

Más decibelios de los aconsejados

Los efectos del ruido del tráfico son atribuibles, señalan, a la planificación de las vías y al tipo de transporte utilizado. Y es que los barceloneses están expuestos a una media diaria de 65,1 decibelios durante el día y 57,6 durante la noche, más de 10 puntos por encima de las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), que son de 55 y 40 decibelios respectivamente, sostienen.

La exposición al "ruido del tráfico es un problema de primer orden para la salud que causa molestias y alteraciones del sueño a muchas personas", sostiene Natalie Mueller, la principal investigadora. El ruido nocturno "afecta a los procesos de regeneración que se producen en el cuerpo durante la fase de sueño y si se interrumpe el sueño, también se interrumpe la producción de las hormonas que compensan el estrés y esto afecta al sistema cardiovascular". Además, añade, "el ruido del tráfico se asocia con la hipertensión, enfermedades cardiovasculares e ictus".

En algunos barrios de Barcelona hay iniciativas ciudadanas para medir el nivel de ruido e intentar regularlo, como ocurrió antes del verano en la plaza del Sol en Gràcia.

Gases nocivos

El segundo factor nocivo de más peso (19%) en la carga de enfermedad es, en Barcelona, la contaminación atmosférica, que llega a los 16 microgramos por metro cúbico (µg/m3), afirman. Un porcentaje que también supera en más de seis puntos los niveles máximos establecidos por la OMS de 10 µg/m3 de partículas finas. 

El estudio de ISGlobal deduce que la mala planificación urbana y del transporte tiene un impacto económico de más de 20 millones de euros en costes para el sistema de salud en Barcelona, que "no cumple con las recomendaciones internacionales", por lo que "es necesario actuar de forma urgente", ha afirmado el coordinador del trabajo, Mark Nieuwenhuijsen, para promover el transporte activo (como la bicicleta, el transporte público no contaminante y el ir andando) y la actividad física. Unas recomendaciones, las de la OMS, que, sin embargo, siguen pocas grandes ciudades, admite Mueller.

Deporte, parques y clima

Más allá del ruido y la contaminación, Barcelona tiene otro gran problema comparado con otras grandes urbes: la falta de espacios verdes en el centro urbano. Según los datos de los investigadores, el 70% de los barceloneses no hacen el ejercicio físico semanal que recomienda la OMS y que son 150 minutos semanales para un adulto. Estas actividades deberían ser "desplazamientos, tareas domésticas, juegos, deportes o ejercicios programados", según el organismo internacional.

Otro factor contraproducente para la salud general, explican, es el calor, que en Barcelona consideran que en verano supera las temperaturas adecuadas para la salud, sobre todo en aquellos espacios con más cemento y menos árboles.

 

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